Entrevista para La Voz de Asturias
02 mar 2023 . Actualizado a las 14:52 h.A un paso estuvimos los aficionados al fútbol asturiano de poder disfrutar de la presencia de dos seleccionadores gijoneses en el sorteo deportivo más seguido en todo el planeta. La Selección de Islas Salomón, dirigida por Felipe Vega-Arango, llegó de manera inesperada a la final de las eliminatorias de la Confederación de Fútbol de Oceania, finalmente cayendo derrotada ante una Nueva Zelanda que, por cosas del destino, ha quedado encuadrada en el grupo de la Selección Española de Luis Enrique para el Mundial 2022 de Qatar como posible repescada. Desde Oceanía y todavía concentrado con el combinado nacional, el técnico atiende a ‘La Voz de Asturias’ para contarnos su experiencia en un país formado por más de 700 islas y recordar su paso por la Escuela de Mareo.
¿Cómo surgió la posibilidad de trabajar en la Selección de Islas Salomón?
En 2017, el departamento de los Proyectos Internacionales de La Liga me hizo una oferta para ir a las Islas Salomón a trabajar de director técnico de la Federación para desarrollar el fútbol en el país. Cursos de entrenadores, ligas de infantiles, cadetes, fútbol senior…Por aquel entonces, la Selección tenía que jugar la clasificación para el Mundial de Rusia 2018, y como había problemas económicos y no podían contratar a un entrenador, le pedimos un permiso especial a la FIFA. La FIFA no deja que los directores técnicos de las federaciones internacionales sean entrenadores al mismo tiempo. Como solo era para unos partidos de manera interina, la FIFA accedió. Entrené dos partidos a la Selección contra Papúa Nueva Guinea, les ganamos los dos y entramos en la final a doble partido contra Nueva Zelanda. Perdimos el primero y empatamos el segundo, pero era la primera vez que la Selección llegaba a la final de Oceanía en casi 20 años.
Después de eso, tuve que dejar de ser seleccionador porque debía seguir con mis labores de director técnico. De director técnico lo hicimos bastante bien, clasificamos a la Selección Sub-17 al Mundial de fútbol 11 por primera vez en la historia del país, hicimos muchísimos cursos de entrenadores, fomentamos el fútbol en todos los ámbitos. Luego se me acabó el contrato, o no quise renovarlo yo porque había problemas en la Federación, y me fui a trabajar a Miami con LaLiga. LaLiga abrió allí la primera academia en Norteamérica y querían que yo fuese el director de la Academia. Mientras estaba trabajando en Miami, en la Federación de Islas Salomón habían cambiado bastante las cosas, lo normalizó la FIFA, todo funcionaba bien, entonces me llamaron y me ofrecieron volver, pero esta vez de seleccionador. Les dije que sí porque me gusta más entrenar que ser director de una Academia. Luego vino el COVID, cerraron las fronteras, el fútbol internacional paró. Y cuando volvieron a abrir las fronteras me fui a Salomón y ahora simplemente soy el Seleccionador Absoluto. Aparte de eso, soy el director del Departamento de Alto Rendimiento, que es el que coordina todas las selecciones nacionales.
Su primer paso fue el de conocer el sitio donde iba a trabajar. ¿Qué se encontró tanto a nivel futbolístico como cultural?
A mi siempre me gusto mucho viajar y los mapas, entonces antes de ir a Salomón me acuerdo que en la entrevista que tuve con LaLiga me preguntaron si sabía dónde estaba, y yo les dije que en el Pacifico Sur. Y me dijeron que la primera persona que sabía contestar esa pregunta. Luego hice el típico estudio por internet de todo lo que es el país, y la verdad es que lo que te encuentras al llegar allí es completamente diferente. El país es muy pobre, un país tercermundista, subdesarrollado, con muy pocos recursos. Futbolisticamente es fútbol amateur. Hay una Liga principal, una Primera División donde juegan doce equipos y todos juegan en la capital, Honiara, los sábados y domingos. Hay un estadio que es donde se juegan todos los partidos. La verdad es que el jardinero hace un trabajo estupendo porque se juegan tres partidos de sábado y tres partidos el domingo, y el campo es una maravilla como lo tienen. Aparte de eso, es complicado porque no hay entrenadores y jugadores profesionales, son todos amateurs. Es completamente diferente al fútbol europeo. Y culturalmente es un país muy pobre, pero la gente es muy amable, muy agradable, muy educada, te ven por la calle y aunque no te conozcan te dan los buenos días o las buenas tardes. Es completamente diferente a Europa y al mundo que conocemos nosotros.
