Texto de análisis
03 ene 2022 . Actualizado a las 22:57 h.Empate sin sabor del Real Sporting frente al Lugo para estrenar este año 2022 de una manera que no permite alejar los fantasmas recientes. Los de David Gallego sumaron unos primeros minutos que dejaban ver un partido muy diferente al que terminó siendo, en el que no logró imponerse en el global y que con superioridad numérica no fue capaz de sacar provecho. Analizamos en cuatro claves los motivos del empate rojiblanco:
Dificultades para generar ocasiones
El Sporting pasó por diversas fases a lo largo del encuentro, marcadas estas por diferentes momentos: inicio de partido, gol en contra y expulsión rival. En dos de ellos asumió especial protagonismo con balón, sobre todo en los primeros y los últimos minutos del encuentro en dos escenarios bien diferentes. Si bien en el tramo final con el Lugo en inferioridad numérica y la necesidad de buscar la victoria los de Gallego lograron encontrar situaciones para finalizar jugadas, en el arranque del choque ni siquiera se llegó a esto, con un dominio que no se tradujo en llegadas. El Sporting estuvo lento en la elaboración e impreciso a la hora de afrontar el desembarco en el último tercio de campo. Apenas se contabilizan un par de llegadas a línea de fondo por parte de Aitor y Rosas en esa media hora inicial (aproximada). Bagaje insuficiente que refleja un equipo falto de desequilibrio y ritmo al atacar la portería rival.
El balón parado: talón de Aquiles
Viene siendo un tipo de jugada que al Sporting le viene mal, con muchos equipos logrando causarle problemas a través de las acciones a balón parado. Esta vez fue incluso exagerado. Cada córner y falta lateral era una auténtica pesadilla para la zaga rojiblanca. Errores individuales en las marcas, errores colectivos en la colocación, segundas jugadas y zona de rechace siempre a favor del adversario.. un cúmulo de circunstancias que no son casuales, pues viene siendo una dinámica preocupante a lo largo de toda la temporada, pero esta vez quizás de manera más flagrante y desequilibrada en favor del adversario de los 5 meses que llevamos de competición. Solo Mariño con varias intervenciones de mérito ayudó a impedir la sangría en este sentido.
El error defensivo de rigor
Otra cuestión que se viene repitiendo con demasiada frecuencia por desgracia para los intereses sportinguistas. Prácticamente no hay partido en que no haya un error -o una cadena de ellos- que termine provocando una situación de gol ajeno. Esta vez volvió a pagarse de la manera más cara, con dos fallos que quedaron muy marcados en el tanto de Carrillo: primero la pérdida de la posesión en salida de balón por parte de Pedro; una pérdida evitable, cuando ya parecía que se superaría la presión rival con una buena combinación, y en una zona muy comprometida, lo que facilitó la transición rival y la descolocación defensiva de los zagueros rojiblancos. Todo ello acompañado después por el error en la marca y la pérdida de referencia por parte de Borja López, que se vio superado por un centro que el punta rival cabeceó con suma facilidad sin oposición. De nuevo errores flagrantes que cuestan caro y que no responden a uno o dos nombres concretos en general, pues si no el problema sería muy fácil de solucionar, sino que cada vez salen otros futbolistas en la foto. Sea por falta de confianza, de concentración o de capacidad, estos errores están penalizando sobremanera al equipo. Muchas veces el Sporting ha sido su propio enemigo.
Una superioridad numérica que no se notó
Una expulsión rival siempre va acompañada de una celebración, de júbilo por saberte superior en efectivos a tu adversario. Sin embargo, el fútbol ya ha demostrado en sobradas ocasiones que el hecho de jugar con uno más no es garantía de nada; para muestra este partido. Es cierto que el Sporting logró 'achuchar' algo más a su rival en los últimos minutos, encerrando al Lugo en su área, pero tampoco se aleja de la realidad el hecho de que los primeros minutos de ese 10vs11 fueron de dominio para los de Albés, que gozaron incluso de algunas ocasiones de peligro en contragolpes y acciones a balón parado. Salvando esos 5 minutos finales dentro de la media hora en que se tuvo superioridad numérica, el Sporting no logró traducir esto en una candidatura seria a poder llevarse el partido. La condición del rival no empujó a que la versión rojiblanca cambiara en gran medida.
Los cambios
Berto por Gaspar y Pablo por Kravets. Reformulada la banda izquierda ante la poca incidencia de esta en ataque. Kravets estuvo más participativo en su tramo sobre el césped que un Pablo desacertado. Berto por su parte, sin entrar demasiado en juego, al menos tuvo una opción en el área de penalti, lo cual Gaspar no había conseguido en una hora sobre el verde. De nuevo muy desdibujado el que fuera internacional sub-21.
Rivera por Nacho. El gijonés sumó alguna intervención ofensiva y defensiva, aunque no tuvo mucho tiempo para demostrar.
César por Aitor. Cambio marcado por la reciente recuperación del onubense, pues fue el más productivo en ataque. César tuvo alguna opción para aparecer cerca del área rival en los pocos minutos de que dispuso.
Nota a David Gallego y el cuerpo técnico:
Insuficiente. Los mejores tramos del partido tuvieron sus asteriscos importantes, mientras, por otro lado, el desarrollo general del mismo fue de un tono grisáceo bastante oscuro. El Sporting se mostró lento desde el planteamiento, inseguro en la estrategia e inofensivo con todo a favor. No fue una buena imagen colectiva, con la sensación de que se le podía dar media hora más al encuentro que no se ganaría. El Sporting sigue sin convencer por más que haya sumado un punto.
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