«Las 4 claves del empate del Sporting y del notable a Ramírez»

Dani Souto

SPORTING 1905

Miguel Ángel Ramírez
Miguel Ángel Ramírez LaLiga

El Real Sporting de Gijón no pasó del empate frente al Levante UD, pero se podría decir que a pesar de jugar cerca de 40 minutos con un futbolista menos, el que rescató un punto de El Molinón - Enrique Castro 'Quini' fue el conjunto granota.

Los de Miguel Ángel Ramírez mostraron una versión ofensiva y controladora, especialmente en el tramo de igualdad numérica, pero también sumó incluso situaciones provechosas en inferioridad, dando mayor mérito al partido de los rojiblancos. Analizamos en base a 4 claves los aspectos más destacados de este empate:

Gran versión defensiva, desde la presión al área

El Sporting dominó principalmente la primera hora del partido, mientras se mantuvo el 11 contra 11. Posteriormente, por mera lógica, a los rojiblancos les costó imponerse, teniendo que asumir otro rol sin balón. Esto fue clave en el desarrollo del partido, primeramente permitiendo a los de Ramírez vivir constantemente en campo rival, desde la presión alta, con un reparto individual de las marcas adelantando a Nacho Méndez con el pivote rival, hasta la defensa a campo abierto, con unos excelsos Pascanu e Izquierdoz en los duelos y un Róber Pier extraordinario en la anticipación. Esto hizo que las posesiones del Levante no fueran tan largas como acostumbran, recuperando rápido el cuero sin necesidad de que el bloque tuviera que retroceder varios metros en la mayoría de estas acciones.

Obviamente también hubo situaciones de defensa posicional y del área, especialmente en la segunda parte en inferioridad, pero que también se solventaron con algún que otro apuro, pero igualmente con una gran labor defensiva en situaciones límite. Desde ahí se construyó la versión ofensiva que se pudo ver.

Fluidos en la circulación de balón

En lo que atañe a la pelota, el Sporting planteó un partido basado en largas posesiones y una circulación de balón de lado a lado muy pulida. Este último aspecto fue clave para que el conjunto rojiblanco ganara terreno en la mitad de parcela rival, cocinando las jugadas con superioridades por fuera, pero siempre encontrando el apoyo oportuno por dentro para poder llevar la jugada al otro lado. Así se encontró en numerosas ocasiones a Cote por izquierda en situación de centro o a Hassan por derecha para poder encarar y buscar ese desequilibrio en profundidad.

El Sporting estuvo fluido con balón, algo que no siempre acompañó a las posesiones del equipo esta temporada, moviendo rápidamente el balón e interpretando adecuadamente los toques a dar en cada jugada para generar y encontrar los espacios para avanzar. Fue un gran partido en este sentido.

Falta de calidad en los últimos metros

Si algo faltó en el Sporting en el partido de ayer fue el traducir todo lo anterior en ocasiones claras de gol. Hubo situaciones, como es normal en el cómputo de los 90 minutos, incluyendo dos remates a los postes, pero la sensación que desprende el encuentro es que faltó ese punto de precisión y finura para generar situaciones más francas de remate. Hubo jugadas incluso de varios toques en área rival sin encontrar un disparo limpio y centros al área que, bien por imprecisión en el envío o por escasa acumulación de hombres en el área, no se terminaron de ejecutar como debía.

Al Sporting no le faltó profundidad, con las rupturas de Otero y el desborde de Hassan, especialmente, pero le costó traducir su dominio en ocasiones más claras. De haberlo logrado el resultado tendría amplias posibilidades de ser otro.

Adaptación al contexto de inferioridad

Una expulsión siempre condiciona un partido, y en este caso el Sporting tuvo que lidiar con ello y durante un tramo largo del mismo. Ramírez de inicio decidió mantener el sistema que quedaba sobre el verde, ordenados en un 4-4-1 más compacto de lo que venía siendo, para facilitar las ayudas defensivas y optimizar la ocupación de los espacios.

Con el paso de los minutos y un rival que iba creciendo por la propia inercia de su superioridad numérica, el cuerpo técnico fue introduciendo jugadores de refresco para mejorar las prestaciones en zonas clave, sumando por ejemplo a Pablo García en las coberturas por fuera, a Jonathan Varane para incorporar trabajo y metros en el centro del campo o con Álex Lozano para aprovechar las potenciales transiciones ofensivas que a la postre se darían con cierto protagonismo para el joven canterano. Estos fueron sus 3 primeros cambios, y los ajustes funcionaron. El partido, a pesar de la adversidad, se gestionó correctamente, lo cual es otro factor relevante que explica el resultado final.

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Los cambios

Álex Lozano y Varane por Hassan y Rivera. Piernas frescas que lograron su cometido, revitalizando al Sporting en sus zonas de influencia, con dos funciones bien diferentes. El equipo agradeció la entrada de ambos.

Pablo García por Gaspar. Cambio más defensivo por perfil y posicionamiento sobre el verde, sirviendo de cobertura a Cote y dando una consistencia clave por ese sector reemplazando a un cansado Gaspar.

Roque Mesa y Esteban Lozano por Méndez y Otero. Cambios de cara al descuento sin apenas incidencia en el encuentro, pero que igualmente aportaron energía y piernas frescas.

Nota a Miguel Ángel Ramírez y el resto del cuerpo técnico

Notable. El Sporting salió dominador y logró imponerse desde el inicio del choque, extendiéndolo durante todo el tramo en el que compitieron en igualdad numérica. Plan adecuado con balón, en la presión, especialmente tras pérdida pero también posicional, las transiciones... Prácticamente todo estuvo a un gran nivel salvo el funcionamiento colectivo e individual en los últimos metros, lo cual es de responsabilidad compartida. Al Sporting le faltó generar más y sobre todo mejor, lo cual empaña el gran trabajo realizado prácticamente en la totalidad del resto de aspectos.

Un muy buen partido de los rojiblancos al que sólo le faltó la pegada de otros días y que se gestionó de manera oportuna a pesar de la inferioridad numérica, lo cual, de no haberse producido, podría haber dado con un signo completamente diferente del encuentro, pues merecimientos se hicieron para ello.

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