¿Fue difícil adaptar la metodología de LaLiga a las características del futbolista salomonense?
Esta pregunta es un poco más difícil de contestar porque cuando llegué a Salomón lo primero que tuve que hacer fue un estudio de la situación. Lo primero que tuvimos que hacer fue crear competiciones. Si no hay competiciones los chavales no juegan. Después de crear competiciones hicimos un montón de cursos de entrenadores. Tienes que preparar a los entrenadores para que el nivel de los futbolistas sea medio tirando a aceptable. Al mismo tiempo que haces esos cursos de entrenadores, como la Selección de Salomón es parte de la Confederación de Fútbol de Oceanía, tienes que respetar las pautas que te exija la Confederación de Fútbol de Oceanía en el tema de educación. Yo no puedo dar un curso sin que me lo apruebe la Confederación de Fútbol de Oceanía porque las federaciones pobres, como la de Salomón, dependen mucho del dinero que le da la FIFA, entonces la FIFA se cerciora en que de cada Confederación reparta ese dinero acorde a las necesidades de la Federación. Es un tema un poco más complicado. Si te digo la verdad la metodología de LaLiga no la utilice, sobre todo porque al tener que amoldarse un poco a las características del país y de la Confederación de Oceanía coges un poco de allí y de aquí.
Como entrenador yo lo que sigo es una metodología propia de todo lo que he aprendido en estos años haciendo cursos de entrenadores, entrenando. Yo empecé a entrenar muy joven en Estados Unidos. Cuando tenía unos 26 años, en 1997, ya tuve mi primer trabajo como entrenador. Luego el tiempo que estuve en Mareo también aprendí mucho. Jugué muchos años al fútbol en Estados Unidos, entonces aprendes un poco de todos los entrenadores. Estudiar, leer. Al hacer el título nacional también aprendes. Pero lo que es implementar la metodología de la Liga en Salomón no lo pude hacer como por ejemplo sí lo hicimos en la Academia de Miami. Allí sí implementamos la metodología de LaLiga al 100%, pero en Salomón las cosas funcionan un poco diferente. Al llegar a un sitio completamente diferente a lo que conocemos, amateur y subdesarrollado, te tienes que ajustar y adaptar a las circunstancias. Ahora como entrenador yo hago mi trabajo. Yo no trabajo para LaLiga desde hace un par de años, cuando llegó el COVID, pues LaLiga tuvo problemas económicos y casi todos los entrenadores que trabajaban con ellos tuvieron que dejarlo. Yo sigo mi propia metodología de trabajo basado en todo lo que he aprendido y en fallos que he cometido, como todos los entrenadores, y ves cosas que puedes hacer y cosas que no puedes hacer. Lo que sí fue muy valioso para mí en estos momentos fue el haber sido director técnico de la Federación, porque conozco al país mucho mejor, a los jugadores, sus necesidades, y entonces a la hora de diseñar entrenamientos y de diseñar la metodología de las Selecciones tanto absolutas como Sub-21, Sub-19 y Sub-17 me guio del conocimiento que tengo.
¿Qué aspectos diría que son esenciales de trasladar en esa formación de entrenadores?
