Blaya, el guaje que rechazó al Madrid por el Sporting

Francisco Rodríguez

SPORTING 1905

Rubén Blaya
Rubén Blaya

Entrevista con La Voz de Asturias

26 mar 2022 . Actualizado a las 20:45 h.

Sporting y Cartagena se enfrentan este sábado en un partido que hará que Rubén Blaya (Cartagena, 1976) tenga su corazón dividido durante 90 minutos. Después de rechazar una propuesta del Real Madrid, con 15 años llegó a la Escuela de Mareo un jovencísimo cartagenero que tres décadas después sigue unido en cuerpo y alma a Gijón.

Aterrizó en tierras asturianas como lateral derecho y, gracias a la visión de uno de sus entrenadores en las categorías inferiores rojiblancas, se convirtió en un delantero capaz de dar una asistencia con el pecho en su debut en Primera División en El Molinón. Enseñando las leyes del 9 desde 2013 en la Escuela Hat-Trick, un proyecto pionero donde los niños y las niñas se especializan en la posición donde todos los guajes quieren jugar, el ex atacante sportinguista atiende a La Voz de Asturias para contar su historia en el Sporting y dar su opinión sobre la actualidad de la SAD asturiana.

¿Qué es la Escuela Hat-Trick y por qué surgió este proyecto?

La Escuela Hat-Trick es una academia global y específica para jugadores y jugadoras que compiten con su equipo federado. En la sección de fútbol desarrollamos un programa específico para delanteros y delanteras, y a su vez también trabajamos con las demás posiciones en el campo. El proyecto surge coordinado con mi mujer Katy, quien también fue y es deportista. A lo largo de los años adquieres una experiencia desde la cual compruebas que hay una necesidad en la base del deporte, no solo a nivel técnico, sino a nivel físico, táctico y psicológico, realizando un enfoque más global a todas estas situaciones.

Teniendo en cuenta que en la posición de delantero existen varios perfiles diferentes, ¿en qué reglas del 9 le incide más a los niños y niñas?

Como bien comentas, no hay un delantero igual. Lo más importante para un jugador o una jugadora es tener las herramientas suficientes para saber qué hacer en las distintas situaciones que se le pueden aparecer en el campo.

¿Qué le parece la nueva pareja Djuka - Ramírez?

Son delanteros que pueden complementarse y creo que trabajando en pareja podrían llevar el peligro y los goles que ahora mismo necesita el Sporting.

Es muy difícil encontrar a un joven que le diga ‘no’ al Real Madrid y acabe fichando por un equipo como el Sporting. ¿Por qué se decantó por Mareo para completar su formación?

Porque ese mismo año había estado entrenando en Madrid durante una semana y mi sensación a nivel de equipo no fue la mejor. En el Real Madrid vi mucha individualidad. Mareo sonaba más a formación y creo que fue la decisión más acertada que pude tomar.

Casi 1000 kilómetros separan Cartagena de Gijón. ¿Para un niño de 15 años fue duro estar tan lejos de su familia?

Obviamente sí son muchos kilómetros y es dejar otras muchas amistades y a toda tu familia. Pero también tenía claro que mi objetivo había cambiado y aposté por él desde que llegué a Mareo. Me trataron tan bien que 30 años después sigo en Gijón.

Llegó a Mareo como lateral derecho, e incluso había jugado alguna vez como central líbero, pero un día el entrenador del Juvenil B, Manolo Muñiz, lo puso de delantero. ¿Qué argumentos le dio para realizar un cambio tan brusco de posición y rol en el campo?

Pues creo que lo hizo con mucha sutileza porque me ofreció la opción de probar esa posición en un entrenamiento, y si no quedaba contento volvería a jugar en mi posición de lateral. Así lo hicimos, probé y funcionó a raíz de seguir jugando en esa posición. Manolo vio algo en mí que otros no hicieron.

26 goles en dos campañas con el filial en Segunda B. Por lo que se ve su adaptación a la posición de delantero fue muy buena en lo numérico.

Está claro que los goles los mete el delantero, pero todo es mucho más fácil si detrás hay un equipo que te acompaña y unos compañeros que te facilitan la labor.

En la temporada 1996-1997 debutó con el primer equipo en Primera División con una recordada asistencia de pecho ante el Celta. ¿Aquel movimiento lo estuvo pensando en el transcurso de la jugada o le salió de manera natural?

Pues fue un recurso que surgió de manera esporádica. Según vi llegar el balón de David Cano decido dar un pase a Bango con la superficie más correcta posible en ese momento.

A la temporada siguiente se va cedido al Extremadura de Rafa Benítez. ¿Qué es lo que más destaca del técnico madrileño?

Aparte del trabajo y la dedicación, la manera de entrenar por líneas intentando que cada jugador entrenase en su posición y después saber unir todo ese trabajo en el grupo. De ahí surgieron algunas ideas del trabajo individual que realizamos en la Escuela Hat-Trick y el cual hoy en día creo que es muy necesario de hacer en los equipos.

¿Echó en falta más oportunidades en el primer equipo del Sporting?

Las cosas vienen en su debido momento y hay que aceptarlas como son. Hay cosas que dependen de uno mismo y otras que no.

30 años después sigue en Gijón. ¿Qué tiene esta ciudad que atrapa a tanta gente de afuera?

Como dice la canción, “este Gijón es un tesoro”. He vivido en muchas ciudades y cada ciudad tiene su esencia, pero al final Gijón me hizo crecer como persona y me siento muy gijonés.

¿Le preocupa el rumbo que ha tomado el Sporting en los últimos años?

Está claro que a veces las cosas no salen como uno quiere. Cuando termine la temporada será momento de hacer un balance, no solo de este año, sino también de los anteriores. El Sporting tiene la necesidad de asentar las bases en un proyecto a largo plazo, y no tan cortoplacista como últimamente solemos ver. Y creo que en el fútbol base está la herramienta perfecta para cumplir dicho propósito.

Su Cartagena visita este sábado El Molinón. ¿Qué equipo se va a encontrar el Sporting?

Un equipo que mira hacia arriba y que estamos viendo como crece en el campeonato. Tiene a uno de los mejores delanteros de la categoría (Rubén Castro), si no el mejor.