Texto de análisis
08 may 2022 . Actualizado a las 18:00 h.Momento de analizar el debut de Abelardo Fernández en su segunda etapa como entrenador del Real Sporting de Gijón. El conjunto rojiblanco obtuvo un empate de su visita a El Alcoraz logrando el empate en los últimos minutos ante una SD Huesca no especialmente exigente pero que dejó en evidencia de nuevo varias de las deficiencias que arrastra la escuadra asturiana en la actual temporada. Analizamos en 4 claves algunos de los aspectos destacados que explican el resultado:
Cambio táctico sin mayor influencia
El primer aspecto a señalar fue el cambio de dibujo y los intercambios de roles que esto llevó aparejado. Pedro se ubicó en banda y Aitor en la punta del ataque para formar con un 4-4-2 menos habitual de lo que se esperaba esta temporada en el Sporting, aunque sí es el sistema predilecto del Pitu. Con este esquema se buscaban varios objetivos: presionar arriba con los dos jugadores de ataque y evitar el juego interior del rival con un equipo estrecho especialmente por el lado de Pedro.
La presión no surtió efecto y el papel del sierense en sentido defensivo tampoco resultó clave, incluso abrió la puerta a que el rival lograra progresar en muchas ocasiones por fuera en una banda izquierda que era su principal filón. Un cambio voluntarioso, pero que no mostró diferencias respecto a la imagen que viene arrastrando el equipo. Algo que también tiene su punto de lógica tras tan solo tres entrenamientos con el nuevo técnico.
Imprecisos con balón
En dos escenarios de partido bien diferenciados, uno de ellos de mayor control y calma y otro más eléctrico, anárquico y con espacios, ambos compartieron un mismo patrón en clave rojiblanca: la imprecisión en las entregas. Ni el Sporting consiguió sumar posesiones largas que pusieran fin al control oscense ni tampoco ser todo lo dañino que podía en los contragolpes que conseguía arrancar pero rara vez finalizar en el segundo tiempo, yendo ya por debajo en el marcador.
Los errores se sucedían, algunos incluso sin gran oposición o presión rival, y esto lastró competitivamente a un equipo muy por debajo del potencial teórico con el cuero. De nuevo, mejores desde el corazón que con la cabeza, lo cual no siempre termina saliendo bien. Descontrol por encima del orden; un peso importante para los de Abelardo.
Frágiles a balón parado
Un punto recurrente en la temporada del Sporting -e incluso anteriores- y que esta vez marcó diferencias directas en el marcador. En un partido sin una gran cantidad de ocasiones claras a contabilizar, las principales por parte del conjunto local llegaron por la vía del balón parado. Los córners esta vez fueron su gran arma. Errores y despistes en las marcas, duelos perdidos por alto, sufriendo especialmente ante la anticipación de los rivales. Talón de Aquiles del Sporting una vez más, que también se plasmó en algunas acciones de centro lateral, aunque ahí sí se defendieron algunas jugadas correctamente, pero sumaron aspectos de los que seguir preocupándose una semana más.
Perdiendo las famosas 'segundas jugadas'
Lo podrán llamar el 'otro fútbol', una cuestión con relación a la táctica, pero no tan dependiente de ella, como quieran, pero es algo igualmente relevante para que un equipo funcione. Ganar los duelos, las disputas, imponerse en esas segundas jugadas, salir vencedor en cada balón suelto y que eso te dé pie a una nueva oportunidad de atacar..
Es imprescindible ganar esas 'batallas' para tener más en tu mano la posibilidad de desequilibrar la balanza en tu favor. Este aspecto no lo ha logrado manejar el Sporting en toda la temporada, demasiado 'blando' en este tipo de acciones y, desde lo táctico, no colocándose de forma óptima para estar en disposición de ganar estos duelos. En El Alcoraz nos encontramos un nuevo ejemplo de ello, y así solo te sumas piedras en tus bolsillos.
Los cambios
Villalba por Rivera. Encontró el valenciano un escenario propicio para él, pudiendo incidir en varios contragolpes que tuvo la oportunidad de dirigir. Faltó algo más de acierto en los últimos metros para lograr ser diferencial. El partido pedía asumir riesgos y Abelardo lo hizo al ir por debajo en el marcador sacando a un Rivera a un bajo nivel.
Gaspar por Puma. Cambio sin mayor incidencia en el juego, aunque sí participara algo más en ataque. Gaspar estuvo más voluntarioso en el juego asociativo, pero al igual que el panameño, no fue especialmente relevante.
Campuzano por Berrocal. Cambio a la desesperada con un jugador más de ataque en busca del empate o la remontada y que tuvo efecto inmediato. Apenas tuvo tiempo a participar en una jugada y Campuzano fue fundamental en ella para lograr la igualada.
Nota a Abelardo y el resto del cuerpo técnico
Insuficiente. Mala imagen global del equipo ante un rival que tampoco logró ponerle contra las cuerdas, pero le superó en las acciones de estrategia, le ganó los duelos y tuvo mayor control del partido. Fue precisamente -una vez más- en los minutos finales con mayor anarquía donde el Sporting se impuso, más desde la necesidad. E incluso en esos 10 últimos minutos salvables el contrincante tuvo oportunidades de réplica para meter el miedo en el cuerpo.
No hubo ese 'efecto' de entrenador nuevo en el banquillo. Mucho por trabajar.