«Las 4 claves de la derrota del Sporting»

Dani Souto

SPORTING 1905

Gallego
Gallego Real Sporting

Texto de análisis

03 nov 2021 . Actualizado a las 15:36 h.

Derrota cruel del Real Sporting de Gijón tanto por las formas, jugando de tú a tú al actual líder de la categoría, como por el momento, tanto del partido, en la última jugada del mismo, como de dinámica, siendo el segundo partido en casa perdido, además de forma consecutiva, y sumando ya cuatro jornadas sin conocer la victoria. Los de David Gallego no pudieron recuperar plaza en la zona de promoción de ascenso a pesar de firmar un notable encuentro en líneas generales. Analizamos los por qué de esta derrota en cuatro claves:

Tranquilos pero seguros con balón

El planteamiento de ambos equipos fue tan similar como parejo en el reparto de dominio. Ambos querían salir jugando desde atrás y superar la presión alta que iban a tener en frente. En ese aspecto, el Sporting fue fiel a esta idea y combinó en la línea defensiva con paciencia, moviendo el cuero de lado a lado hasta poder encontrar una situación proclive para avanzar. En ocasiones incluso se pecó de falta de atrevimiento, con el objetivo de encontrar al jugador liberado por dentro con un pase vertical -habitualmente Pedro-, los centrales rojiblancos, principales protagonistas como es normal en estos primeros pases, muchas veces decidían seguir circulando el balón, haciendo que el ritmo fuera bajo, pero a su vez minimizando los riesgos y por ende las pérdidas. Fue precisamente cuando se intentó asumir una dificultad mayor en este sentido cuando aparecieron los errores y el Almería consiguió mayor continuidad en el juego, especialmente en la segunda mitad.

Presión ordenada pero no agresiva

Siguiendo una línea similar a lo que la salida de balón se refiere, el Sporting buscó arriba a un Almería que buscaba avanzar por bajo en combinación. Sin embargo, la presión rojiblanca no fue del todo intensa, pues los de Rubi formaban con tres jugadores en la zona de centrales para generar superioridad en la primera línea, a lo que David Gallego, lejos de arriesgar tratando de igualarlo, ordenó una presión más 'pasiva' y organizada, con Djuka siguiendo la trayectoria de balón y tapando al emisor del último pase y Villalba unos pocos metros por detrás replicando algo similar al balcánico pero con especial atención sobre el pivote rival. El Almería siempre encontraba un jugador libre en su primera línea, pero avanzar a partir de ahí y superar esa presión local, no tan agresiva pero sí ordenada, le costaba un mundo. Tanto es así que el Sporting pudo aprovecharse de un par de errores clave en la entrega fruto de la buena colocación rojiblanca en campo rival.

Sensación de peligro y falta de colmillo

En ambas direcciones, el partido vivió con una sensación de peligro permanente. Ambos equipos se iban turnando a la hora de asestar el siguiente golpe, casi como si lo hubieran pactado. Una vez llegaban a campo contrario, la verticalidad por los costados era una constante. Tanto Almería como Sporting generaban situaciones de peligro con facilidad. Bien es cierto que las ocasiones más claras llegaron prácticamente por error rival, pero igualmente se percibía la capacidad ofensiva de ambos conjuntos cuando se acercaban al área de su adversario. Fueron estas ocasiones claras marradas -una vez más- lo que condicionó y marcó el partido de los de David Gallego, que estuvieron correctos en defensa -salvo la acción del gol- y con desatino en ataque. Cuán necesario viene siendo acertar de cara a gol.

La falta de un plan B

De nuevo, el planteamiento inicial y el desarrollo del partido contrastaron en gran medida en clave sportinguista. Si bien el partido fue bueno, especialmente una primera parte del más alto nivel, el paso de los minutos volvió a penalizar a un Sporting que cada vez acusa más el desgaste. Aitor se fue sustituido por molestias musculares, mientras Pablo García y Berrocal finalizaban el partido con pequeñas sobrecargas. David Gallego tan solo hizo uso del 'Puma' cuando el onubense dijo basta, mientras Nacho Méndez entró para el último cuarto de hora. Los relevos desde el banquillo volvieron a marcar el tramo final del equipo, que adoleció de mayor frescura en un partido de la máxima exigencia. Un aspecto que ya comienza a preocupar.

Los cambios

Puma por Aitor. Entró el panameño por los problemas físicos de su compañero y pudo aportar algo más en el plano ofensivo, especialmente cuando el Sporting se desquitó del dominio rival. Protagonismo para el extremo en la acción de un penalti que no le señalaron a favor y con un inmediato gol anulado de bella factura.

Nacho Méndez por Gaspar. Entró el luanquín para refrescar la banda, dando muestra de su movilidad para asociarse por dentro. Aun así, apenas tuvo tiempo para incidir.

Pablo Pérez por Pedro. Se dio después del gol visitante. No tuvo más que una prolongación de cabeza en el área en la última -y única para él- jugada del partido.

Nota a David Gallego y el cuerpo técnico

Suficiente. Partido difícil de valorar respecto al cuerpo técnico. Como luz, el gran partido en líneas generales por planteamiento inicial y ejecución del mismo. El Sporting miró a los ojos al líder, sin tapujo alguno, y estuvo sólido atrás y con capacidad para generar arriba. Como principal sombra, el desgaste de los últimos minutos y la incapacidad para cambiar o agitar el partido desde los cambios. Se puede hablar de falta de recursos, pero también de poco atrevimiento e innovación. Quizás con otras sustituciones el resultado hubiese sido el mismo, es fútbol ficción, pero bien es cierto que la gestión de los mismos chirría con lo que fue el buen partido del equipo. Por una y por la otra, en promedio, suficiente.

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