Las 4 claves de la victoria del Sporting

Dani Souto

SPORTING 1905

Sporting
Sporting laliga

Artículo de opinión

15 mar 2021 . Actualizado a las 14:02 h.

Dos dinámicas muy similares se daban cita en El Molinón. Uno no había sido derrotado en casa, el otro no se había quedado sin sumar lejos de la suya. Y esta vez se impuso el local. El Sporting se mantiene invicto ante el mejor equipo a domicilio del campeonato, titular suficientemente revelador del hecho que constata. Ni el líder ha sido capaz de sumar en Gijón. Un partido muy completo de los de Gallego, que han sabido adaptarse a los diferentes momentos del mismo y ha logrado imponer su plan ante un Mallorca deslucido por el buen hacer de los rojiblancos. Analizamos a continuación las claves de esta victoria.

Primera media hora excepcional

Gallego incluía una novedad en su puesta escena, apostando por una doble punta en ataque orientada a dar todavía más relevancia al juego interior rojiblanco. Bajo este 4-4-2 tan definido e inédito durante la temporada, el cuadro gijonés logró firmar una primera media hora del más alto nivel esta temporada. Dominó con balón, siendo propositivo en todo momento a pesar de los apuros que llegó a pasar con la presión alta bermellona. Una presión que también ejecutaron los locales, impidiendo que los de Luis García combinaran con comodidad y facilitando que el Sporting recuperara rápido la posesión. Los dos delanteros mostraron buena sinergia, el equipo, bien escalonado por dentro, movía con celeridad el balón -punto débil en otros partidos de la temporada- y cedieron el protagonismo por fuera a dos laterales que se enseñaron con soltura en ataque. El Sporting parecía tener ensayado el plan, y la ejecución del mismo no pudo ser mejor en el grueso de la primera mitad.

La presión como elemento clave

No hay puntada sin hilo. La apuesta de Gallego por jugar con dos puntas no fue fruto de un capricho o la intención de ir dando cabida a Campuzano sin tener que quitar del césped a su goleador; la pareja de delanteros fue una elección premeditada, con un doble sentido, tanto defensivo como ofensivo. Es cierto que el Sporting habitúa a ordenarse sin balón en un claro 4-4-2, con el mediapunta (habitualmente Manu García) sumándose a Djuka a la hora de presionar arriba o tapar líneas de pase por dentro cuando toca defender en campo propio. Sin embargo, la presión hoy era una baza fundamental. Tanto Uros como Campuzano se mostraron muy agresivos ante la salida de balón bermellona desde un primer instante, con una particularidad más: la presencia de los teóricos hombres de banda (Nacho - Manu) tapando pase por dentro y unos metros por delante del resto de medios cuando el rival trataba de salir por su lado. Una disposición que dejaba a las claras la intención de defender siempre hacia delante para complicar los primeros pases del rival y obligarle a recular hacia su propia área. Mientras duró el combustible y hasta que el Sporting se puso en ventaja, ésta fue la tónica habitual.

Exprimiendo el juego interior

Si bien Gallego repitió en su apuesta por Nacho y Manu, además del doble pivote, para dotar de más presencia por dentro y facilidades en la combinación al equipo, la presencia de Campuzano ayudó a acrecentar todo esto. El punta catalán firmó una primera mitad repleta de movilidad e intención. Intervino más que su homólogo en el juego, ofreciendo apoyos entre líneas y dejándose caer a banda trazando también desmarques al espacio. Fue prácticamente indetectable para la zaga rival, y sus movimientos ayudaron a los roles de Nacho y Manu, con el primero pudiendo incorporarse al ataque con verticalidad y el segundo ofreciéndose más cerca de la base, aseando junto con Pedro el avance combinativo de los rojiblancos. Djuka estuvo menos exigido, y también menos solo. El montenegrino no acusó la presencia de un compañero en la punta, sino que la entendió y la agradeció. Dando cosas diferentes a las que puede dar Campuzano, la complementariedad de los dos delanteros también complicó la labor de la defensa visitante.

Sin balón y sin sufrir

A pesar de lo positivo de esos treinta minutos iniciales, el Sporting tuvo que saber “sufrir” durante largos tramos de la hora restante. Especialmente en el último intervalo de la primera mitad, el equipo hundió mucho sus líneas en torno al área de Mariño, algo que dio alas a un Mallorca que aun así no logró inquietar. En la segunda parte el guion seguía por los mismos derroteros, con un Sporting en ‘modo defensivo’, cedió protagonismo a los visitantes, que crecían desde la posesión, pero se encontraban con un muro una vez llegaban a la zona de tres cuartos. Gallego logró matizar esos últimos minutos, elevando ligeramente la altura del bloque, sabedor de que el combustible comenzaba a agotarse y la presión ya no podía ser tan intensa como quisiera. Tocaba guardar la ropa, esperar la oportunidad y asestar el golpe definitivo. Todo salió a pedir de boca: Djuka ponía la guinda con su doblete particular y Mariño pasaba inadvertido en el encuentro. No hay síntoma mejor para explicar la incomiable labor defensiva del equipo.

Los cambios

Pablo Pérez por Campuzano. Aguantó lo que le duraron las fuerzas. Campuzano se desgastó sobre el césped y firmó un gran encuentro en el que era su debut como titular. Como revulsivo, Pablo Pérez salió en un contexto más favorable para él que para el catalán; bajó varios balones directos, comandó los esfuerzos en la presión alta y trabajó en defensa y en ataque ante un rival desgastado.

Gragera por Pedro. Otro cambio fruto del desgaste, prácticamente de forma obligada. Gragera sumó trabajo en el centro del campo en lugar de un Pedro que se fue renqueante. No desentonó en el cuarto de hora que estuvo sobre el césped.

Aitor y Gaspar por Manu y Nacho. Relevo en las bandas para los minutos de descuento del partido. Piernas de refresco pensando especialmente en guardar el resultado sin mayor tiempo para más.

Nota a David Gallego y el resto del cuerpo técnico

Sobresaliente. El planteamiento de partido fue algo consensuado, meditado y estudiado. Así lo avala el resultado del mismo, no ya por el marcador, sino por el juego desplegado. El Mallorca vivió desconectado durante todo el partido, incluso cuando dominaba con balón. El Sporting manejó bien cada momento del duelo y supo cómo atacar y defender a un equipo de envergadura, al líder de la competición. Un partido sin pegas y sin tapujos. Por rival y por desarrollo, un partido para poner en relevancia el papel del míster y sus ayudantes.

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