Texto de análisis
25 ago 2024 . Actualizado a las 22:39 h.Múltiples sensaciones y lecturas en un segundo partido del Real Sporting de Gijón que volvió a dejar al descubierto el amplio margen de mejora que tiene el equipo a estas alturas. Con momentos para todo en cuestión de juego, los rojiblancos no supieron aprovechar las ocasiones de una segunda parte mucho más descontrolada y activa en ataque para sobreponerse al 0-0 ante el CD Eldense. Analizamos en 4 claves tácticas destacadas los motivos del empate rojiblanco:
Falta de continuidad en el juego ante la presión rival en la primera parte
La intención de sumar mayor intensidad en los primeros minutos volvió a dejarse notar al comienzo del encuentro -también, reforzando esta idea, al inicio de la segunda mitad-. El Sporting salió apretando arriba a su rival y con mucha verticalidad en su juego, tratando de llegar con mucha gente al área rival. Sin embargo, y en paralelo a lo que ocurriera en la jornada 1 frente al Levante, esto se diluyó enseguida. Esta vez no hizo falta goles en contra o tantos a favor anulados, sino que el equipo transmitió una sensación de desconexión coral alarmante. En lo táctico, esto se reflejó en la discontinuidad de los de Albés con balón, sufriendo ante la presión orientada del Eldense que emparejaba individualmente y cerraba espacios cuando el cuero llegaba a la banda, algo que perjudicó especialmente por el perfil diestro. El balón no pasaba por la medular y los envíos directos no conseguían tener continuidad. Algo que no se logró corregir hasta el descanso.
Ajuste al descanso para poder recuperar más alto
La clave con balón pasó no tanto por la disposición del equipo en salida, algo que el propio Albés reconocía tras el partido que era necesario corregir a la mayor brevedad, sino en la capacidad del equipo de recuperar más alto y así asentarse en campo rival. El técnico introdujo un cambio en ese sentido, pasando a cerrar con dos centrales fijando en ese rol a un Olaetxea que en el primer tiempo colaboraba sin balón como un zaguero más, y dando entrada a un Bernal que fue ubicado claramente por delante de la línea defensiva. El mediocampista maño fue clave para dar oxígeno al equipo siendo el 'hombre escoba' que recuperaba todo rechace y despeje del bloque defensivo del Eldense. Así, poco a poco el equipo fue reduciendo sus exigencias en salida de balón al conseguir asentarse con mayor continuidad en campo rival.
Fragilidad en los duelos y ante la pérdida
Algo que ya se vio en el primer partido y que volvió a repetir los mismos síntomas fue la fragilidad defensiva del equipo en los duelos con los atacantes rivales. Albés quiso proteger su defensa esta vez con un efectivo más retrasando a Olaetxea cada vez que el Eldense amenazaba con buscar en largo a sus puntas. Fijando con dos en última altura, la presencia del pivote fue clave para que Curbelo pudiera saltar a la anticipación sobre su par, contando con la red de seguridad del vasco a su espalda. En lo táctico el equipo estaba equilibrado, pero en el plano individual se vieron superados en muchas ocasiones en esos duelos que permitieron a los alicantinos tener continuidad en varios de sus ataques. Aunque las mayores amenazas, groso modo, llegaron a partir de pérdidas evitables de los rojiblancos, que volvieron a dejar algunas dudas y titubeos con balón que ya supusieron más de un problema durante la pretemporada.
Diferentes vías para generar con mucha gente en el área y la falta de acierto
Si bien la primera parte apenas contó con una ocasión clara -repitiendo los protagonistas del primer gol de la temporada rojiblanca- en un centro de Cote que Dubasin atinó a anticipar en el primer palo, lo cierto es que la segunda parte tuvo todo tipo de acercamientos al área de Dani Martín. Los centros del de Roces volvieron a ser parte del discurso principal, pero en esta ocasión se sumó la llegada al área de Guille Rosas, desdoblando en numerosas ocasiones para llegar a tener incluso un mano a mano, o internadas por dentro debido a la acumulación de muchos futbolistas por ese carril llegando en combinación. Sin embargo, la manida falta de acierto de las últimas temporadas volvió a hacer acto de presencia. El día de la marmota. Hoy el Sporting sí fue capaz de generar más que en su estreno y sin embargo esta vez se quedó sin marcar. Cosas del fútbol, cosas del acierto individual de un ataque rojiblanco que en la tarde de ayer tuvo la pólvora mojada.
Los cambios
Bernal por Curbelo. Cambio decisivo en el partido que supuso el ajuste táctico para modificar el sistema y ayudó al equipo a asentarse más alto a raíz de sus recuperaciones en zona intermedia.
Queipo por Nacho Martín. Cambio de sistema introduciendo una pieza más de ataque y la versatilidad de Queipo como plan alternativo por un costado.
Gelabert y Campuzano por Otero y Gaspar. Refresco en la línea de ataque para tratar de sumar desequilibrio en los últimos minutos.
Iker por Rosas. Cambio en los últimos minutos sin mayor incidencia, aunque estuvo cerca de quedar marcado. Lo más destacado fue el debut del joven futbolista rojiblanco.
Nota a Rubén Albés y el resto del cuerpo técnico
Insuficiente. Un buen inicio no logró maquillar una primera parte de total discontinuidad en el juego con balón del equipo, que además dejó ver nuevamente sus costuras defensivas en el global de los 90 minutos. Cabe señalar que el ajuste táctico al descanso fue positivo para mejorar al equipo en todos los aspectos, empezando por la defensa pero influyendo también en ataque. Aun así, la sensación es que al equipo aún le queda mucho por progresar, algo entendible a estas alturas de temporada, pero que no por ello se deba estar satisfecho con el desempeño de los rojiblancos más allá de los dos primeros resultados cosechados.