Texto de análisis
15 ago 2023 . Actualizado a las 23:20 h.El curso pasado fue una de las grandes irrupciones en el primer equipo del Real Sporting de Gijón. 20 encuentros disputados de los cuales en 13 fue de inicio. Tuvo su oportunidad de la mano de Abelardo Fernández y la aprovechó dándole continuidad, y todavía con mayor relevancia, con Miguel Ángel Ramírez. En el pistoletazo de salida de esta nueva temporada, su papel se ha mantenido intacto, e incluso Nacho Martín ha logrado dar un paso más, luciendo el '6' a la espalda como futbolista a todos los efectos del primer equipo.
La confianza de Ramírez y del cuerpo técnico en el centrocampista es total. El grancanario ya lo reconocía tiempo atrás ante los medios de comunicación: «Se nos hicieron largas las semanas sin él cuando arrastró problemas en el pubis porque Nacho es un elemento muy importante para nosotros, entiende muy bien el juego, aporta continuidad al juego, agresividad defensiva, en lo ofensivo tiene recursos, tiene control... Gracias a esos recursos hemos tenido un mayor volumen ofensivo. Es un futbolista que debe dar un paso adelante». Y no era un farol.
El único en verlo no es Ramírez y su cuerpo técnico. Compañeros de vestuario y relevantes como Uros Djurdjevic, ya lo destacó en el pasado como el canterano que más le sorprendía, y en su análisis compartía alguno de los rasgos resaltados por Ramírez; su inteligencia en el juego y su forma de darle sentido al mismo.
Lo cierto es que los datos asientan esa idea. Primeramente, Nacho ha destacado en esta primera jornada de Segunda como el segundo jugador que más duelos ha ganado con 14, a uno de Carlos Clerc, futbolista del Elche. Esto da una muestra de su solidez y consistencia defensiva, si bien, repasando otros datos, podemos especificar su mejor contexto: es un futbolista que no suma robos en campo contrario, pero que desde su posicionamiento, destaca en intercepciones y apenas es regateado (0,3 veces por partido). Un pivote para dotar de equilibrio defensivo al sistema.
De igual modo, y en el plano donde más lo destacan quien analizan su desempeño diario, está el plano asociativo. Es un futbolista en el que se depositan grandes esperanzas en este sentido, pues encaja a la perfección con el rol de distribuidor. No es un pivote que destaque por pases en campo rival o en cuanto a pases clave -que precedan a asistencia u ocasión de gol-, sino que da continuidad y seguridad en el juego. Supera el 92% de acierto en promedio en el pase corto, algo que complementa, y que le viene muy bien en ese rol, con un 70% de éxito en las entregas en largo, algo que también destaca en sus informes.
De hecho, en diversos entrenamientos se le ha visto con esa responsabilidad a la hora de ordenar el juego con balón de los suyos, buscando soluciones eficientes y en muchos casos óptimas. Sin embargo, esa soltura tan aplaudida por los técnicos en Mareo, falta verla de igual manera representada durante los partidos. Nacho interviene poco en comparación con sus compañeros de demarcación (24,7 ocasiones en promedio), y eso le lastra con balón sobre todo a la hora de asumir un rol tan relevante. Por otro lado, es lógico. Ramírez también dijo de él que «es un guaje» y esa veintena de partidos mencionadas al inicio del texto no hacen más que representar toda la experiencia que tiene en el fútbol profesional. Habrá que tener paciencia con su crecimiento, pues confianza recibe toda desde el club y quienes lo rodean.