«Las 4 claves de la victoria de un Sporting efectivo y del aprobado a Albés»

Dani Souto

SPORTING 1905

Rubén Albés
Rubén Albés LaLiga

Texto de análisis

11 nov 2024 . Actualizado a las 17:21 h.

El Real Sporting de Gijón asaltó El Plantío llevándose los 3 puntos sobreponiéndose a los 32 años sin ganar ni marcar en dicho campo, y también a un partido de larga digestión, como acostumbran a ser los duelos en Burgos. Sin embargo, el sabor no pudo ser mejor para los cerca de 2.000 aficionados rojiblancos desplazados como Mareona. En lo futbolístico, sin embargo, los de Rubén Albés no dejaron tantas cosas a las que poder agarrarse, especialmente en su propuesta con balón, si bien todo se ve mejor con 3 puntos en el bolsillo. Analizamos la victoria sportinguista a partir de 4 claves tácticas destacadas:

Inicio marcado por una mala defensa del área y de las transiciones

Los primeros 20 minutos quedaron señalados tanto por la afición sportinguista como por el propio Rubén Albés tras el partido. No es para menos. El Sporting se vio superado por un Burgos más intenso sin balón, ganando los duelos e imprimiendo un ritmo al juego que a los rojiblancos les costó todo ese tiempo lograr sacudirse. Después de un córner a favor horriblemente ejecutado al minuto 3, los rojiblancos desaparecieron hasta que el disparo de Arroyo al larguero les hizo reaccionar. Entre medias, el Sporting mostró su peor cara tanto en la defensa del área, concediendo en varias situaciones segundas jugadas por una alarmante falta de activación y malos despejes así como balones divididos en una zona muy peligrosa, e igualmente preocupante sobre todo en las transiciones defensivas. El Burgos, sobre todo por los carriles exteriores por donde juntaba a su mediocentro del lado para crear superioridades, hizo mucho daño cuando tuvo opción de correr. Así llegó la segunda ocasión clara de la tarde para Fer Niño que acabó en un mano a mano, pero también otros acercamientos por izquierda especialmente a partir de las internadas de Borja Sánchez. El Sporting estaba demasiado estirado en estas situaciones dada la altura de sus laterales en la contrapresión y al equipo le costó mucho llegar a las ayudas. Un inicio para olvidar.

Escasa continuidad con balón buscando la espalda de los centrales

Aunque tras ese primer mal momento el Sporting mejoró, fue una tónica general del partido la falta de continuidad con balón. Esto se produjo especialmente por dos motivos, uno referente al plan de partido y otro por el desarrollo del mismo. Por un lado, Albés detectó la debilidad del Burgos en la espalda de sus centrales, espacios que buscó conquistar tanto con pases verticales, ejemplificado en el que Guille Rosas mete a Dubasin en la primera ocasión del encuentro cuando se queda mano a mano con Cantero, como con envíos directos en los que se vieron las costuras de los zagueros burgaleses. Ahí, tanto el pingüino como Otero buscaron una y otra vez con desmarques y disputas esas situaciones. Mismamente, la jugada del penalti surge de un envío directo que peina el colombiano y que ataca al espacio el catalán, de cuyo rechace surge todo lo demás. Por otro lado, en lo referente al desarrollo del partido, el Sporting estuvo impreciso en general en lo individual, pero tampoco le benefició el paso atrás del bloque en el segundo tiempo, con el equipo muy junto como para salir tras robo y sin poso ni pausa para controlar más juego y ritmo, que fue demasiado bajo en el grueso del encuentro. Sólo se llegó a ver algo a los asturianos con balón en los últimos minutos del primer tiempo. Claramente insuficiente.

