Carrusel de emociones en El Molinón
28 jul 2022 . Actualizado a las 10:30 h.Con la herida, no reciente pero sí patente del duelo de la primera vuelta, el Real Sporting de Gijón afrontaba el duelo ante la SD Ponferradina como una oportunidad para dar continuidad a la última victoria liguera y de paso aprovechar el tropiezo de varios rivales ahora ubicados en la parte noble de la clasificación. Uno de ellos, el propio conjunto berciano, al cual recortar tres puntos resultaba clave en este momento para recargar la ilusión de cara al último tramo de competición. Un partido loco que acabaría sin premio para los asturianos.
David Gallego se mantuvo firme en su apuesta reciente para el once titular. Únicamente Jony, que arrastraba problemas físicos después de la dura entrada que sufrió en Miranda y que supuso su sustitución, fue la variación 'obligada' de partida del técnico rojiblanco. 'Puma' Rodríguez tomaría el testigo al cangués en el costado izquierdo. Por lo demás, un once que ya sabemos recitar de memoria.
El partido comenzaba con protagonismo para los locales, que amasaban la posesión de balón y buscaban dañar a su rival a través de cambios de orientación, con la banda izquierda especialmente activa, o bien con envíos a la espalda de la defensa hacia los desmarques de Djuka. Esto fue más intención que realidad, tan solo con un remate de Puma, sencillo para Amir, en el primer cuarto de hora. Los de Bolo, que mantenían su orden sobre el verde, serían los primeros en golpear. Aparecieron de nuevo los miedos a balón parado. La Ponfe gozó de un córner que Ríos botó muy cerrado, buscando el gol olímpico, Mariño desvió sobre la línea con la mala fortuna que el rechace golpeó directamente en Christian Rivera, en pugna con su marca rival. La acción sería insalvable para el meta gallego. La mala fortuna se apoderaba del Sporting, pero el marcador era irrevocable: 0-1.
No hubo apenas tiempo para asimilar el golpe cuando la Ponfe, envalentonada con el gol, consiguió encontrar solo en el área a Espiau a pase de Ojeda. El delantero remataría de primeras ligeramente desviado ante la salida de Mariño. Susto importante que hubiera supuesto el 0-2. Tras esto las aguas volvieron a calmarse y el partido continuó discurriendo en base al guion que se había visto hasta el momento.
Tal fue así que la historia se repetía calcada a los visto varios minutos antes: el Sporting dominaba el balón pero no conseguía llegar con peligro más allá de un balón suelto en el área que conseguía cazar 'Puma', eso sí, el que golpearía de nuevo sería la Ponfe en una acción en que se juntaron una vez más la capacidad ofensiva rival y la mala fortuna. El primer chispazo en varios minutos de los de Bolo en ataque encontró el mayor premio. Tras una combinación por banda izquierda, Sergi Enrich encontraría opción de disparo desde la frontal, un remate centrado pero muy potente que Mariño no acertó a atrapar y cuyo rechace remataría Espiau, con la fortuna de nuevo aliándose con los bercianos; balón al larguero y su rechace golpeó en el propio delantero cuando se iba al suelo tras impactar con el meta rojiblanco. Estupefacción y desesperación a partes iguales en El Molinón. 0-2. Pitada monumental al descanso con un resultado difícil de explicar.
Con clara desventaja en el marcador, David Gallego decidía mover el banquillo en el intermedio. Eric Ramírez entraba en sustitución de Pedro Díaz mutando el sistema hacia un definido 4-4-2. La reacción de los locales fue inmediata. El venezolano descargaría su primer envío en largo para la incorporación desde segunda línea de Bogdan, el pase del ucraniano hacia Djuka en el área no encontró al balcánico, pero ya suponía el primer aviso rojiblanco en el segundo tiempo en apenas segundos.
