De la cantera del Sporting a predicador

David Acebal

SPORTING 1905

Antonio Rojas
Antonio Rojas

Antonio Rojas conversa con La Voz de Asturias

08 may 2020 . Actualizado a las 19:59 h.

Palabra de gol.  Antonio Rojas (1984) debutó en el Real Sporting de Gijón durante la temporada 2003/04. El delantero albaceteño, que cumplía un sueño gestado en el Campus de Mareo, no lograba asentarse en la primera plantilla rojiblanca y comenzaba un largo periplo por la categoría de bronce interrumpido con sobresalto para dar un giro total y desaparecer del mundo del balón. El confinamiento y Youtube le han traído de vuelta a la actualidad. Los caminos del señor son inescrutables.

¿Qué ha sido de Rojas?

«Ya son casi 5 años en Estados Unidos, vivo en Orlando. Me vine de vacaciones con mi esposa, a ver a su familia que son de aquí, eran un par de meses, pero me quedé. Estaba todo pensado para volver. En el momento de la despedida me entraron las dudas. Tengo mucha fe, así que le pedí a Dios una señal ante la decisión más importante de mi vida. Sentí en el corazón una voz que me decía que mi propósito estaba aquí».

¿Y se acabó el fútbol?

«Antes de venir había terminado contrato en el Arroyo y ya tenía firmado con el Villanovense para la temporada siguiente. Fueron muy comprensivos. Aquí había entrado en contacto con un agente para tratar de jugar en USA, me estuve entrenando durante unos meses, pero no apareció nada, así que colgué las botas».

Cambio radical

«Imagínate, sin conocer ni el idioma. Empecé trabajando por las noches, limpiando un colegio y una iglesia. Los comienzos siempre son difíciles, más sin un oficio. Después de unos meses, un hermano de la iglesia me formó en la construcción, pintar, colocar techos, poner suelos. Cosas que no me había imaginado en mi vida hacer. Hay que pelear, fue duro, pero aprendí mucho y fue una buena lección de humildad. Estoy orgulloso de esa etapa».

«Después, en el ‘complex’ en el que vivo, son 300 viviendas, entré en contacto con el encargado del mantenimiento, estaban buscando un pintor, me contrataron. Era una buena oportunidad. Ahora tengo mi propia compañía de mantenimiento y construcción. Han sido 5 años de evolución».

Otro tipo de evolución fue la que tuvo en Mareo, ¿cómo llegó al Sporting?

«Esa es otra historia, de casualidad. Estaba en mi pueblo, en Villarrobledo, era un chaval, de aquella internet no era algo común. Una tarde acompañé a un amigo a un cyber café y mientras leía el marca vi un anuncio del Campus de Mareo. Me apunté, estaba cerca de irme al Albacete, pero aquel verano cambió todo».

«Al acabar el turno en el que estaba, Iñaki Tejada y Emilio de Dios me pidieron que me quedara. Se habló y me quedé a vivir en la residencia. Era juvenil y compartí mucho tiempo con Saúl, De Lucas, Ibon Diéz.  Había una buena generación de Jorge, Alejandro, Pedro. Fuimos progresando hasta llegar al filial y al debut en el primer equipo».

¿Cómo recuerda el estreno?

«Fue un día muy especial, era lo máximo, además inesperado. Me llamaron de un día para otro, Marcelino era el entrenador. Imagínate, debutar en El Molinón, contra el Cádiz. El recuerdo es increíble y lo bonito que fue para mi padre. Se vinieron en coche, sin tiempo casi ni para pensarlo. Su jugador favorito de siempre era Quini, cuando llegó al estadio y le recibió él, fue su mayor sorpresa e ilusión, creo que casi más que verme debutar. Luego tuve otra oportunidad de jugar, frente al Salamanca y también fui convocado en un viaje a El Ejido. Todo del Sporting es un gran recuerdo».

¿Cuándo entra la religión en su vida?

«Yo era futbolista, pero no era feliz. Estaba jugando en el Caravaca, en el club empezó a trabajar un cristiano, una buena persona, me hablaba de Dios. En un momento dado en el que yo no estaba bien, con ansiedad, necesitaba algo, una ayuda. Ahí empecé a ir a una iglesia, enseñaban la palabra, eran cosas que me interesaban y me fue cambiando la vida. La biblia tiene promesas».

¿De ahí a predicar por Youtube?

«No exactamente. Pasó el tiempo, estaba jugando en el Caudal, seguía en contacto con mi iglesia. Cada final de verano organizan un campamento para los fieles, yo tenía muchas ganas de poder ir, pero siempre coincidía con el principio de liga. Estábamos de pretemporada, compartía habitación con Javi Díaz, él lo puede certificar, le dije, ‘voy a pedir a Dios que haga un milagro’. Se sorteó el calendario y el primer partido nos tocó jugar contra el Salamanca».

«Todo el mes estuvimos con el, se jugará o no se jugará. El viernes antes del partido, y del campamento, me fui a entrenar con la maleta preparada. El Salamanca no salió a competir, se suspendió el partido. Le pedí al entrenador, Fidalgo, permiso para ir al campamento. Allí conocí a la que ahora es mi esposa. A los 3 meses me casé».

«Después llegaría el viaje a Estados Unidos y el asentarme aquí. Asisto con regularidad a la Iglesia Pentecostal Unida Latinoamericana de Orlando. Me gusta transmitir la palabra. Los domingos a las 16:30 de España emitimos en vivo. Lo de Youtube es una ventana más, en estos tiempos con mayor tiempo libre me decidí a dar este paso».

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