«Las 4 claves de la victoria del Sporting y del notable a Ramírez»

Dani Souto

SPORTING 1905

Miguel Ángel Ramírez
Miguel Ángel Ramírez LaLiga

Texto de análisis

02 oct 2023 . Actualizado a las 21:48 h.

Tardó, pero al fin llegó la recompensa en forma de victoria lejos de casa. El Real Sporting de Gijón se impuso por la mínima a la SD Huesca en un resultado que, hablando de merecimientos, seguramente se queda corto respecto a lo visto en el global de los 90 minutos. Los rojiblancos dieron ese paso demandado a domicilio y doblegaron a su bestia negra particular, Cuco Ziganda, para volver a escalar hasta el Playoff en un partido en el que también hubo que saber sufrir. Analizamos en base a 4 claves destacadas el triunfo de los asturianos

Óptima ocupación de espacios interiores

Miguel Ángel Ramírez y su cuerpo técnico tenían claro cuál podía ser el escenario de partido que más posibilidades tenía de desarrollarse una vez el esférico echara a rodar. Estos actuaron en consecuencia, apostando por un once que de manera natural les proporcionaba control del ritmo de juego en la medular y dinamismo en la punta del ataque. Desde ese prisma se entienden mejor novedades relevantes como las de Roque Mesa y Víctor Campuzano. Cada uno en su rol contribuyó a que el Sporting ofreciera una versión fluida y aseada con balón.

La ocupación de espacios a diferentes alturas del canario con Nacho Méndez, la presencia habitual de Gaspar por dentro, la profundidad de Cote desde el carril, Hassan dañando en amplitud.. El equipo dio muestras de una compenetración suficiente como para asumir el peso del partido, dominar desde el balón y llevar el ritmo de juego. Durante una hora de encuentro, aproximadamente, los rojiblancos defendieron y atacaron eficazmente desde la posesión. Un entendimiento que sólo se consigue desde el trabajo colectivo en el día a día. 

Dominio del balón parado a favor y en contra

Raro es el análisis en el que no se incluya un apartado a las acciones a balón parado, pero lo cierto es que en El Alcoraz tuvieron una relevancia muy marcada. El Sporting mostró una de sus mejores caras en este sentido en ataque, pues no sólo la zurda de José Ángel 'Cote' y algún cabezazo marcaron el peligro rojiblanco, sino que un repertorio de acciones ensayadas permitieron a los asturianos generar ocasiones de maneras muy diferentes, también incluyendo el golpeo del de Roces, claro.

En el otro área, más de lo mismo.Toda la zaga estuvo a un gran nivel, guardameta incluido -a pesar de ese error de Yáñez que Insua logró evitar que penalizara con gol-, para minimizar en buena medida a un rival que tenía en este tipo de jugadas su principal argumento ofensivo, con un gran lanzador y calidad diferencial en el juego aéreo. El Sporting no rehusó de la batalla y salió vencedor también en el terreno predilecto del rival.

Demasiadas concesiones para el centro lateral

En el debe, relacionado con lo anterior, encontramos esa otra cara de la moneda: la cantidad de situaciones de centro lateral de las que dispuso el Huesca. Es un mensaje habitual en el previo de los partidos ante este tipo de rival, hay que tratar de evitar en la medida de lo posible las faltas y córners para no dar al adversario lo que busca. Una consigna que el Sporting no consiguió aplicar. Hasta 25 situaciones de este estilo a balón parado suponen una concesión excesivamente grande para los intereses de los rojiblancos.

Gestión del contexto de partido

Si el Sporting fue controlador y dominador con éxito del grueso del partido durante 60 - 70 minutos, en el tramo final no tuvo esa capacidad de respuesta ofensiva ante un Huesca que sólo podía crecer. Un contexto que el propio conjunto rojiblanco permitió, especialmente tras un error individual en la definición de Gaspar, que hubiera supuesto un 0-2 mucho más plácido. A los asturianos les tocó convivir con las consecuencias de ese rol ante un envalentonado Huesca.

Aguantó, sufriendo, pero lo consiguió. Quizás era lo que tocaba, especialmente tras no estar acertado para cerrar antes el encuentro desde el marcador, cuando lo mereciste, pero al menos sirvió de una prueba más de la capacidad de resistencia y solidez defensiva de este equipo en este comienzo de temporada. Los cambios, eso sí, no terminaron de modificar ese rumbo al que parecía abocado el partido.

Los cambios

Rivera y Queipo por Mesa y Campuzano. Piernas frescas, ya con el partido avanzado, para dar nuevas energías en la medular y el ataque. Queipo ocupó posición de banda y aportó su desequilibrio habitual como revulsivo. Rivera pudo lucirse menos en un contexto de partido muy diferente al anterior, pero ambos cumplieron con su cometido particular.

Pablo García y Djuka por Cote y Hassan. Se mantuvo el dibujo, aunque los perfiles cambiaran. Pablo suplió a un Cote con calambres, pero ninguno de los dos tuvo una incidencia realmente positiva en los minutos que tuvieron, ya entrando en el tramo final.

Rosas por Gaspar. Cambio de sistema con la intención de contener las últimas jugadas de ataque de los locales con el objetivo de preservar el empate con mayor presencia en el área. Apenas tuvo los últimos minutos del añadido.

Nota a Miguel Ángel Ramírez y el resto del cuerpo técnico

Notable. Partido de varias fases, marcado por la pulcritud de los rojiblancos a la hora de ejecutar el plan que iba tocando en cada momento. Cuando hubo que llevar el ritmo del encuentro ofreció una gran versión, siendo protagonista y generando, aunque faltó algo de esa finura en los últimos metros que el míster reconocía que venían trabajando, y que así deberá seguir siendo, y sólido atrás cuando tocó aguantar y sufrir, aunque ese último gesto en área rival impidió que esa gestión fuese más plácida y con margen.

Un partido planteado y gestionado de manera notable, con el paso al frente en materia ofensiva que se venía demandando lejos de El Molinón. Es el camino a seguir.