Toda la intención que faltó en ataque en el primer tiempo se tornó en acierto en el inicio de la segunda. Centro pasado de Kravets que llega a Aitor, convirtiéndose en un cambio de orientación, para que el onubense ponga un balón por bajo en esa zona tan difícil de defender entre guardameta y zagueros, 'Puma' apareció en el segundo palo para recortar distancias con su primer gol con la elástica rojiblanca. El Molinón apretaba y creía, pero seguramente no esperaba lo que estaba por venir. El panameño hacía bueno su primer gol consiguiendo un doblete en apenas tres minutos; balón al área que bajaba Djuka y dejaba de cara para el centroamericano, que orientaba correctamente su control y definía a placer ante Amir. Júbilo en el templo rojiblanco ante la gran reacción local.
El Sporting aprovecharía la dinámica de partido para seguir llevando peligro al área berciana. Encontrando situaciones de ventaja por fuera, ahora sería Kravets el que probase fortuna con un potente disparo desde fuera del área, aunque Amir lograba atajar con solvencia. Tras el gran arreón rojiblanco Bolo decidió mover su banquillo y la Ponfe despertó. Ante el 4-4-2 local, los blanquiazules consiguieron dominar más el esférico que en el primer tiempo, cambiando las tornas en cuanto a protagonismo, pero manteniendo su peligro en acciones a balón parado.
Los de David Gallego lograron calmar el ritmo de partido, con intercambios de posesiones que frenaron el ímpetu berciano. La banda izquierda seguía siendo protagonista a través de las subidas de Kravets y la inspiración de Puma. Fue de nuevo el panameño el que pondría un centro chut peligroso con pierna zurda que Amir solo podía desviar tras una buena estirada. El partido entraba en un terreno para cualquiera de los dos.
Acercándose el minuto 80 el encuentro entró en una fase de mayor intensidad. La grada apretaba y el Sporting respondía. Puma, de nuevo como principal activo, ganaba la espalda de la zaga rival y dejaba un balón atrás para Jony, cuya definición rechazaría Amir. Escasos instantes después sería el panameño el que encontraría un balón suelto en el área después de que Ramírez cabeceara a puerta y el esférico rebotara en un zaguero. El remate de Rodríguez se iría desviado tras tocar en un defensor, pero El Molinón rugía como buscaba el vestuario en la previa del partido.
A pesar de todos los intentos, sería la Ponfe la que haría muestra de su capacidad goleadora y el por qué está en la parte alta de la clasificación. Jarro de agua muy fría cuando, tras un centro desde banda izquierda, Naranjo se anticiparía a Babin y prolongaría lo justo, con gran calidad, para cruzar el disparo lo suficiente para que Mariño no pudiera llegar. Ponían el 2-3 los de Bolo en los últimos instantes de partido para impotencia de la parroquia rojiblanca, que veía a los suyos caer después de haber generado gran ilusión. Ramírez dispondría de dos opciones de remate, pero sin premio. El Sporting se iba de un vacío de un partido que fue todo un carrusel de emociones y en el que resulta complicado esgrimir cuál hubiera sido un resultado justo.
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Alineaciones del partido
Real Sporting de Gijón: Mariño; Calavera (Bogdan, 25'), Babin, Valiente, Kravets; Rivera, Pedro (Ramírez, 45'); Aitor (Jony, 75'), Villalba, Puma (Pablo Pérez, 87'); Djuka.
SD Ponferradina: Amir, Rios, Paris, Pascanu, Amo (Cristian, 83'), Ojeda, Agus Medina, Juan (Anton, 54'), Morán (Naranjo, 54'), Edu (Baeza, 83') y Enrich (Yuri, 63').
Goles: 0-1, Rivera (p.p. 17'). 0-2, Espiau (37'). 1-2, Puma (49'). 2-2, Puma (51'). 2-3, Naranjo (85').
Amonestaciones: Djuka (25'), Villalba (71'), Rivera (79') | Amo (32'), Erik Morán (47'), Pascanu (61').
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