Estructurada defensa posicional sin reacción con balón

En el lado bueno de la balanza en esa segunda parte, ya con ventaja en el marcador, está el trabajo del equipo sin balón. En esta fase en la que el bloque rojiblanco dio unos pasos hacia atrás, renunciando a una presión ya de por sí ineficaz por la voluntad del Burgos de jugar en largo a la mínima complicación, el Sporting se asentó en un sistema con 5 defensas con el paso atrás de Olaetxea, no tanto por necesidad a la hora de marcar la última línea local, pues sólo Fer Niño actuaba como referencia, sino para dotar de libertad tanto a los centrales -Pier y Diego (después Maras)- de poder abandonar su zona o saltar a los movimientos interiores de los extremos, principalmente, o los apoyos de un Curro desarbolado, así como de los laterales, que insistían en esa ya idea ya interiorizada esta temporada de salir hasta la posición del lateral rival. Esas ayudas de laterales y centrales fueron clave para que el bloque esta vez no se hundiera -al contrario del día de Albacete- y que se controlara prácticamente cada intento de avance de los burgaleses sin mayores apuros. Sin duda, la mejor cara del encuentro estuvo en esta defensa posicional en bloque medio, a la que le faltó, como mencionamos anteriormente, tener algo más de capacidad y continuidad con balón una vez recuperaba la posesión. Eso y, por momentos, un mayor grado de intensidad y activación en las disputas y sobre todo en balones divididos, especialmente en el área. Un factor a vigilar que en otros días semejantes ya se pagó caro.

Acierto y pegada en los últimos metros

Resulta imposible descifrar el desarrollo del partido sin considerar el acierto en las áreas, donde sin duda se disputó el MVP del Sporting y del partido. En los primeros minutos por un sobresaliente Rubén Yáñez que salvó dos situaciones manifiestas de gol, sosteniendo al equipo en un momento clave y cuando más llegó a sufrir. En la contraria Jonathan Dubasin. Si su tarde no comenzó muy inspirada errando una ocasión de mano a mano por dudar en su definición, lo solventó más adelante protagonizando el derribo que dio lugar al penalti del 0-1 para luego cerrar el día con un auténtico golazo con un golpeo seco a la escuadra desde la frontal. El acierto de ambos marcó el devenir de las distintas fases del encuentro en un partido no tan lucido en todo lo demás, aunque bien que firmaríamos que siempre fuese así y con tal garantía de efectividad. Un Sporting que, al igual que el Burgos no aprovechó las suyas, también pudo incluso ampliar su renta mostrando la pegada y colmillo que faltó otros días, como en el disparo de Campuzano al larguero.

Los cambios

Maras y Nacho Martín por Diego y Gelabert. El primero de ellos obligado por lesión, Maras cumplió con su papel siendo un perfil diferente al de Diego, no pasó apuros y cortó algún ataque prometedor del Burgos. Nacho, por su parte, entró algo más en juego en esa segunda parte y también tuvo presencia con algún buen pase filtrado o cortando situaciones de ataque rival, con lo que contribuyó a mejorar algo la cara del equipo.

Queipo y Campuzano por Gaspar y Otero. Cambios de cara al último cuarto de hora pero que aportaron especial dinamismo y frescura a un Sporting que venía necesitando ese aliento, demasiado desconectado y plomizo. Su entrada permitió dar un pequeño paso adelante y sobre todo mejorar la cara en la faceta ofensiva, aunque no lograsen tener incidencia directa.

Kevin por Guille. Cambio prácticamente con el tiempo cumplido sin mayor influencia.

Nota a Rubén Albés y el resto del cuerpo técnico

Suficiente. Dos notas bien diferenciadas si separamos el partido con y sin balón. Defensivamente el Sporting tuvo unos primeros minutos de terror solventados por un imperial Yáñez que luego se vieron compensados con un buen ejercicio defensivo coral, especialmente en bloque medio, como ya viene siendo habitual. Con el esférico, por contra, fue un partido muy gris y extremadamente plano. Sí había una idea para hacer daño, la cual mostró en cada intento que estaba bien pensada, pero el equipo ni tuvo continuidad con balón ni supo tenerlo bajo su dominio. Así, el ritmo del encuentro lo marcó siempre un Burgos que en todo momento evidenció por qué está donde está y por qué el Sporting no necesitó hacer un partido ni mucho menos brillante, sino más bien efectivo y con lo justo, para poder llevarse la victoria. Cuestión de tendencias, pues de El Plantío deben extraerse muchas conclusiones para tratar de mejorar una vez se calme «el disfrute» por el triunfo. Aunque esta vez no fue con la historia de casi siempre allí y sí con los 3 puntos.