Artículo de opinión
30 nov 2020 . Actualizado a las 13:33 h.Duro golpe para el Sporting en Gran Canaria. No son más que tres puntos, y las dudas no deberían aflorar tras esta derrota, pero es inevitable sentir esa mezcla de rabia e impotencia cuando el conjunto asturiano había logrado ponerse en ventaja en el marcador en dos ocasiones con un doblete de su máximo realizador, Uros Djurdjevic. En el vuelo de vuelta no viajaron los tres puntos que durante varios minutos nos pertenecieron, pero sí habrán traído las maletas llenas de cosas a corregir y de las que solo se puede aprender.
Pérdidas e imprecisiones en campo propio
Especialmente en la primera parte, con un Sporting más dominador y asociativo (cerró el primer tiempo con un 60% de posesión), si bien el marcador sonreía, los de David Gallego sumaban una serie de errores en el pase y pérdidas en campo propio que no debían tener muy contento al de Suria. Los rojiblancos dominaban, sí, pero la presión alta de los locales ya nos dejaba algún aviso importante, y los asturianos no se estaban mostrando especialmente sólidos con balón a pesar de que las cifras mostraran otra realidad.
Manu, Gragera y Pedro: cara a puerta
A pesar de dichas imprecisiones que pudieron costar más de una opción para Las Palmas atacando al espacio, el Sporting encontró un argumento sobre el que crecer en campo contrario con balón: las recepciones de Manu, Gragera y Pedro siempre de cara a la meta rival. Los de Pepe Mel dejaban un espacio aprovechable entre su línea defensiva y de centrocampistas, hábitat natural para un Manu que recibiendo en esa zona y con tiempo para girarse hacia la meta rival, las opciones de pase y de peligro se multiplicaban. Pedro, algo menos activo esta vez, no aprovechó tanto esta situación en favor del ovetense, pero quien sí influyó igualmente fue un Gragera que, si bien por su rol ya acostumbra a ver el juego de cara, anoche lo hizo en una posición media más adelantada de lo habitual, facilitando, por ejemplo, que tuviera tiempo y espacio para poner el preciso balón que Djuka convirtió en el 0-2. Facilidades del rival para el sector clave del juego sportinguista.
Ataque intervalo central-lateral
Derivado de lo anterior, el Sporting tenía que traducir dichas ventajas y superioridades por dentro en ocasiones de gol, y Djuka supo hacerlo. Con el bloque rival algo alejado de su portería, cuando los de David Gallego aceleraban la jugada al encontrar a Manu, Pedro o Gragera en posiciones adelantadas por dentro, el serbio leyó a la perfección el momento y lugar donde hacer daño con su desmarque de ruptura; atacando con determinación el espacio que había constantemente entre lateral y central adversario. Todo ello en una primera mitad, como decimos, más dominante por parte de un Sporting que, aun con sus imprecisiones, controló el partido y supo hacer daño a su rival. Sin embargo, todo cambiaría en la segunda mitad.
Gestión de la ventaja
El Sporting perdió el control del cuero nada más salir del vestuario para disputar la segunda mitad. Todo el trabajo previo en forma de circulación de balón se convirtió en precipitación, envíos directos y un intento constante por achicar agua. El bloque bajó muchos metros y el área de Mariño se tornó su campamento base. Esa incapacidad para controlar el balón y el ritmo del partido dio alas a los de Pepe Mel, que apretaron con más efectivos a un Sporting ahogado, sin recursos para darle la vuelta a la situación. Se evidenció la falta de recursos desde el banquillo para poder cambiar un guion que tomaba tintes de película de terror, y sin esa estrella que en otras situaciones acompañó a Gallego en sus decisiones (la entrada de Gaspar ante Sabadell sin ir más lejos) esta vez no hizo acto de presencia. El equipo no llegó a la orilla, no tuvo otra que renunciar al control de los primeros cuarenta y cinco minutos y trasladó la impotencia de todo aficionado rojiblanco al césped, mostrándose incapaz de dar siquiera un pequeño aliento de esperanza por vencer en un duelo que se le escapaba a la vista de todos.
Cambio táctico rival
Sí tuvieron mayor incidencia las variantes que introdujo Pepe Mel. Especialmente en el sector diestro de la defensa rojiblanca: Mel acumuló jugadores en su sector izquierdo con la intención de abrir al Sporting en defensa, atrayendo a Guille Rosas y Manu a la cal con hasta tres jugadores amarillos muy abiertos, esto generó un espacio importante entre nuestros dos hombres de fuera y el pasillo central, lugar desde el que destacó un Kirian que desequilibró por completo el partido con un acierto y precisión en el pase desmedido. Con Guille tan abierto y los centrales fijados en el balcón del área, se habilitó un espacio clave en el intervalo entre él y el central de su lado, Borja. Aquello que decíamos de las ventajas que encontró Djuka en la primera mitad ahora se tornaba en nuestra contra. Mel diseñó el escenario perfecto para complicarle la labor a Borja y, por ende, a toda nuestra defensa. Sacó una ventaja desde la pizarra que el Sporting nunca estuvo en disposición de contrarrestar.
Los cambios
Pablo Pérez por Pedro. No estaba siendo el mejor partido de nuestro mediapunta, y ante un escenario que había cambiado, con más envíos directos, alguien como Pablo Pérez podía dar aire al equipo y asentarlo en campo contrario; que fuera una salida para un equipo ahogado y hundido (en cuanto a altura) sobre el césped. Tuvo alguna buena jugada que propició contraataques provechosos del Sporting. Se aclimató rápido al escenario, pero no pudo evitar el fatídico desenlace.
Gaspar por Aitor. Intenciones parecidas al cambio anterior. Dotar de piernas frescas al ataque para llegar con más verticalidad y poder sumar presencia y movilidad por dentro con un Gaspar que claramente buscaba el balcón del área. Dispuso de un buen disparo desde la frontal, pero igualmente no sirvió para mejorar lo suficiente la versión ofensiva del Sporting en la segunda mitad.
Álvaro por Djuka. No tuvo tiempo ni ocasión el catalán para ofrecer nada que pudiera cambiar un partido que al poco de entrar ya figuraba un 3-2 en el marcador.
Nota para David Gallego y el cuerpo técnico
Suspenso. Si bien el control de la primera mitad, sin siquiera tener que defender llegadas con peligro de su rival, mejora la sensación global del partido, lo de la segunda parte hace que no quepa otra nota que la del suspenso. Ni por nombres ni por sistema se pudo cambiar un partido que se oscurecía por momentos. El Sporting no supo afrontar la segunda parte ni tampoco cambiar el guion. Una derrota dolorosa por la forma, que servirá para aprender, al igual que sirve para darnos cuenta de lo limitada, en cuanto a recursos, que está esta plantilla. Eso sí, que nadie se lleve las manos a la cabeza, esta misma plantilla y este mismo técnico, son los que nos han situado en puestos de Playoff con 27 puntos en 15 partidos. No hay motivo para encender alarmas.
Leer más: Notas: Un Sporting gris y fatigado
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