Cursos de entrenadores hice muchísimos. Hice desde la licencia básica de entrenar a niños hasta la licencia B de Oceanía, que sería equivalente a un UEFA B. Esa licencia B solo la pueden hacer entrenadores con cierta experiencia, son casi todos futbolistas ex internacionales, y que entrenen en la División Senior (máxima división). Una cosa muy positiva es que LaLiga, cuando yo daba todos los cursos de entrenadores, me suministraban muchísima información y presentaciones, y yo siempre metía parte de esas presentaciones dentro de las presentaciones que me enviaba la Confederación de Fútbol de Oceanía para respetar las pautas impuestas por ellos. Aun así, todos los alumnos me decían que mis presentaciones eran mejores que las de la Confederación de Fútbol de Oceanía. Yo eso lo sé porque el fútbol en España y en Europa es mucho más profesional que el fútbol de Oceanía.
Cosas esenciales a trasladar. Lo básico. Lo primero es que hay que preparar el entrenamiento. Tienes que enseñarles a preparar el entrenamiento. Preparar el calentamiento, la parte principal y la vuelta a la calma. Tienes que enseñarles los tiempos. Hay una parte práctica muy grande en todos los cursos y tienes que enseñarles como preparar el campo, como trasladar al equipo lo que tú quieres hacer antes de entrenar, como hacer demostraciones y correcciones, no parar a hablar mucho porque quieres que el jugador esté involucrado en el fútbol en sí. Por ejemplo, la parte física no la dominan. A mi la parte física me encanta. Ellos son muy humildes, entonces les gusta aprender, toman notas de todo. Pero en los cursos de entrenadores tienes que trasladarlo todo, desde técnica, táctica, físico, el factor psicológico. Ahora mismo hay un par de entrenadores que lo están haciendo bastante bien, y que luego son estudiosos. Les dejo libros, les doy páginas de internet en las que se tiene que meter. Pero como he dicho son amateurs, entonces todo lo que les digas ellos van a tomar notas y te van a pedir que por favor les des las presentaciones. La puerta de mi oficina siempre está abierta. Antes de los partidos del fin de semana muchos entrenadores de la Primera División vienen y me dicen cómo deberían jugar ante este rival, incluso a quien debería poner para contrarrestar a ciertos futbolistas del otro equipo. La parte física es muy importante porque la desconocen bastante, y luego lo que sería globalizar el entrenamiento. El poder hacer un entrenamiento que en ciertos ejercicios trabajes tanto lo físico como lo técnico, táctico y psicológico. Al principio se me hizo un poco duro pero, al igual que tú al escribir cuanto más escribas mejor escribirás, cuantos más cursos he hecho mayor rendimiento le he sacado a los mismos.
¿Su labor de scouting reside únicamente en la capital Honiara o incluso ha ‘cazado’ talentos por las calles? Me imagino que allí aún no se ha perdido el fútbol de la calle.
Las infraestructuras, la logística y el moverse por el país no es fácil. Son muchísimas islas. Para ir de una isla a otra tienes que coger un ferry. Hay entre 600 y 800 islas. Las islas principales son nueve, y a una en ferry puedes tardar 24 horas, a otra igual tardas dos días, a otra cuatro horas. Las competiciones principales son en Honiara. Allí es donde yo busco a los futbolistas. Los mejores futbolistas del país juegan todos en la liga principal, pero por ejemplo hay una liga regional en Honiara y esa liga la fui a ver un par de veces y seleccioné a un par de extremos que no jugaban en la liga principal. No sé por qué, pero en esa liga lo hacían de maravillas. Luego cuando los pones a entrenar con los jugadores de la liga principal algunos de ellos sufren. Una cosa que mencionas, que es el fútbol de la calle, es una maravilla. Eso allí no desapareció. Son gente que tienen una técnica muy buena. Ya pasó más de una vez de ir conduciendo por un barrio bastante pobre y ves a unos niños jugar en la calle, y ves a un niño hacer un control orientado y un desplazamiento de balón. ¿Cómo puede ser posible que haga eso si nunca se lo enseñó nadie? No tienen entrenadores, tienen el fútbol metido en la sangre, y eso es bonito porque por ejemplo en España el fútbol en la calle desapareció, pero en Salomón vayas donde vayas vas a ver niños jugar en la calle. El 60% de la población son niños y les encanta el fútbol. Juegan en la playa, en las calles, entre las chabolas, debajo de una palmera. Los jugadores de la Selección Absoluta todos juegan en la liga principal porque es donde están los mejores. Los clubes tampoco son tontos. Si van a una liga local y ven a un futbolista decente lo fichan porque son baratos, ganan muy poco dinero.
