Texto de análisis
13 feb 2023 . Actualizado a las 23:05 h.No pudo ser. El Real Sporting de Gijón no pasó del empate en su propio feudo ante la SD Huesca en un partido donde los de Miguel Ángel Ramírez fueron claramente de menos a más y que hicieron méritos para algo más que las tablas en el global de los 90 minutos. Los asturianos, sin embargo, están más necesitados de resultados que de sensaciones, aunque esa última hora de juego sea un buen punto de partida sobre el que construir de cara al futuro en una temporada que ya debe rebajar objetivos y expectativas. Analizamos en base a 4 claves destacadas los motivos del empate rojiblanco:
Mal inicio marcado por el inmovilismo
La idea, el 'qué' de Ramírez, se mantuvo inmutable respecto a partidos anteriores. El Sporting salió con un 3-4-3 con la intención de controlar el balón y tratar de hacer daño desde la posesión y la combinación. Sin embargo, la primera media hora de partido se le atragantó al equipo local. Los asturianos eran incapaces de superar la primera línea de presión planteada por Ziganda, que igualaba en efectivos a la zaga rojiblanca. Con Pedro y Zarfino encimados y desactivados, la única opción terminaba siendo buscar envíos largos hacia los puntas, aunque sin éxito. Una errática dinámica con balón que marcó negativamente el inicio de partido para los gijoneses, sin capacidad para encontrar hombres libres desde la circulación de balón atrás. Especialmente pasiva fue la actitud de los tres jugadores de la delantera, sin apenas salir de su zona de influencia para generar vigilancias en el centro del campo oscense o abrir líneas de pase sencillas para sus centrales. Un inmovilismo que facilitó la labor defensiva del Huesca.
La clave: El ajuste en la posición de Cristo y potenciar a Pedro
Después del gol visitante, Ramírez buscó a Cristo y le pidió que se acercara a su área técnica. El entrenador le indicó un ajuste posicional que posteriormente se acentuaría en el segundo tiempo tras el paso por vestuarios, donde pudo desarrollar más lo que quería tanto para él como para Pedro, especialmente. Cristo abandonó la delantera y retrasó su posición, imitando el dibujo que planteó el equipo en Leganés, con el tinerfeño actuando como interior y empujando a Pedro algo más próximo a la línea defensiva. Esto tuvo un impacto total en el desarrollo del juego con balón rojiblanco. Cristo comenzó a fijar la posición del ex sportinguista Cris Salvador y liberó al pivote local, empezando este a ser una opción para los centrales, recibiendo y distribuyendo el juego del Sporting para poder asentarse en campo rival y poder poner difíciles las cosas a los oscenses. Un ajuste clave que llegó a tiempo para reaccionar en el tramo final del primer tiempo.
Gran defensa hacia adelante
El hecho de que el Huesca únicamente contabilizase un remate entre los tres palos -el gol de falta directa- no fue únicamente demérito de los oscenses; también tuvo su parte de culpa el Sporting. Más allá de sumar un altísimo porcentaje de posesión (74%), el mayor de toda la temporada, los de Ramírez se mostraron especialmente activos tras la pérdida e intensos para defender hacia adelante. En el primer tiempo, sobre todo, la presión alta rojiblanca dejó varias acciones bien ejecutadas, dificultando el avance cómodo de su rival, pero el equipo estuvo muy despierto para leer en cada momento quién debía saltar a la presión, cuándo era el momento de hacerlo y hacia dónde llevar al rival, papel destacado en esto para los dos centrales de fuera, Marsà e Insua, que asumen mucha responsabilidad a la hora de saltar cuando el equipo va a presionar arriba. Cali, eso sí, tiró de veteranía y mando para reubicar a sus compañeros en alguna situación en la que hubo excesos en la basculación.
Desacierto y malas decisiones en el último tercio
Más allá de un gol anulado y situaciones que escapan al control de los jugadores y cuerpo técnico, el Sporting lo intentó por todos los medios para conseguir el gol que les diese los tres puntos, pero este no terminó de subir al marcador. Combinaciones por dentro, ataques al espacio, centros laterales.. Todo se puso sobre la mesa, pero ni de una manera ni de otra se batió a Andrés Fernández más allá del disparo de Pedro Díaz de falta directa. No solo fue una cuestión de desacierto en la finalización, como tantas otras veces, sino que también hubo mala ejecución en varias asistencias previas, sobre todo en centros al área, y alguna que otra mala toma de decisión en los últimos metros para acabar la jugada, quizás algo precipitados según pasaba el tiempo. Una nueva noche de bloqueo de cara a puerta que vuelve a costar puntos.
Los cambios
Milo y Aitor por Djuka y Otero. Distinto perfil para atacar el área, ganando presencia por alto, pero desaprovechada al no nutrir de buenos balones a un Milo que al final no pudo sacar partido a sus minutos. Aitor, por contra, no mejoró la versión de un Otero que venía creciendo en el partido con algunos ajustes posicionales en el segundo tiempo, algo más abierto. El onubense trató de replicarlo pero sin demasiado acierto.
Jordan por Cristo. Venía haciéndose necesario un perfil más asociativo en la zona intermedia entre Pedro y el punta, con Carrillo tratando de dar lo mismo que Cristo en el plano asociativo pero con mayor frescura al entrar desde el banquillo. Su presencia se notó, forzó una expulsión y sumó desequilibrio. Un revulsivo interesante.
Queipo y Varane por Zarfino y Marsà. Cambio de sistema final en busca del gol, aunque a ninguno de los dos apenas se les llegó a ver. Queipo participa con Jordan en la acción que genera la expulsión rival.
Nota a Ramírez y el resto del cuerpo técnico
Bien. Penaliza el mal inicio de partido al no poder desarrollar correctamente el planteamiento que se buscaba. Sin embargo, el ajuste llegó, aunque fuera a la media hora, y dio con la clave del partido. El Sporting mejoró desde el cambio de rol de Cristo y Pedro, ayudando al circuito ofensivo del equipo, mérito ahí para el cuerpo técnico por su reacción.
Defensivamente el desarrollo general fue muy positivo, mientras que la versión de la segunda parte invita al optimismo, aunque se deba seguir trabajando la resolución en el último tercio. Esta vez sí se vio la progresión que tanto se echó en falta en Butarque.