Las 4 claves de la derrota del Sporting

Dani Souto

SPORTING 1905

Pablo Pérez
Pablo Pérez Real Sporting

Artículo de opinión

31 may 2021 . Actualizado a las 14:04 h.

Fin de trayecto para el Sporting. Pudo ser, pero de nuevo en una cita clave salió cruz en cada lanzamiento de la moneda. Partido de los requería de una épica que nunca pudo terminar de llegar, a pesar de contar con el aliento de los esperanzados aficionados que retornaban a las gradas. Dos detalles, en forma de clamoroso error, marcaron el devenir de un desenlace que veníamos mascando con resignación desde hace varias semanas. 40 jornadas en puestos de promoción, pero los de David Gallego se quedan fuera de los mismos en el día clave. Faltó aire para llegar a la orilla.

Concesiones defensivas

Hubo tramos de partido para todo tipo de situaciones defensivas; desde el orden y la coordinación para hacer frente a posesiones trabajadas de los de Rubi hasta defensas al espacio con el bloque adelantado y donde la inteligencia y velocidad de reacción jugaban un papel clave. Los goles, sin embargo, llegaron en esas primeras situaciones, en ataques más “controlados”, defendiendo de cara. La línea defensiva del Sporting concedió demasiado en estas acciones, cediendo tiempo y espacio suficiente en una zona vulnerable a un Aketxe precisamente reconocido por su exquisito golpeo. Goles que en situaciones normales no hubieran sido tales, pero en los que la proactividad defensiva también debía colaborar en dificultarlos en mayor medida.

Dos errores impropios

No ha sido su temporada más brillante, de eso no cabe duda, con varios errores que aparecen en su galería personal, algo tan poco frecuente en él como los errores de ayer, aunque no son pocos los puntos que ha salvado Diego Mariño. El propio meta gallego ya se habrá martirizado suficiente tras el partido de ayer, por lo que es innecesario hacer leña del árbol caído. Sus lágrimas fueron las de todos.

Un golpe demasiado duro

Más allá de lo que se hiciera con el balón en los pies, este era un partido de cabeza, de un alto componente mental. Cómo afrontarlo en un inicio, y más delicado aún, cómo sobrellevar el desarrollo del mismo ?tanto para bien como para mal- marcaría las opciones del Sporting para alcanzar el resultado necesario. Si bien el Almería era dueño del partido en lo que a posesión se refiere, tampoco estaban siendo capaces de inquietar el área rojiblanca, por lo que los de David Gallego no se mostraban del todo incómodos en ese contexto de partido, pero los dos goles fueron un mazazo demasiado grande por la forma y el momento en que se dieron, tan consecutivos, sin margen de respuesta. La sensación final es que el Sporting no pudo afrontar mentalmente esos últimos minutos con la capacidad necesaria, algo totalmente entendible por la crueldad en que se escapan entre los dedos las opciones de lograr el objetivo.

La determinación en área rival

Partido típico del Sporting en lo ofensivo. Sin generar un caudal de ocasiones, sí se encontraron situaciones suficientes como para hacer gol. Se pudo llegar por fuera con la opción de atacar a través de un centro lateral que o bien no se daba o no se terminaba de rematar con una deficiente -numérica y posicionalmente- ocupación de los espacios en área rival. Más allá de la presencia arriba de nuestros laterales, los desmarques a la espalda de Djurdjevic y la presencia entre líneas de Campuzano con la defensa almeriense hundida fueron argumentos suficientes para encontrar posiciones francas de remate en área rival, pero la falta de precisión en controles, conducciones o remates terminaron por dejar en cero el luminoso local. No se generó tanto como para creer que el resultado sea ‘injusto’, pero sí lo suficiente como para volver a acudir a la famosa falta de acierto como una de las cuestiones a destacar.

Los cambios

Campuzano y Cumic por Pablo Pérez y Nacho. Relevos en el ataque con el marcador ya en contra buscando revertir la situación. Ambos participaron más en el juego y aportaron movilidad y cierta profundidad, especialmente el punta catalán, que incluso gozó de una situación clara de gol en el área, aunque se le escapó el control.

Salvador y Valiente por Gragera y Borja. Cambios necesarios por el desgaste de los titulares, aunque a escasos minutos de un segundo gol que dejó sin opciones de influir en el juego a ambos revulsivos.

Carmona por Aitor. Minutos finales para el capitán, que se despedía de la que ha sido su parroquia en la última década. Merecido reconocimiento y un buen gesto de Gallego.

Nota para David Gallego y el resto del cuerpo técnico

Insuficiente. Se compitió, que es lo mínimo exigible y con lo que siempre cumple el equipo, pero los famosos ‘detalles’ y la incapacidad del equipo para ser más peligroso aun en una situación límite, terminaron por certificar el peor desenlace. El Almería no necesitó más para ganar el partido, pero el Sporting parecía que podía alargar el duelo varias horas que no podría lograr el resultado que deseaba. Un último encuentro que pone el cierre a un tramo final cargado de ilusión y sinsabor.

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