¿Qué significa el fútbol y su Selección para los ciudadanos de un país tan pobre?
En Salomón el fútbol es el deporte rey, y para ellos lo es absolutamente todo. En la clasificación mundialista fuimos con el equipo más joven de la competición, era prácticamente una selección sub-23, menos un par de veteranos. Éramos la única selección sin entrenador de porteros y sin preparador físico de todo el torneo. Adoran el fútbol. Ahora en Salomón hay cierta inestabilidad política y social, hubo unas revueltas bastantes serias en noviembre, el país estaba un poco dividido. El otro día tuvimos una reunión de internet con el presidente del gobierno que nos felicitó porque el país está feliz. Nadie se esperaba que llegásemos a la final. El fútbol es un arma muy poderosa porque gracias a la Selección lo que hicimos fue devolverle la alegría a la gente. El país está contento otra vez simplemente porque llegamos a la final. Imaginate si la llegamos a ganar. Entonces el fútbol para ellos lo es todo. Ellos pueden estar infelices, pero si la Selección lo hace bien van a estar felices durante mucho tiempo.
¿Que el fútbol pueda ser un escapismo para los ciudadanos e incluso algo que une al país le hace sentir más valorado o más responsable?
Al entrenar a una Selección absoluta la responsabilidad siempre es altísima. Da igual que sea un país pobre o un país rico, tú eres la persona encargada de representar a un país de manera internacional. Cuando fuimos a Qatar a jugar, como se comporta mi equipo dentro y fuera del terreno de juego es el espejo de la labor que está haciendo el entrenador, especialmente en un país pobre donde los futbolistas son amateurs. En un país rico como España no creo que Luis Enrique le diga a un jugador que viene del Barcelona o del Real Madrid como se tiene que comportar. Los jugadores profesionales ya saben lo que tienen que hacer. Entonces la responsabilidad siempre es altísima, sobre todo porque somos la referencia del país en el extranjero y en competiciones FIFA siempre te están mirando con lupa. En eso hay un nivel de exigencia altísimo.
Y luego hay cierta responsabilidad porque el tener la oportunidad de hacer que la gente esté feliz eso es poderoso, y a su misma vez es peligroso porque si pierdes los haces infelices. Ya sabemos como es el fútbol, si ganas caes bien y si pierdes caes mal. Al final te valoran por los resultados. Yo puedo ir a Salomón a hacer un trabajo estupendo en todos los ámbitos, pero si pierdo los partidos nunca voy a estar valorado. El fútbol de competición, aunque sea en un país pobre, tiene que si ganas te valoran más y si pierdes no te valora nadie. Yo creo que es así en todos los deportes. Luego la responsabilidad ya es más grande. Notas la tensión, el estrés, el cansancio. Todo depende de ti porque soy yo el que le digo a la Federación quien viene conmigo, quien es mi asistente, quien es mi utillero, que medico quiero que venga, que fisio quiero que venga. Si alguna de esas personas no representa al país de manera profesional y se comporta mal, el máximo responsable al final soy yo. Si te digo la verdad ahora mismo estoy reventado porque llevamos dos meses con esto, acabaron ahora los partidos, pero ahora mismo estamos en Australia hasta el viernes y se trabaja desde las 6 de la mañana hasta las 12 de la noche todos los días. Tienes que asegurarte de que los jugadores vayan todos vestidos iguales a comer, a los entrenamientos. Delego bastante a la gente que trabaja conmigo porque los conozco pero es una responsabilidad muy grande.
¿Su experiencia en las Islas Salomón le ha hecho valorar más cosas de la vida que por ejemplo en España no se les da tanta importancia?
