«Las 4 claves del empate del Sporting y del bien a Ramírez»

Dani Souto

SPORTING 1905

Miguel Ángel Ramírez
Miguel Ángel Ramírez César Quian

Anoche el Real Sporting de Gijón no fue capaz de pasar del empate ante una SD Amorebieta que sacó el máximo rendimiento a una jugada mal defendida de los rojiblancos y a la falta de acierto en la definición de los locales en esta ocasión. Un partido de luces y sombras para los de Miguel Ángel Ramírez, aunque con la sensación de haber hecho méritos para más. Analizamos en base a 4 claves los elementos más destacados del partido:

Diversidad de registros en ataque

En un partido con un guion bastante esperable, el Sporting tuvo que llevar la iniciativa del juego en el grueso de los 90 minutos, prácticamente obligado a atacar en posicional ante la replegada y ordenada defensa del Amorebieta. Sin embargo, los de Ramírez hicieron gala de una amplia variedad de recursos con balón, desde los ataques a la espalda de la línea defensiva rival con envíos en profundidad hacia Otero, algo que duró lo que tardaron los vascos en retroceder el bloque contra su portería, hasta las transiciones ofensivas cuando conseguían robar cerca de la divisoria. Del mismo modo, intentó atacar tanto por dentro -lo que costó más por la acumulación de jugadores rivales protegiendo su portería- como por fuera, buscando sobre todo los centros de Cote o el desequilibrio de Hassan. Un Sporting "camaleónico" que tuvo amenaza de diferentes formas a pesar del buen trabajo defensivo rival, incluyendo también un balón parado que ya es habitual en los rojiblancos.

Pérdidas puntuales en fase de inicio

La exigencia de tener que llevar la iniciativa con balón lleva aparejada la asunción de riesgos y el elevar el índice de errores por ello. No fue tan flagrante ni determinante como en otras ocasiones, pero el Sporting, aunque fuera de manera puntual, volvió a mostrar una de sus flaquezas recurrentes: las pérdidas en fase de inicio. Especialmente en un tramo de la segunda mitad, los rojiblancos tuvieron unos minutos de más imprecisiones, con algún error en la entrega y/o en la toma de decisión en esos primeros pases, sumando pérdidas en zonas delicadas que abrieron la posibilidad de atacar a la contra al Amorebieta, justo el contexto que buscaba. Si bien no fue una constante, sí dio algo de aire y permitió crecer a un rival con pocos argumentos más en ataque hasta ese momento.

La presión, clave en ataque y defensa

A pesar de esperar su opción a la contra, el Amorebieta no titubeó a la hora de tratar de construir sus ataques en combinación, buscando el pase sobre compañeros cercanos, sin abusar del juego directo como tantas veces sucede en planteamientos de este tipo. Esto abrió la puerta al Sporting para presionar en los momentos sin balón. Diferenciando una presión tras pérdida de otra más posicional, la primera permitió a los rojiblancos recuperar rápido el balón, ya fuera con robo por la intensidad de sus acciones o forzando al error del Amorebieta al tratar de avanzar con envíos imprecisos y la ventaja para la zaga local. Esto tuvo un doble efecto, pues permitió rearmar rápido los ataques y hacerlo pisando ya campo rival, sin tener que desplazar al bloque, así como defensivamente ahorró trabajo a una línea defensiva que pudo vivir más tranquila. Por otro lado, en posicional también el Sporting supo sacar tajada. Los de Ramírez tenían la premisa de ir orientando la presión hacia los costados para luego apretar una vez el balón llegara dentro tratando de superar su primera línea. Con esto forzaban el pase atrás por su agresividad en la presión, y es ahí donde el cuerpo técnico detectó que más daño les podían hacer, sumando varias recuperaciones al elevar la intensidad sobre ese pase en concreto. Mérito en esto al trabajo de los delanteros, especialmente, dentro de un buen funcionamiento colectivo.

Imprecisa toma de decisión en el último tercio

No siempre más es mejor. El Sporting ayer no pecó de conservador, sino todo lo contrario, sumando mucha gente en sus llegadas al área y ocupando a su vez con cierta eficiencia las zonas de rechace. Todo para poder generar esas ocasiones de gol tan necesarias ante un rival que busca ser sólido cerca de su portería y conceder lo menos posible. El problema no estuvo tanto en el reparto de espacios o la llegada al área, algo que deriva más del trabajo colectivo en el día a día, sino en la toma de decisión, muchas veces errada en su ejecución al no elegir la mejor opción, cosa que sucedió tanto en transiciones como en llegadas al área en posicional. Un factor al que sumar la imprecisión general en la finalización, lo cual venía sucediendo a la inversa en las últimas semanas, el infortunio como en el cabezazo de Otero al larguero o la gran actuación del meta rival con un par de intervenciones salvadoras, demostrando por qué es internacional en la portería de la sub-21 de España.

Los cambios

Rosas y Villalba por Pascanu y Campuzano. Si bien su incidencia fue directa en el gol del equipo, ciertamente el impacto de ambos fue positivo en el partido para revitalizar el juego exterior en ataque del Sporting.

Rivera y Queipo por Mesa y Hassan. Piernas frescas necesarias para dar algo más de energía en dos zonas diferentes del campo. Rivera tuvo mayor protagonismo positivo que Queipo, que no llegó a encontrar esa continuidad.

Djuka por Nacho Méndez. Cambio en los últimos minutos modificando el sistema con acumulación de jugadores de ataque. Sin tiempo apenas para incidir individualmente.

Nota a Ramírez y al resto del cuerpo técnico:

Bien. El Sporting fue capaz de generar suficiente caudal ofensivo ante un rival eminentemente defensivo que dificultaba esa labor, mientras que en líneas generales estuvo correcto en los momentos sin balón para evitar sobresaltos, más allá de un error puntual que costó el gol en contra. Sin embargo, algunos tramos de desconexión en salida, repitiendo nuevamente un mal endémico de los rojiblancos, restan lucidez a un partido con suficientes argumentos como para haber obtenido otro resultado. No siempre se puede estar acertado, y como ya sabemos, las áreas siempre tienen el mayor peso en este deporte. Al Sporting le faltó ese punto extra para obtener otra valoración, y de paso también otro resultado.