«Las 4 claves de la derrota del Sporting y del insuficiente a Ramírez»

Dani Souto

SPORTING 1905

Miguel Ángel Ramírez
Miguel Ángel Ramírez LaLiga

Texto de análisis

28 ago 2023 . Actualizado a las 23:27 h.

Escasas luces y muchas sombras en la derrota del Real Sporting de Gijón en su visita al estadio de A Malata para medirse al Racing de Ferrol. Los asturianos perdieron la comba en el inicio y final del segundo tiempo y fueron inferiores en donde siempre se decide esto del fútbol; en las áreas. Una idea tan manida como cierta. Muy lejos quedó la positiva versión vista hace 7 días de un encuentro con escasas conclusiones positivas a extraer. Analizamos en base a 4 claves destacadas los motivos de la derrota rojiblanca.

Improductivos en el juego directo

Si bien el once apenas contó con variedades, con sólo un cambio en el apartado individual obligado por la lesión de Otero, y en cuanto a sistema pasando de dos puntas a jugar con un futbolista como Nacho Méndez por detrás del '9', el planteamiento de partido sí mostró mayor variación. Hassan lo explicó tras el encuentro: el plan ofensivo pasaba por buscar el espacio a la espalda de la línea defensiva rival con la premisa de ser profundos como clave de su juego. Y eso se pudo ver como intención. El juego directo de los rojiblancos no pasaba por una recepción o prolongación como las que hace 7 días se encargaba de hacer principalmente el añorado Otero, sino por buscar los desmarques de ruptura del propio Hassan y sobre todo de Uros Djurdjevic. Una fórmula que lejos estuvo de tener éxito.

Sin continuidad en el juego interior

Con igualdad en el marcador, el mejor tramo de juego del Sporting llegó cuando el juego interior logró conectarse. En los primeros minutos, los lanzamientos en largo antes mencionados y los pases buscando entre líneas a los dos hombres más adelantados, Djuka y Méndez, no fueron nada precisos. La precipitación reinaba hasta que Gaspar comenzó a encontrar su zona de influencia. Ahí, el gijonés se convirtió en el receptor de esos pases verticales que permitían llegar a campo contrario. Pablo García, como es habitual en el entendimiento entre ambos, leyó bien a qué altura incidir.

El Sporting lo intentó y llegó varias veces por esa banda izquierda, y cuando no lograba progresar por ahí, conseguía llegar al costado opuesto para que Hassan buscara el 1vs1 o incluso el 1vs2, poco le importa al franco egipcio las coberturas del rival. Los rojiblancos desequilibraron por fuera y esta vez llegaron de manera mucho más eficaz que con el juego directo. El problema es que esto no tuvo continuidad. Superado el primer cuarto de hora comenzó a engrasarse la maquinaria, pero una vez pasaron por el vestuario al descanso esta fórmula desapareció. Eso sí, a pesar de llegar, la ocupación del área y el último gesto para la asistencia o el remate lejos estuvieron de acompañar.

Superados por los costados

Se reprodujeron problemas similares a los vistos especialmente en Valladolid en el plano defensivo. Los costados, que fueron la principal vía de ataque ayer de los rojiblancos, también fue la zona que más les hizo sufrir. Y se dio de dos maneras totalmente opuestas: Pablo García sufrió de nuevo a su espalda, con una velocidad que no le permitió compensar su inferioridad en los duelos ni la lectura de los desmarques del rival; Pascanu, por el otro lado, tuvo que medirse en uno para uno con Héber Pena, que en situaciones de defensa posicional enseñó las costuras del rumano.

Ramírez comentó en rueda de prensa que trataron de ajustar al descanso para que las ayudas de los dos centrocampistas estuvieran más presentes para con los laterales rojiblancos, señalando que en la acción del primer gol no se llega a tiempo. Es cierto, Varane llega tarde a la cobertura, aunque ambos tenían su marca también por dentro entrando al área -qué diferencia-. El Sporting se vio superado por fuera y no se consiguió corregir desde la pizarra.

Las temidas áreas: Endeblez defensiva en la propia y sin acierto en la rival

No fue un partido de un amplio número de ocasiones claras generadas, si bien dio para ver hasta 4 goles, 2 de ellos anulados por escasos centímetros. Aun así, la superioridad en el uno para uno en el primer gol tras perder un duelo clave por dentro o la inacción en la jugada del segundo tras un saque de banda en contra, fueron suficientes como para que el rival, con acertar en dos ocasiones, se llevara el gato al agua. El Sporting no desaprovechó tantas como otras veces, pero más por una mala ocupación del área, llegando con escasos efectivos, y una falta de pausa necesaria en los últimos metros, que por incapaz de llegar al último tercio. El desborde de Hassan, las llegadas por izquierda o el tramo en el que se reaccionó ya con el marcador en contra y dos puntas sobre el verde eran motivos suficientes como para haber generado más, pero no se hizo. Tan inocentes en un área como en la otra. Algo que el cuerpo técnico deberá revisar y trabajar.

Los cambios

Villalba y Lozano por Martín y Gaspar. Cambio de sistema para atacar con dos puntas, lo cual funcionó en tanto en cuanto Lozano anotó un gol anulado milimétricamente y aportó una presencia en el área necesaria, sin necesidad de brillar. Villalba, escorado por ese cambio en la disposición, no logró entrar lo suficiente en juego. El ajuste mejoró ofensivamente al equipo durante unos minutos, pero quedó en la orilla.

Rosas por Pascanu. Cambio entendible por lo que se había sufrido por ese costado y por lo que podía aportar ofensivamente por el hecho de tener piernas frescas, pero llegó demasiado tarde. Sin incidencia.

Cote y Jeraldino por Pablo y Varane. Cambios planeados antes del 2-0 y que llegan tras el gol, sin tiempo alguno para incidir. A la desesperada a por un empate que se esfumó mientras esperaban en la banda.

Nota a Miguel Ángel Ramírez y el resto del cuerpo técnico

Insuficiente. Plan de inicio que no sale, un Sporting que propuso y logró generar sólo por oleadas, sin continuidad, y al que se le pudieron ver nuevamente preocupantes lagunas defensivas. Los ajustes no se tradujeron en soluciones y los cambios desde el banquillo no llegaron a tiempo. Decisiones que se quedan en intenciones, lo cual es algo, pero apenas son migajas de pan en casa de un hambriento, ya famélico. La ejecución de dichas ideas lejos estuvieron de ser lo suficientemente eficaces. De un partido en el que salió todo a otro en el que hay poco que rescatar.

El Sporting debe encontrar su punto intermedio para poder rendir y competir al máximo posible cada fin de semana. En Gijón no conocemos otra cosa: o cielo o infierno.