No sé cómo responder a esta pregunta porque yo viaje mucho. Viví 10 años en Estados Unidos, trabajé de todo cuando llegué allí porque hablaba poco inglés, amigos míos murieron jóvenes, unos por accidente y otros por cáncer, entonces yo la vida la valoro muchísimo desde hace muchos años. Cuando era pequeño ya me di cuenta de lo que era la vida. La vida no es fácil, hay que trabajar mucho para conseguir las cosas. Siempre te van a poner zancadillas, te van a apoyar poco, y la mayoría de las veces te lo vas a tener que currar tu mismo. La vida siempre la valoro una pasada. Una cosa que tengo muy clara desde que era pequeño es que todos vamos a morir, entonces también es importante disfrutar de la vida y del momento. No juzgo a absolutamente nadie. Si lo que te gusta es beber y fumar, pues bebe y fuma lo que más puedas porque un día esto se va a acabar. Si lo que te gusta es el deporte, intenta hacerlo lo mejor posible. Si lo que te gusta es leer y escribir, pues lee y escribe. Que nadie te diga lo que debes o no debes hacer. Mientras respetes a los demás y no hagas daño a nadie, tú eres tu mundo y tu eres el dueño de tu vida porque al final tu vida es la único que puedes vivir.
Lo que sí podría decir es que echo de menos cosas que veía de pequeño en España, pero que ahora las veo en Salomón y me presta. Niños jugando por la calle, gente amable, educada y con una sonrisa, personas dándote los buenos días y las buenas noches. Tampoco puedo ponerme triste cuando veo a gente sufrir o a gente caminando descalza por la calle porque es lo que hay, a cada uno le toco lo que le tocó, y los hay que salen hacia adelante y los hay que no salen. Al final nadie te regala nada y todos tenemos que seguir peleando y luchando, porque como decía el poeta, ‘el día que yo muera los pájaros seguirán cantando’. Valoro la vida en su justa medida. La vida es una maravilla, pero la vida es difícil, y es difícil para todos, no solamente para la gente de Salomón. Probablemente haya gente en Salomón muy pobre que solo comen arroz y pescado y que sean mucho más felices que mucha gente de España. Cada persona es un mundo. Yo lo que intento es no juzgar a nadie, no hacerle daño a nadie y estar agradecido todos los días de las oportunidades que tenemos e intentar hacerlo lo mejor posible para mantener el trabajo, porque si te digo la verdad lo más importante para mi es el trabajo. Si no tenemos trabajo, no tenemos comida ni casa. Me gusta ayudar a los demás y si puedo ayudar a alguien le ayudo. Por ejemplo, en Salomón ese es un privilegio que tengo. Estoy en una situación privilegiada y puedo ayudar bastante a la gente. Esta pregunta que me has hecho es super filosófica porque es que aparte, los tiempos cambian. España cambió mucho, España ahora funciona completamente diferente que en 1980. Los tiempos cambian, las personas cambian. Ya sabemos todos como es la vida.
Una de las funciones de un entrenador es la de saber gestionar grupos de veintipico personas con diferentes vidas. ¿En su caso, por la situación del país, le ha sido más complejo manejar ese aspecto emocional?
Desafortunadamente no tengo que gestionar veintitantos. Por ejemplo, en este viaje tengo que gestionar 31 personas. 25 futbolistas y 5 personas que trabajan conmigo. Mi asistente, el manager del equipo que se encarga de todos los papeles, el médico, el fisio,... Como son gente muy educada y muy amable no es muy difícil, pero lo que sí me fue complicado al principio es el inculcarles que estamos representando al país y que como se hacían las cosas antes no se puede seguir así. Antes muchos futbolistas de la Selección fumaban y bebían, se escapaban del hotel, salían de fiesta, se vestían como les daba la gana. Yo tuve que poner ciertas normas muy estrictas. Vestimos todos igual, los oficiales y entrenadores vestimos con un uniforme, hay un capitán que es el que coordina con los futbolistas que ropa se ponen cada día, tanto para entrenar como para jugar, a la hora de desayunar, comer o cenar vamos juntos y marchamos todos juntos. Antiguamente se sentaban cuando querían, acababan y se iban. Ahora hasta que no acabemos todos no se va nadie, los teléfonos móviles no están permitidos en las concentraciones. En las habitaciones sí están permitidos pero hasta cierta hora de la noche. Si veo a alguien conectado, tengo que hacer un poco de policía a partir de las 10 de la noche, les ponen multas.
