Así pasó Djuka de su etapa oscura al «papá, firma» que emocionó al sportinguismo

Francisco Rodríguez

SPORTING 1905

Djuka
Djuka Real Sporting

La otra cara de la estrella rojiblanca

25 ago 2022 . Actualizado a las 11:07 h.

“Papá, firma”. Dos palabras emitidas por sus hijos que sirvieron de guiño final para que Uros Djurdjevic ampliase su vinculación con el Real Sporting de Gijón hasta 2027.

El pasado sábado, horas antes de que el internacional montenegrino abriese su cuenta goleadora como rojiblanco por quinta temporada consecutiva, sus descendientes seguramente le habrán dicho: “Papá, marca gol”. Pues papá ya lleva 58 goles y no se pone limites para poder cumplir con la deuda de ascender a Primera División con el club asturiano. Todo suena a camino de rosas, pero en realidad Djuka primero ha tenido que superar momentos adversos y después mantener una exigente constancia con tal de a día de hoy ser uno de los mayores estandartes del nuevo proyecto.

Tras marcar 35 goles en las anteriores dos temporadas con el Vitesse y el Olympiakos, Uros Djurdjevic llegó al Sporting en el curso 2018/2019 como el fichaje más caro de toda la historia del club hasta ese momento. Una cantidad de dinero perfectamente reconvertible en un argumento para sufrir una gran auto presión, aunque para Djuka siempre ha sido más bien una responsabilidad cuya incompleta refrendación sobre el campo le llevó por momentos a vivir una frustrante realidad interior. Consciente de la mayor exigencia de su rol en el equipo, las expectativas generadas alrededor de su figura por el monto de su compra y el conocimiento del nivel de dificultad de una Liga Smartbank, a la altura de máximas categorías europeas fuera de las grandes ligas; desde un primer instante el delantero invirtió tiempo, dedicación y esfuerzo en prepararse para dar soluciones al colectivo.

El hecho de que tardase tres meses y medio en marcar su primer gol oficial en Liga no preocupó en demasía a la cúpula rojiblanca ya que eran sabedores del peaje que debía superar, pero la palabra ‘excusa’ nunca ha cabido en el diccionario de Djuka. Inmerso en un proceso de adaptación a la Liga, el idioma y una nueva cultura, Uros quiso demostrar a los demás y a sí mismo hasta dónde estaba dispuesto a esforzarse para ganarse la absoluta confianza de todos. Las tres clases semanales de español le sirvió para al poco tiempo transcurrido hablar el castellano con cierta fluidez e integrarse en la dinámica social de grupo más rápido de lo esperado, y el pedir más tras la conclusión de los entrenamientos y echar horas extras en el gimnasio le hizo ganarse cada oportunidad en el césped.

Con la previa recomendación de Dejan Lekic sobre las positivas particularidades de la ciudad y el club, Djuka no quería dejar pasar la oportunidad de encontrar en Gijón una estabilidad profesional y familiar que en su carrera deportiva le estaba repeliendo. Aún así, los goles, vitamina revitalizante para los delanteros, no llegaban. En la definitiva puesta del talento individual de Uros al servicio del colectivo aparecieron dos figuras importantes como José Alberto López y Arturo Martínez Noval. Las labores ‘emocionales’ tanto del ex entrenador del Sporting como del ex jugador y coach rojiblanco fueron vitales para que el balcánico pudiera controlar sus sensaciones internas para así dominar todos esos condicionantes externos que estaban afectando a su rendimiento.

José Alberto y Arturo no pusieron más trabas al proceso de adaptación de Djurdjevic buscando culpabilidades ante su falta de gol, sino que sí asumieron la responsabilidad de encontrar una solución por el bien tanto del delantero como del grupo. No fue una tarea sencilla dado su carácter muy introvertido fuera del campo, pero siendo empáticos y sabiendo llegar a su corazón, los técnicos asturianos, conjuntamente con el propio Djuka, lograron que el futbolista sobreviviera sin el aplauso del entorno, se preparase para afrontar cualquier alteración emocional, se focalizase únicamente en el constante trabajo y, sobre todo, que no se frustrase y no perdiese la confianza en sus posibilidades de superar toda dificultad.

El ansiado momento del primer gol con el Sporting fue el pistoletazo de salida a una racha que le llevó a la notable cifra de 12 goles anotados. Aunque al siguiente año, Djuka volvió a estar en el centro de la diana de la opinión pública al solo marcar 6 tantos. Esos desajustes técnicos y tácticos que una parte de la afición no llegaba a comprender nuevamente no fueron consecuencia de una ausencia de trabajo, esfuerzo y dedicación, sino por, entre otros factores, una circunstancia mental como lo fue la dura asimilación del trágico y repentino fallecimiento de su tío paterno Sasa ocurrido antes de llegar al ecuador de la campaña 2019/2020.

Hablar del tío Sasa es hacer referencia a la humilde y compleja infancia de Djuka en la Serbia de las guerras yugoslavas. Nacido en Obrenovac y criado en la localidad de Veliko Polje, un pequeño pueblo situado al suroeste de la capital de Belgrado, Uros, junto a su hermano Kristijan, fueron educados en valores por su tío, ya que sus padres trabajaban todos los días desde el amanecer hasta el anochecer en una pastelería regentada por la familia Djurdjevic a la cual acudían amigos como Ivan Obradovic, internacional serbio y ex lateral izquierdo del Real Zaragoza. Además de llevarlo cada día a entrenar con las categorías inferiores del Partizán en un trayecto de 90 kilómetros de ida y vuelta entre Veliko Polje y Belgrado, el tío Sasa fue vital en la adquisición por parte del delantero rojiblanco de ese gen especial que le hace transformase en el campo y dominar cualquier exigencia adversa.

Estando fuera de discusión su innegociable máximo esfuerzo al servicio del colectivo, en el juego le faltaba sumar la cabeza al corazón para confirmarse como el delantero referente de la Liga Smartbank que sin lugar a dudas es en el presente. En este determinante paso en su carrera, Uros siempre reconocerá la importancia de David Gallego, un entrenador que al poco de llegar a Gijón fue capaz de crear el mejor contexto posible para que el grupo pudiese rentabilizar unas cualidades individuales del internacional montenegrino de superior categoría. Los números goleadores, con el equipo facilitando mayores situaciones de remate con respecto a épocas pasadas, avalan este salto evolutivo al marcar 38 goles en los dos últimos años, apenas siendo superado en la Liga Smartbank y en el mismo espacio de tiempo por Rubén Castro.

Siendo un referente para los jóvenes y no tan jóvenes del vestuario, a base de un intercambio de compromiso, respeto, trabajo, responsabilidad e ilusión por lograr los mismos objetivos ambiciosos dentro de un proyecto común, Djurdjevic desea convertir la confianza existente sobre su figura en un respaldo inquebrantable hasta el último día que vista la zamarra rojiblanca. Ascender a Primera División con el club asturiano es su concienciado propósito de aquí hasta 2027 si finalmente cumple la totalidad de este nuevo contrato, y para ello sabe que no debe dejar de aumentar sus límites, competir contra su nivel, los compañeros de posición y los rivales, y prepararse para superar cualquier adversidad que se le presente en un camino siempre dificultoso pero gratificante si la recompensa cosechada es positiva.