Texto de análisis
12 nov 2021 . Actualizado a las 22:28 h.Si bien el foco se ha puesto mucho sobre los errores en ambas áreas como principal motivo para explicar la mala dinámica reciente del Real Sporting de Gijón, hay otro factor lejos de estas que también ha cambiado sobremanera en los planteamientos de David Gallego. Hablamos de la presión alta. El Sporting ya venía acostumbrando desde la temporada pasada a buscar arriba a sus rivales, especialmente con el marcador igualado, siendo algo más reactivo, esperando cerca de su propio campo y no exponiéndose tanto cuando el resultado les favorecía. Este año se dio un paso más en ese sentido desde el inicio, plantando el bloque más arriba y con mayor intensidad sin pelota para forzar el error del rival.
Así, el Sporting comenzó a mejorar en todas sus métricas defensivas, especialmente lejos del área propia, lo que se tradujo a su vez en mayores cifras con balón, pudiendo recuperar antes y teniendo la posesión durante más tiempo en el grueso de los 90 minutos. En una dinámica bien diferente, con los resultados acompañando, este factor se destacaba para bien como una de las señas de identidad del 'nuevo' Sporting de Gallego, uno mejorado o perfeccionado. Ahora que las cosas no van tan bien, toca buscar esos por qué, muchas veces menos perceptibles a golpe de ojo.
En el caso de la presión es algo muy sencillo de visualizar especialmente desde un dato básico: el número de recuperaciones del equipo en campo contrario. La tendencia cambia de manera relevante especialmente en el inicio de esta mala dinámica, retrotrayéndonos al partido frente al Amorebieta, donde las cifras experimentan una bajada que arroja un promedio inferior al de esas 7 jornadas previas, justo en el ecuador de lo que llevamos de competición. Todos los datos al respecto más bajos se acumulan en estas últimas 8 jornadas -a excepción de un dato anómalo frente al Leganés-, especialmente desde el encuentro de Cartagena en adelante. El Sporting ha pasado de recuperar en promedio cerca de 14 balones por partido en el último tercio a apenas rozar los 10. Una bajada que quizás no parezca significativa, pero que está restando opciones a los de David Gallego para volver a tener un escenario dominante en los partidos.
Más allá de lo numérico, encontrar explicación a esta bajada no resulta sencillo. A nivel estructural, el Sporting sigue con la misma idea, ordenado en su 1-4-4-2 sin balón, con Villalba acompañando a Djuka en esa primera línea, y con uno de los pivotes -Pedro en este caso- algo más liberado para acompañar a su marca. En ese sentido, la intención es la misma, pero bien es cierto que el equipo ya no tiene la misma frescura e intensidad en la presión. No se ve al Sporting llegando tan arriba con todo su bloque, sino que parece dosificar y medir mucho más en qué momentos puede hacer más daño con su presión para decidir ejecutarla con carreras de alta intensidad. Quizás los esfuerzos eran mucho más viables a comienzo de la temporada que en el momento actual. Buscando explicación desde el plano físico, pues desde el táctico no se aprecian grandes diferencias. De todas formas, David Gallego tendrá que seguir ajustando cosas para que esa presión alta que tanto le dio en un inicio pueda volver a ser tan fructífera para los intereses tanto ofensivos como defensivos del Sporting.
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