Fue un poco duro el tener que hacer cosas que a veces decía yo que parecía que soy una niñera. Me gustaría simplemente enfocarme en el fútbol, pero en cierta manera les estás ayudando, les estás educando. Por ejemplo, cuando viene un camarero o una camarera y les sirve la comida, pues el darle las gracias. Intentar mantenerlo todo limpio, ordenado. Por ejemplo, la primera concentración que tuve me despertaba por las noches porque andaban por el pasillo haciendo bromas y gritando, y ahora no, a partir de las 9 de la noche no se oye respirar a nadie. Inculcarles educación, respeto. A la hora de viajar cada uno con sus papeles, cada uno con su pasaporte, cada uno pasando todos los controles pertinentes. El vestuario dejarlo limpio. Si te digo la verdad es muchísimo trabajo, pero me acostumbre a ello hace mucho tiempo. Como te digo empecé a entrenar joven, y se me da bien controlar grupos, no es una cosa que me cueste mucho. Hay veces que me gustaría estar en un fútbol más profesional y no tener que decirle a un chaval de 19 o 20 años como comportarse, como comer, el ruido que hacer…Pero bueno, eso es parte de mi profesión y en Salomón estamos educando a la gente porque muchos de ellos en sus casas no tuvieron ningún tipo de educación. Al final ellos no son tontos y te lo agradecen bastante. Mi relación con ellos es excelente, incluso cuando les meto caña.
He leído que a la Selección de Islas Salomón se le conoce como la Brasil del Pacifico. ¿Cuál es vuestro estilo de juego?
Es curioso que les hayan puesto ese mote. Lo tienen desde hace tiempo porque juegan de amarillo y son gente que tienen mucha técnica, pero como fueron una colonia británica tuvieron la influencia del fútbol inglés, y aunque sean gente pequeña, siempre jugaban al patadon. Balón largo y si cojo el balón soy un chupón, no la pasó, intentó driblar e intentó tirar. Nunca hicieron fútbol colectivo. Una de las cosas que cambié cuando fui director técnico fue eso. Me acuerdo que en uno de los primeros cursos de entrenadores que tuve les decía cómo vais a ganar a Nueva Zelanda y Fiji si son gente que miden 1,90 m. El más alto de la Selección mide 1,77m y jugáis el balón por arriba. Es imposible, y les ponía el ejemplo del Barcelona de Guardiola o de la Selección Española cuando ganó el Mundial, que el medio del campo y los puntas eran casi todos bajos y dominaron el fútbol. Maradona, Messi, Xavi, Iniesta…Gente pequeña y que dominaban el fútbol en el suelo. Tuve que cambiar eso un poco. Funcionó, como te dije anteriormente la Selección Sub-17 se clasificó al Mundial jugando por abajo y jugando muy bien.
El estilo que yo implementé en esta Selección en el poco tiempo que tuvimos de preparación pues fue a base de lo que me gusta. Me gusta como defiende el Atlético de Madrid, y entonces intente copiar un poco de eso, repliegues muy rápidos tras pérdida de balón, un par de hombres presionando al balón para que el otro equipo no juegue rápido, replegamos muy rápidamente. También dependiendo de donde perdamos el balón podemos hacer una presión alta todo el equipo porque si robas el balón cerca del área rival tienes más oportunidades de crear ocasiones de ataque. Si estamos defendiendo un poco atrás, líneas muy juntas, basculaciones rápidas, no dejar jugar al rival, no mirar a la pelota. Una cosa que ellos hacían antiguamente es que si tu eres mediocampista y tenias el balón no te entraban, te miraban y esperaban a que dieras el pase. Ahora les obligó a que entren, y una vez que robamos el balón salimos en velocidad. Si ves los goles que marcamos en la clasificación mundialista en Qatar son todos jugadas rápidas de contraataque. Son gente rápida con mucha técnica. Intentamos jugar ese tipo de estilo. No sé si Brasil juega ese estilo, pero tiene a Vinicius y a Neymar que juegan por las bandas y son rápidos y van hacia adelante. Un estilo un poco como el del Liverpool, que está atrás y en cuanto roban la pelota salen como balas, pero para salir como balas tienes que tener gente rápida y con técnica. Estos chavales son rápidos y tienen técnica, entonces lo que hicimos este año fue en defensa estar todos juntos, apoyándonos unos a otros, defendiendo como bloque que es más fácil, y una vez que robemos el balón buscar la portería contraria lo más rápidamente posible. El mote de la Brasil del Pacifico les viene porque jugamos de amarillo y porque son jugadores rápidos y técnicamente talentosos.
