«Las 4 claves de la victoria del Sporting y del aprobado a Ramírez»

Dani Souto

SPORTING 1905

Miguel Ángel Ramírez
Miguel Ángel Ramírez LaLiga

Texto de análisis

28 nov 2023 . Actualizado a las 14:36 h.

El Real Sporting de Gijón debía afrontar en la noche de ayer un encuentro trampa ante un CD Eldense que cumplía con dos etiquetas: ser uno de los recién ascendidos a LaLiga Hypermotion y a su vez llegar a El Molinón - Enrique Castro 'Quini' con una de las mejores rachas del campeonato. Sin embargo, el poder como local de los rojiblancos, invictos aún en su feudo, se impuso a cualquier otra dinámica. Los de Miguel Ángel Ramírez obtuvieron una solvente victoria, con una nueva portería a cero -la novena-, siendo capaces de aprovechar sus mejores momentos en el partido. Analizamos en base a 4 claves los aspectos más destacados del encuentro:

Cambio de sistema, la presencia del mediapunta y las permutas constantes

Una vez se hizo público el once volvió a repetirse la tradición de cada previa, elucubrando cuál puede ser el sistema empleado por Ramírez y la posición de los jugadores entre todas sus variantes. Tantas como las 36 alineaciones diferentes del grancanario en 38 encuentros dirigidos. Con los jugadores ya sobre el verde y el pitido inicial, las dudas se disiparon dando pie a una novedad importante: la presencia de Fran Villalba en la mediapunta y, por consiguiente, el desplazamiento de Juan Otero al costado diestro. Ese fue el punto de partida, si bien en el tramo en el que coincidieron en el campo permutaron en numerosas ocasiones de posición, incluyendo en la ecuación a un Gaspar Campos que siempre actúa como verso libre.

Esa movilidad en tres cuartos fue clave para dinamizar los ataques combinativos del Sporting, ofreciendo un escenario que durante la primera parte aprovecharon en un doble sentido: encontrando al valenciano entre líneas para llevar el balón al último tercio junto a la amenaza de Gaspar, o bien ganando un recurso sorpresa con los desmarques de ruptura de Fran a la espalda del lateral rival aprovechándose de las fijaciones de Otero y Guille por fuera y Djuka en punta. Una nueva versión ofensiva del Sporting desde el sistema, tal y como pretendía Ramírez, para ganar en imprevisibilidad.

Modificaciones de inicio para defender alto

Dos de las novedades en el once planteado por Ramírez tuvieron una importante razón de ser en el plano defensivo, especialmente condicionado a una de las especialidades del rival de anoche. Cali Izquierdoz volvía al eje de la zaga en detrimento de Róber Pier por decisión técnica, algo que podría sorprender, pero que estaba pensado para ganar un importante recurso de cara a los duelos aéreos. También retornaba Uros Djurdjevic en la punta del ataque, aunque en su caso pensado en el desgaste que ejerce en la presión.

El trabajo sin balón del montenegrino fue encomiable, consiguiendo recuperaciones con despejes errados que se iban directamente fuera o que desembocaban en un pase corto comprometido que con la intensidad de otros jugadores vestidos de rojiblanco terminaban en pérdida, o bien condicionando que esos envíos largos no fueran limpios y que dieran una especial ventaja a la última línea azulgrana, donde Cali esperaba para imponerse en el aire. Dos ajustes por perfil que funcionaron en ese aspecto concreto del juego, donde el Eldense se sabe habitualmente dominador, si bien también manejaron otros recursos durante el partido.

El dominio interior

Uno de esos recursos del Eldense pasaba por el dominio del juego, especialmente cuando conseguía asentarse en campo rival. El partido con balón del Sporting fue a ráfagas; momentos de mucho dominio y especial amenaza ofensiva, concentrados en el inicio y final de la primera parte y desde el tramo medio de la segunda en adelante, los cuales aprovechó para anotar ambos goles, conjugados con minutos de mayor control de balón visitante sumando trabajo defensivo para los rojiblancos. Fundamental para lograr imponerse en esa batalla era lo que ocurría en el carril central. De inicio, el Sporting trató de generar superioridad y espacios desde la pareja de pivotes y la figura del mediapunta, que sumado a la movilidad y versatilidad en tres cuartos comentada anteriormente, permitió al Sporting controlar el juego haciendo que el cuero pasara por esa especie de cuadrado en la medular para luego encontrar la descarga por fuera, indistintamente por izquierda o por derecha.

En el segundo tiempo volvió a buscar sorprender desde los cambios en la pizarra, buscando la superioridad numérica en primera línea con un central-lateral más ('a lo Pascanu') y un perfil más organizador (Roque Mesa) en el eje. El Eldense también ajustó, sobre todo adelantando líneas con la premisa de evitar ese control del doble pivote y que consiguieran girar el juego a través de cambios de orientación. Pero el Sporting consiguió reponerse a tiempo.

Dificultades para defender la profundidad

El conjunto alicantino también tuvo la capacidad de generar situaciones de peligro en sus momentos de partido de mayor dominio, aunque en su caso la definición de estas jugadas fue menos pulcra que en el caso de los locales. Si bien por la vía del juego más directo no encontró premio, atacando en situaciones más posicionales sí logró encontrar una grieta de manera recurrente.

El Sporting sufrió en diversas ocasiones a la hora de defender la espalda de su primera línea, especialmente por su lado izquierdo, zona que el Eldense atacó en profundidad tanto desde la amplitud como especialmente con desmarques de ruptura para ganar línea de fondo a la espalda de Cote desde posiciones interiores, es decir, en el intervalo entre el de Roces y el central de su lado. Un aspecto ya visto en otros momentos de la temporada y que toca mantener en vigilancia. Esta vez no fue a mayores.

Los cambios

Mesa y Hassan por Villalba y Varane. Cambios al descanso para modificar tanto el sistema como los perfiles de cara a un contexto que le diera un plus al Sporting tanto con balón como sin él. Aunque el efecto no fue inmediato, el ajuste en el plan funcionó.

Pier por Rosas. Modificación clave en defensa para pasar a ordenarse de una forma ya vista en múltiples ocasiones esta temporada y que sirvió para parchear el lado zurdo de la defensa, el más atacado por el rival, así como para ganar un recurso fundamental en salida de balón tras la pérdida del control del esférico.

Queipo y Campuzano por Gaspar y Otero. Piernas frescas para los últimos minutos en el frente del ataque, pero sin mayor incidencia por parte de ambos.

Nota a Miguel Ángel Ramírez y el resto del cuerpo técnico:

Bien. El matizado plan inicial, con cambios tanto en el sistema como en algunos nombres clave, funcionó en esa intención de sorprender al rival y se mostró trabajado durante la semana.

Penaliza en esta ocasión la falta de control del encuentro durante tramos muy marcados, así como alguna debilidad detectada en defensa, pero cuando el Sporting sí consiguió dominar el contexto del partido fue un equipo vistoso y con las ideas claras, además de dar con la tecla en algunos aspectos clave en defensa tanto de inicio como con los cambios. Sea como fuere, se le puede exigir más a este equipo y tiene margen de mejora dentro de una actuación global con tintes positivos.