Las 4 claves de la victoria del Sporting

Dani Souto

SPORTING 1905

Pedro Díaz
Pedro Díaz @pechdiaz_8

Artículo de análisis

29 ago 2021 . Actualizado a las 21:39 h.

Victoria más brillante en el juego que en el resultado. El Real Sporting de Gijón venció por la mínima al Mirandés en un guion de partido muchas veces visto en El Molinón - Enrique Castro 'Quini', con una ventaja que dibujaba sonrisas en una grada de nuevo con algo más de 10.000 aficionados, pero con un gol del rival que traducía esos instantes de positivismo en nervios y preocupación. Pero no, esta vez no. Los de David Gallego supieron gestionar los últimos minutos de partido con una ventaja mínima en el marcador asentándose bien en campo rival, impidiendo que los de Lolo Escobar lograsen continuidad en su juego y estando más cerca del tercer gol que de sufrir por el empate. Algo tan poco habitual que debe agradecerse. Tres puntos más para seguir inmaculados en su feudo y sumar 7 de 9 posibles en un buen arranque. Analizamos, como siempre a partir de cuatro claves, algunos de los aspectos más destacados de esta victoria del Sporting:

Activos tras la pérdida

Destacaba David Gallego un aspecto que fue visible a los ojos de todos durante el partido: el buen papel del equipo en la presión alta. Pasaba por la idea que el técnico había construído en su cabeza para el desarrollo del encuentro, lo cual se evidenció con lo estructurado y mimetizado que tenían el plan los jugadores. Más allá de la propia presión, creo relevante incidir concretamente en lo activos que estuvieron tras la pérdida. El Mirandés no tuvo muchas oportunidades para salir jugando desde atrás, pero tampoco encontró vías para hacer daño una vez frenaba los ataques rojiblancos. Los de Lolo Escobar no eran capaces de trenzar combinaciones de más de 2/3 pases, rifando en muchas ocasiones el balón o perdiéndolo sin apenas margen de tiempo para construir su ofensiva. Todo precedido por un trabajo colectivo del Sporting que apretaban y buscaban al poseedor con varios jugadores, cerrando espacios y siendo agresivos en la presión. Un aspecto que no siempre ha destacado y que en este partido no solo se puso de manifiesto sino que fue relevante para el devenir del mismo.

Matices en salida de balón

Consultado al respecto en la rueda de prensa posterior al choque, David Gallego no quiso revelar sus cartas, aunque sí reconoció un posicionamiento de los laterales en salida de balón ligeramente diferente al habitual en este duelo frente al Mirandés. Esos clásicos "detalles" que se modifican para afrontar un partido o un rival concreto. La idea a desarrollar parecía clara: acercar a Rosas y Kravets a la altura de los centrales para atraer al rival, estirar su bloque y generar más espacios en la zona que separaba su línea defensiva de los centrocampistas. Así, logrando este cometido desde un principio, el Sporting no 'sobó' demasiado el balón entre los centrales, sumando 3/4 pases en línea defensiva y buscando posteriormente saltarse un par de pasos con envíos a media distancia sobre los apoyos de Djuka, Villalba o el extremo de ese lado. Estos jugadores tenían un rival encimándoles, pero gozaban de mayor espacio a su alrededor para poder ejecutar el control y descargar sobre las incorporaciones de uno de los pivotes (habitualmente Pedro) y de los laterales, haciendo que el que recibiera viera el fútbol de cara y permitiese el avance vertical del equipo, un tipo de ataque que Gallego quiso buscar claramente para este partido. Cómo el posicionamiento de dos jugadores en fase con balón mueve las piezas del rival sin él y a partir de ello construyes tu ataque. Movimiento de entrenador.

Movilidad y fluidez en ataque

Sobre el papel nos es sencillo dibujar la línea de tres cuartos y el punta y distribuir sus roles entre los jugadores alineados por David Gallego. Sin embargo, y aun sabiendo que el fútbol es un juego dinámico, la movilidad de las piezas de ataque fue un argumento sólido para la ofensiva del Sporting. Deteniéndonos en los extremos, fue indescifrable para la zaga rival el poder controlar las incorporaciones de Aitor y Puma hacia el carril interior. El panameño llamó la atención del respetable por su atrevimiento, verticalidad y velocidad, pero lo cierto es que cuando pudo pisar la zona ancha también generó problemas en la marca rival, desestabilizando su sistema defensivo y facilitando las incorporaciones de Kravets o Pedro así como la chispa para encontrar espacios de Villalba, siempre con tendencia a acercarse más al costado zurdo. Ambos extremos alternaban el abandonar la banda con jugar bien pegados a la cal; una movilidad que favorece el encontrar situaciones de ventaja ante una defensa despistada con tanto cambio de zona.

Bajón de rendimiento en la segunda mitad

No todo iba a ser color de rosa. La segunda parte del Sporting distó mucho de ser lo que vimos en un primer tiempo de un nivel excepcional. Quizás fuese precisamente eso lo que lo lastró, el hecho de no ser capaz de replicar el ritmo y las intenciones de los 45 minutos iniciales, buscando dosificar, sin que eso le llevara a sufrir (como así fue), para llegar más frescos al tramo final aprovechando que se encontraban con ventaja en el marcador. Quizás es más sencillo y menos especulativo que todo eso y simplemente las cosas ya no salieron igual. Sea como fuere, el rendimiento bajó, y eso fue perceptible por todos, sumando además el primer gol en contra de la temporada en un despiste al defender una acción a balón parado, una asignatura que ya comienza a estar bajo la lupa del aficionado sportinguista.

Los cambios

Gaspar por Aitor. No tuvo muchas intervenciones a destacar más allá de alguna llegada en segunda línea y de probarlo en una banda diestra donde igualmente se le vio con clara tendencia a ir hacia dentro.

Nacho por Villalba. Sí pudo participar algo más en el circuito de pases el luanquín, trenzando alguna buena jugada en las inmediaciones del área con Pedro como socio y la banda izquierda como principal foco de peligro. No cambió nada en el encuentro pero tampoco desentonó.

Campuzano por Puma y Pablo Pérez por Djuka. Ambos con el tiempo cumplido, únicamente para perder tiempo y sin opción a participar del juego.

Nota a David Gallego y el resto del cuerpo técnico

Notable. El propio míster reconocía (y concuerdo) que no ha sido su mejor partido con el Sporting porque le faltó algo más en la segunda mitad, que fuera más completo, aunque la primera parte sí fue de sobresaliente e incluso matrícula de honor. Esa bajada de la segunda mitad, aunque no se tradujera en sufrimiento y sí le acompañara cierto riesgo, penaliza en el rendimiento global y la nota final a un encuentro excepcionalmente bien planteado, con matices pensados y orientados al rival y cuya ejecución, especialmente refiriéndonos a esos primeros 45 minutos, fue excelente. Mérito del cuerpo técnico que acercó al Sporting a esta versión y minimizó al rival para poder llevarse la recompensa de los tres puntos. Solo pequeños asteriscos le impiden, por poco, alcanzar el sobresaliente.

*Recuerda comentar la noticia en el foro que se encuentra debajo de esta publicidad.