«Los problemas del Sporting en salida de balón»

Dani Souto

SPORTING 1905

Gragera y Pedro
Gragera y Pedro La Liga

Analizados varios de los problemas que ha ido mostrando el Real Sporting en esta mala dinámica de resultados recientes, hay una fase del juego que se cuela entre las más relevantes, junto a aspectos como el acierto en las áreas, por el tipo de planteamiento que busca desarrollar David Gallego: la salida de balón. Los primeros pases siempre han sido fundamentales para entender la manera de ordenarse y construir los ataques rojiblancos desde que el de Súria se hiciera cargo del banquillo. 

El orden y lo interiorizados que tenían los jugadores los movimientos a realizar en esta fase del juego transmitía la sensación de ser un aspecto muy trabajado y ensayado en aquellos partidos que el Sporting sacaba adelante y en los que se aupaba a la parte alta de la clasificación. ¿Ha cambiado radicalmente la forma de salir jugando desde atrás y eso ha penalizado al desempeño del equipo? Lo cierto es que no, incluso más bien todo lo contrario. Los de David Gallego siguen reproduciendo el mismo tipo de salida de balón que hace unos meses, algo lógico, pues no es únicamente el ensayo de dos o tres movimientos, sino un complejo sistema de relaciones entre los jugadores donde cada uno debe conocer su rol y qué es lo que busca su técnico en cada situación que se puede dar en el desarrollo del juego.

En ocasiones esta fase del juego se simplifica, haciendo que los saques del portero sean en largo o que a los 2 o 3 pases se busque el envío directo, poniendo en valor otro tipo de acciones como las disputas por alto, el juego de espaldas o las segundas jugadas. Todo depende de la preferencia del entrenador, aunque todas llevan consigo un trabajo detrás. En el caso del Sporting, Gallego siempre ha trabajado en fórmulas más complejas y elaboradas, poniendo mucha atención a los movimientos de sus jugadores por delante de balón, especialmente de sus pivotes. En los desplazamientos y el criterio de la pareja Gragera - Pedro han estado buena parte de los motivos del buen funcionamiento de los asturianos en esos primeros pases.

Más allá del nivel individual de uno y otro, que bien es cierto que ha ido acompañando a la baja al desempeño del colectivo, lo cierto es que ambos siguen desarrollando el mismo papel y ejecutando indicaciones muy similares a las de inicio de temporada. Ahora que las cosas no salen puede dar la sensación que Pedro y Gragera, con ambos acercándose a la altura de los centrales -Pedro habitualmente al costado diestro de estos y Gragera entre ellos- , están demasiado alejados de los futbolistas de ataque, que rara vez ocupan escalones intermedios. Siendo esto cierto, también era así hace escasos meses. Gallego busca con esto atraer a los jugadores más adelantados del rival, aquellos que realizan la presión, para así, con un Sporting estirado, estirar también el bloque adversario, consiguiendo con eso que se generen unos espacios a explotar. Esos son los espacios clave que en su momento sí encontraba el equipo para avanzar, y es donde reside el problema actualmente para encontrar continuidad en el juego.

Con los laterales abiertos a una altura intermedia, los extremos cuentan con libertad para ir ligeramente hacia dentro, mientras Djuka y Villalba, los dos más alejados, tomaban un papel muy relevante, buscando en movimientos de apoyo esos espacios creados para descargar hacia los jugadores que venían de cara, unas incorporaciones a las que muchas veces se sumaba Pedro, siendo un elemento diferente con su gran zancada y conducción. La baja del balcánico afectó sobremanera a la hora de encontrar estas jugadas, algo a lo que añadir el marcaje especial que en muchos partidos han hecho de manera individual sobre Villalba, impidiendo que el valenciano pudiera recibir y hallar esas zonas libres.

Gallego por el momento no ha encontrado solución desde la pizarra con aquellos ajustes que permitan al Sporting sumar variantes en la salida de balón de cara a generar situaciones propicias para el juego. No es una cuestión de derribarlo todo y comenzar de cero, siendo conscientes de que implementar, desarrollar y pulir una propuesta de juego desde los primeros pases no es nada sencillo. No hay que dar al traste con todo el trabajo realizado, pero sí dar con la tecla para que este vuelva a dar sus frutos. La vuelta de Djuka puede ayudar a mejorar las prestaciones en este sentido, pero la necesidad de resultados puede ahogar a un equipo con unas dificultades en su juego que han venido a más con el paso de las semanas.

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