Antes de estar en Islas Salomón también estuvo en Estados Unidos y Hawaii. ¿Salir de su área de confort y tener constantes inquietudes por aprender le ha hecho crecer como entrenador?
Lo primero es que te hace crecer como persona. A mí siempre me gustó viajar. En Gijón llega un momento en el que yo, no sé si será por mi psicología personal o yo que sé, me sentí estancado y dejé de aprender. Luego encontrar trabajo en Gijón es complicado. Yo me fui a Estados Unidos a trabajar, a aprender inglés y a jugar al fútbol. No llegué a jugar en la Major League Soccer, pero cuando empezó la liga no jugué en la MLS porque no quise. El New England Revolution me ofreció jugar con ellos pero el sueldo de novato en aquellos años, en el 97 y en el 98, era muy bajo y yo con el trabajo que tenía ganaba más dinero. Después me puse a entrenar. Entrenar siempre me gustó. Cuando era pequeño mi padre tenía un montón de vídeos de partidos y de futbolistas, y yo en vez de ver la televisión normal me pasaba horas viendo los partidos de fútbol. Me acuerdo que veía fútbol de pretemporada, que no lo veía nadie. Mis amigos decían que estaba tonto, como me podía pasar horas viendo fútbol de pretemporada. Siempre me gustó.
Si de verdad quieres aprender y avanzar todo el mundo tiene que salir de su zona de confort. El tener diferentes tipos de problemas, el buscar diferentes tipos de soluciones. Por supuesto en el fútbol el factor psicológico es importantísimo. Yo me acuerdo una vez que fui a una charla de Del Bosque donde él decía que ‘tú si quieres arreglar el problema del futbolista tienes que arreglar el problema de la persona’. Y yo estoy completamente de acuerdo con ello. Al final los futbolistas son personas que juegan al fútbol dos horas al día. Si tienen problemas las otras 22 horas va a ser complicado que rindan. Todo ayuda, y a seguir y no parar. Ser humilde, seguir trabajando y aprender de todos un poco, ya sea Estados Unidos, Hawaii o Salomón, en cada sitio al que vayas vas a aprender un poco. Por ejemplo, en Hawaii lo que aprendí fue que el fútbol en Hawaii significaba muy poco y que futbolísticamente hablando para mí aquello fue un paso atrás. Un sitio maravilloso para vivir, pero el fútbol allí no significa nada. Entonces allí aprendes con una decepción. Me esperaba que el fútbol en Hawaii funcionase, y no funcionaba. Aprendí que hay que hacer las maletas y marchar si quieres seguir aprendiendo, porque si te quedas en Hawaii vas a estar estancado y no vas a aprender nada relativo al fútbol. Todo lo que sea salir de la zona de confort es bueno para la personalidad, y eso para un entrenador que tiene que estar bajo presión ayuda bastante.
Hace unos días le comentaba a unos compañeros de la prensa que el Sporting nunca lo va a llamar. ¿Por qué piensa eso?
Una cosa que también aprendí durante todos estos años es que hay que saber hablar a la prensa. Sigo cometiendo errores y a veces dices ciertas cosas que la prensa puede llegar a escribir de manera un poco diferente. Que el Sporting me llame o no me llame no depende de mí, depende de ellos. Yo estoy contento donde estoy. Ser seleccionador de una Selección Absoluta es muy bonito. Yo lo que dije es que es muy difícil que a mi me llame el Sporting por diferentes factores. A mi me encantaría entrenar al Sporting como cualquier otra persona, pero ahora que el Sporting me llame o no me llame no depende de mí.
