Pizarra: Las 4 claves de la victoria del Sporting

Artículo de opinión

Sporting
Sporting

Se cierra la primera vuelta del campeonato con orgullo. Con el convencimiento de que este Sporting compite sea cual sea la situación, estando bajo mínimos, con lo puesto, pero dando la cara sobre el césped y obteniendo una victoria importante ante uno de los mejores rivales a domicilio de la liga. Más allá de lo extradeportivo, los de Gallego responden donde hay que hacerlo, en el rectángulo de juego, y ahí, sin su inevitable dosis de sufrimiento, nos dan argumentos para vivir esperanzados en esta convulsa temporada. Un encuentro con muchas aristas que tratamos de condensar en estas cuatro claves:

Plan de partido definido

El Sporting salió de inicio con una idea clara: renunciar a la posesión de balón para tratar de castigar al rival con envíos directos nada más recuperar. En un primer momento parecía que el equipo incluso se precipitaba, que buscaba con insistencia un tipo de pase cuyo índice de acierto estaba siendo muy bajo. Sin embargo, la perseverancia le terminó dando la razón a Gallego en forma de gol. Uno de estos balones directos se tradujo en gol en una jugada perfecta; Javi Fuego viendo el juego de cara sin oposición, Carmona arrastrando a su marca con un movimiento de apoyo que generó el espacio perfecto para un Cumic que lo interpretó a la perfección con un desmarque de ruptura que lo dejó solo ante el meta rival, aunque la posición favorable de Djuka, que acompañó en ventaja el transcurso de la acción, finalizó con la dupla serbia enviando fácilmente el balón al fondo de la red.

El cambio de paradigma en el juego sportinguista tras el 1-0 fue la prueba definitiva para creer con firmeza que toda esa insistencia había sido premeditada. El Sporting, ya por delante en el marcador, pasó a controlar más el esférico, a asociarse en corto intentando manejar los ritmos de partido. La idea de partido que habría diseñado Gallego en su cabeza se estaba desarrollando, y así los asturianos supieron en todo momento qué hacer en una primera parte muy positiva para sus intereses.

Defensa de nuestra espalda

Sin embargo, la segunda mitad fue un cóctel demasiado explosivo, con muchas cuestiones que trataremos de analizar, empezando por los comprometidos desmarques al espacio de Kanté. El punta del Fuenlabrada hizo mucho daño en la segunda mitad con sus medidos movimientos a la espalda de nuestra defensa, atacando siempre el intervalo central-lateral. Avisó primero con un desmarque por el lado de Borja López que terminó en un mano a mano que solventó muy bien Christian Joel achicando con premura, sin embargo, su segunda acción similar tendría de nuevo al meta cubano como protagonista, aunque con inverso resultado. En una precipitada salida cometió un penalti que se convirtió en el 2-1 luego del gol de pillo de Djuka, que firmaba otra noche sublime en cuanto a juego y acierto. En ese tipo de acciones encontraron una mina los de Sandoval, aunque con el bloque del Sporting ubicado cada vez más cerca de su área, esos espacios fueron desapareciendo en pos de mayor control de los visitantes.

Un descontrol preocupante

Esta segunda parte fue muy diferente a la primera. Si bien los de David Gallego habían logrado ponerse con dos goles de ventaja, los minutos posteriores a la reanudación jugaban a favor de los visitantes. El Sporting se mostró incapaz de marcar el ritmo del partido en su propio beneficio, de hacerse dueño del balón para no llevar el encuentro a un escenario de intercambio de golpes que nos dejaría más expuestos. No fue así, y en este contexto el conjunto gijonés también tuvo sus lógicas opciones para finiquitar el duelo, pero con el sufrimiento como moneda de cambio, algo a lo que uno no termina de acostumbrarse.

Nerviosismo en momentos clave

Podría haber sido un partido mucho más “plácido” para el Sporting, pero eso de ganar sin sufrir parece que no casa con nuestra idiosincrasia. Si bien las gradas permanecían vacías por desgracia, hubo un nerviosismo que parecía trasladarse de las televisiones al césped. Todo aficionado rojiblanco vivió con tensión esa segunda mitad, unos cuarenta y cinco minutos en los que se sucedieron imprecisiones y errores en momentos clave que bien trastocaron el desarrollo del partido. Empezando por el penalti cometido por Christian Joel y pasando por el error de Djuka en un mano a mano o una última acción de infarto tras una falta cometida inocentemente por Salvador. Al menos, el desenlace compensó todo ese sufrimiento.

Los cambios

Valiente por Cumic. Apenas diez minutos para un cambio que ya conocemos en partidos en los que el míster requiere de más presencia en el área. Renunció Gallego a una de sus armas a la contra para sumar un efectivo más que le diera poderío en el juego aéreo ante un rival muy peligroso a balón parado. Esta vez la presencia de Valiente no tuvo incidencia alguna, pero sí terminó por arrinconar a los rojiblancos en el entorno de su portería.

Pablo García por Aitor y Neftali por Djuka. Dos cambios repartidos en el tiempo que se dieron en el añadido con la intención de detener el juego y de arañar segundos al crono.

Nota a David Gallego y el cuerpo técnico

Notable. Compensó una primera parte que se desarrolló bajo el plan de partido que tenía marcado en la que el Sporting terminó con ventaja en el marcador, con una segunda que se escapó de su control y que, si bien pudo haber acabado con cualquier otro resultado, no evitó que se sufriera más de lo deseable. Aun así y con los problemas de esos segundos cuarenta y cinco minutos, el equipo dio la cara, compitió y tuvo sus opciones. Un partido muy serio para seguir invicto en casa y con las aspiraciones intactas sobre un equipo mermado en recursos pero lleno de confianza.

Conoce nuestra newsletter

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Pizarra: Las 4 claves de la victoria del Sporting