Pizarra: Las 4 claves de la victoria del Sporting

Dani Souto

SPORTING 1905

Gallego
Gallego Real Sporting

Artículo de opinión

31 mar 2021 . Actualizado a las 16:47 h.

Victoria de mérito en Vallecas de los de David Gallego por rival, contexto de partido y desarrollo del mismo. De esos triunfos que valen más en el imaginario de los tres puntos que se reflejan en la clasificación. Tuvo que mostrar su versión más sólida e irreductible un Sporting que en base a su solidaridad defensiva y la activación de todas sus piezas, independientemente de los minutos que acumulen, logró una victoria sellada con la guinda del gran gol de Pedro Díaz. Analizamos algunas de las claves de esta victoria:

Plan de partido a medida

No llegaba pleno de disponibles el Sporting a suelo madrileño, sumando a las ausencias por las convocatorias internacionales las lesiones de jugadores que apuntaban claramente al once titular. Aun con estas bajas, el plan de Gallego parecía orientado a un contexto de partido concreto: ceder la iniciativa al Rayo, no tomar demasiados riesgos con balón y apostar por la velocidad y verticalidad como vía de ataque. El gran gol de Pedro a mediados del primer tiempo sirvió para dar todavía más visibilidad a este plan, obligando al Rayo a subir el bloque, ceder espacios y fiándolo todo a superar una solidez defensiva en área propia del Sporting que solo titubeó ciertos momentos de partido tras el gol inicial. Sin embargo, y en pos de los intereses rojiblancos, el marcador no se movió más.

Solidaridad defensiva

Ya nos tiene acostumbrados el Sporting a mostrar una versión sólida cuando toca ponerse el mono de trabajo. No es que le guste sufrir, pero sabe hacerlo. Algo que se traduce no solo en cifras (segundo equipo que menos tantos encaja del campeonato) sino también en sensaciones. Solo alguna duda de Mariño por alto y esos momentos de apuro en la primera mitad alentaron el nerviosismo del aficionado sportinguista. Fue un partido para poner a prueba la templanza de los que están sobre el césped y lo que lo viven en la lejanía, pero ya se sabía que iba a ser así, lo que se vio reflejado en el trabajo defensivo de cada uno de los integrantes, ofreciendo coberturas constantes, plantando las líneas muy juntas para favorecer esto mismo y sin ahorrarse ni un mínimo de energía con tal de favorecer el rendimiento colectivo, independientemente de que actúes como supuesto punta (los 21 duelos ganados por Pablo Pérez así lo evidencian) o que tengas que realizar un esfuerzo importante con más de 80 minutos en las piernas. El Sporting lo dejó todo, y eso le acercó a ganar, aunque no pudiera brillar en ataque.

Dificultades para dominar desde el balón

Si bien el plan de partido era claro, la versión del Sporting con balón lejos estuvo de ser productiva. La salida de balón redujo su protagonismo habitual, intentando un avance con el esférico controlado en los primeros tramos de partido, aunque la buena presión adelantada local propició que se sucedieran pérdidas que comprometían la fase defensiva rojiblanca, lo que favoreció con el paso de los minutos que los ataques de los de Gallego no tuvieran continuidad (alcanzando tan solo un 66% de acierto en el pase), fiándolo todo a unas transiciones con espacios que, si bien eran prometedoras, no terminaron de derivar en ocasiones de peligro.

Gestión de los espacios

Era la idea, Gallego apostó por Cumic y Aitor en bandas en una declaración de intenciones totalmente transparente. Atraer al Rayo, permitir que sume muchos jugadores en campo contrario y aprovechar sus espaldas para atacar con jugadores rápidos en conducción. Todo se desarrollaba según lo esperado, los de Iraola tomaban riesgos ?necesarios- y el escenario se aclaraba para los ataques verticales de los rojiblancos. Sin embargo, el acierto en la toma de decisiones en estas ocasiones a la contra no fue la mejor. Al equipo le faltó cierta capacidad para gestionar las situaciones de ventaja numérica, con el rival haciendo un esfuerzo en su retorno defensivo y con el Sporting pudiendo hacer daño al espacio. La idea era perfecta, su ejecución, mejorable. Pues incluso sin tener el control del esférico, el partido podría haber sido más plácido si los de Gallego hubieran aprovechado alguna de estos ataques.

Los cambios

Salvador por Pedro Díaz. Cambio obligado de Gallego, aunque colectivamente tuvo su impacto positivo. Pedro, autor de uno de los mejores goles de la temporada, arrastraba ciertas molestias que podían comprometer un desempeño defensivo prioritario en este partido, algo para lo que Salvador pudo aportar con garantías. Partido correcto en sentido defensivo de un jugador con poco rodaje pero que se sigue mostrando comprometido.

Gaspar por Cumic. Más control sobre el césped sin renunciar a la verticalidad. El canterano entró por un serbio algo apagado con la intención de ser quien lanzara las contras, cada vez más frecuentes y con mayores facilidades. Sin marcar diferencias, pudo intervenir en alguna de estas opciones prometedoras en ataque.

Carmona por Nacho y Borja por Aitor. Dos cambios al filo de los noventa minutos con la única intención de arañar segundos y meter piernas frescas para las últimas intentonas ofensivas del Rayo.

Nota a David Gallego y el resto del cuerpo técnico

Bien. No fue el partido más alegre en sentido ofensivo, está claro, pero el Sporting sacó su cara más competitiva para dificultar la labor a un rival directo en la zona alta de la clasificación, fue sólido atrás y, aunque no llegara con suficiencia, esta vez sí fue efectivo. El marcado plan de partido, que parecía desarrollarse como los técnicos habían planteado, habla bien de la preparación en duelos clave. Una mejor gestión de los ataques podría haber derivado en una actuación aún mejor, pero siendo en una versión más alegre o menos, los tres puntos opacan cualquier otra cosa. Este equipo sigue en ritmo y en sensaciones de pelear por el ascenso, y eso responde al mérito del cuerpo técnico.

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