¿Cuáles son los recuerdos que mejor guarda de su etapa en Mareo? ¿En aquella época se seguía una metodología?
Del Sporting tengo recuerdos muy bonitos. A mi me dio la oportunidad de poder sacar el título de entrenador y hacer las prácticas allí, lo cual fue una maravilla. En el Sporting tengo amigos muy buenos. Los tres médicos, el doctor Maestro, Cachero y Gonzalo Revuelta, con el cual tengo una amistad estupenda. Gonzalo es un crack, es un tío con el que me encanta hablar. Luego Sergio Sánchez del Sporting B, al cual considero un amigo cercano, muy buen amigo mio. Una persona a la que echo de menos y que me gustaría verla más a menudo. Rober, el recuperador del primer equipo, que en mi época entrenando al Cadete era el preparador físico. Con Rober también me llevo de maravilla. Luego Chispi, que era mi asistente en el equipo cadete y que ahora creo que lleva el Liga Nacional Juvenil. Chispi es amigo mío de verdad, igual que Sergio Sánchez. Yo no puedo decir nada malo de un sitio donde tengo amigos de verdad trabajando.
Yo cuando entre en Mareo la metodología la llevaba Javier Vidales. Cuando se fue Javier todo cambió bastante. En cuanto a jugadores tuve muchísimos. Cuando estuve en el Juvenil B tuve jugadores con los cuales guardaba buena relación como Castro. Luego, yo como primer entrenador tuve a Nacho Méndez, Manu García, Pablo García, al cual cada vez que lo veo por Gijón mantengo muy buenas charlas con él, Gaspar, que es un muy buen chaval y muy buen futbolista, Guille Rosas, me encanta Guille, siempre me gustó su personalidad y tenía con él conversaciones muy interesantes. De todos los jugadores tengo recuerdos maravillosos. A mi el Sporting me vino bien para aprender.
También tengo otro grato recuerdo de Mareo. Me acuerdo que entrenando al Cadete B, en mi segundo año, porque en mi primer año en el Cadete B tuve a la generación de Manu García, Pelayo y Nacho, tuve una generación que en Mareo me decían que era la peor generación del Cadete B en muchos años, que no íbamos a ganar nada. Aquella generación tenía a un delantero que se llamaba Sergio, a un mediocentro que se llamaba Mario que es un muy buen chico, Gulin que juega en Tercera División jugaba de lateral, el ‘Pecas’. El equipo igual de talento no era el mejor de todos, pero con ese equipo fuimos el primer equipo en la historia del fútbol asturiano en conseguir todos los puntos en juego. Con un equipo que me decían que no era un equipo muy bueno. Con ese equipo ganamos absolutamente todos los partidos, muchos de ellos sufriendo, 2-1, 1-0, pero con ese equipo ganamos absolutamente todos los partidos. Luego, con la generación de Gaspar, Pablo y los que están ahora en el primer equipo también lo hicimos bastante bien, pero no ganamos todos los partidos. Perdimos uno, y me acuerdo perfectamente que perdimos 1-0 y estaban los chavales cabreados porque querían igualar al equipo del año anterior. José Gragera jugaba de mediocentro. Y con la generación de Manu García y Nacho Méndez ganamos todos los partidos menos uno, que lo empatamos. Pero el equipo que a priori no era el mejor de todos, ese equipo ganó todos los partidos.
¿Ha logrado que el Sporting tenga aficionados en las Islas Salomón?
En las Islas Salomón no conocen al Sporting. Desafortunadamente el fútbol es así. En las Islas Salomón siguen al Manchester City, al Manchester United, al Liverpool, al Real Madrid, al Barcelona y poco más. Saben quien es el Sporting por mi, pero no tiene seguidores. El único seguidor del Sporting en las Islas Salomón soy yo, que soy el único que me levanto por la mañana mirando el resultado del equipo en el partido del fin de semana.
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