Texto de análisis
08 oct 2023 . Actualizado a las 16:32 h.No pudo sumar nada el Real Sporting de Gijón de su visita a El Sardinero en un partido valiente y decidido de los asturianos. Los más de 4.000 aficionados rojiblancos desplazados regresaron a casa orgullosos del equipo a pesar del resultado, y eso dice mucho del partido planteado por los de Miguel Ángel Ramírez, en una versión eminentemente ofensiva. Analizamos en 4 claves destacadas los motivos de la derrota del Sporting en Santander:
Vulnerables a la espalda de la defensa y entre líneas
El Racing de José Alberto lo tenía claro: la forma de poner en problemas a la defensa del Sporting era atacando con constantes desmarques diagonales la espalda de la línea defensiva rojiblanca. Movimientos que partían de posiciones interiores y que atacaban los intervalos entre centrales y laterales asturianos, principalmente. Una vía de ataque que fue hundiendo a la defensa del Sporting y que destapó alguno de sus problemas al encontrar ventajas en repetidas ocasiones en esos espacios y, por ejemplo, a la hora de tirar la línea del fuera de juego, una cuestión que resaltó en dos de los goles y que fue un problema llamativo. Una zaga que precisamente venía de destacar en su defensa del área. Esto también encontró su razón de ser en la permisividad entre líneas, dejando que los mediapuntas del Racing, especialmente Íñigo Vicente, pudiera ver la jugada de cara y con tiempo suficiente como para dibujar la jugada en su cabeza antes de ejecutarla por el espacio que tenía entre centrales y pivotes. Algo que el Sporting pagó muy caro.
Falta de ayudas en el sector izquierdo
Se venía corrigiendo el trabajo defensivo de Hassan en las últimas jornadas, aunque Pascanu, en un tono bromista, decía esta misma semana ante la prensa que los rivales le buscaban mucho en el uno contra uno por estar fuera de posición. La realidad es que el Racing priorizó atacar por ese sector, por su banda izquierda, no por el hecho de enfrentar a Pascanu, sino consciente de la facilidad para generar superioridades a partir de las escasas ayudas de Hassan. Los cántabros encontraron y generaron ese contexto para explotar sus desmarques citados en la clave anterior. Un desajuste que tardó demasiado en intentar corregirse. También, por sensaciones, parecía que se quería asumir ese riesgo y descolgar a Hassan para la futurible contra. La clásica teoría de la manta corta que siempre te destapa alguna parte hagas lo que hagas.
Un Sporting productivo pero ineficaz
El partido del Sporting en el plano ofensivo tiene pocos reproches más allá del nivel de acierto en la definición. Juego interior para atraer y descargar a los costados, centros al área, situaciones de uno contra uno en banda, un Gaspar indetectable por todo el ancho en tres cuartos, transiciones ofensivas brillantes.. Raro es ver al Sporting ser capaz de generar tanto, más aún fuera de casa, pero por desgracia sí estamos más habituados a un escaso nivel de efectividad. Ayer fue llamativo, y un gran motivo para explicar el resultado final. Uno marcado totalmente por la eficacia en las áreas, pues también en la propia, con algunos errores de bulto como en la salida de balón que origina el primer gol local, el Sporting se condenó a sí mismo, y bien podría destacarse como una clave independiente.
Cara y cruz en los cambios
Ramírez no tardó en mover el banquillo dado el 2-1 que figuraba en el marcador y un inicio de segundo tiempo arrollador de los locales. El técnico lo apostó todo a la ofensiva, incluyendo a Guille Rosas para formar un 4-4-2 que se repetía tanto en defensa como en ataque, a diferencia del sistema de cabecera. Esto fue productivo en sentido ofensivo; el técnico canario quería más generación por fuera y mayor control del partido cuando parecía que se escapaba. Y lo consiguió.
Tras el triple cambio justo antes de la hora de partido, la manija del encuentro pasó a ser rojiblanca. Le sentó bien ese cambio de aires al equipo, pero igualmente es cierto que la deficiencia defensiva, especialmente por esa banda derecha de la zaga asturiana, además de los espacios entre líneas, como se comentaron anteriormente ambos problemas, tuvieron una continuidad excesiva dada la relevancia en el desarrollo del juego en favor de los locales. Al igual que es justo reconocer la 'cara' con la influencia positiva de los cambios, también hay que poner la 'cruz' en la incapacidad -ni tan siquiera intento- de frenar las principales virtudes y ventajas del rival en el encuentro.
Los cambios
Rivera, Djuka y Rosas por Mesa, Campuzano y Pascanu. Cambio de sistema en ofensiva al incluir otro perfil en el lateral diestro y una mejoría, tanto por plan como por pulmones, de la cara del equipo con el triple cambio. Hubo reacción a tiempo en ese sentido.
Villalba por Gaspar. Sumó verticalidad en el juego e incluso tuvo sus opciones de gol. A pesar de ello, fue llamativo sacar del campo al único jugador atinado de los rojiblancos en la definición.
Queipo por Hassan. Piernas frescas para desequilibrar por fuera, aunque en esta ocasión, también con pocos minutos, no tuvo la incidencia en el partido de otras veces.
Nota a Miguel Ángel Ramírez y el resto del cuerpo técnico
Suficiente. En un partido en el que ocurrió de todo, hay muchas cosas que valorar. El Sporting lo apostó todo a la ofensiva a cambio de una buena dosis de esa solidez defensiva que le venía caracterizando. Le salió cruz, pero el planteamiento como tal no era errado, sino osado. La falta de acierto individual no es una cosa del cuerpo técnico, que les puso ese contexto desde lo colectivo para generar más situaciones de gol.
Sin embargo, en defensa se vieron las costuras del equipo como nunca antes esta temporada en diversos factores, y el no lograr corregir las principales deficiencias, quizás por asumir demasiados riesgos -algo que en estas columnas no voy a criticar-, fue algo que penalizó al equipo. También, en la cara positiva, aunque relacionado con lo anterior, está la gestión de los cambios para tratar de dominar el encuentro, lo cual tuvo su impacto. Un compendio de valoraciones que no terminan de destacar en lo bueno y lo malo las decisiones del míster, que se terminan restando. Con un suficiente seguramente sea suficiente.