«Las 4 claves del empate del Sporting y el suspenso a Albés por no lograr gestionar la ventaja»

Dani Souto

SPORTING 1905

Rubén Albés
Rubén Albés LaLiga

Texto de análisis

25 nov 2024 . Actualizado a las 15:22 h.

Sensaciones encontradas después de que al Real Sporting de Gijón volviera a verse penalizado al desaprovechar una ventaja en el marcador en los minutos finales, con el añadido de quedarse sin el premio mayor otra vez fuera de casa, con la dificultad que eso conlleva. Un partido que, más allá del resultado, deja lecturas muy diferentes dependiendo de si se pone el foco sobre el rendimiento defensivo o el ofensivo. Analizamos en base a 4 claves destacadas el empate rojiblanco:

Óptima defensa en bloque medio y contención de las transiciones

Ya desde la previa del partido el mensaje era claro a la hora de identificar los principales peligros del Deportivo. Centrados en el talento de su línea ofensiva, era un encuentro en el que era crucial evitar situaciones de uno para uno en botas de sus futbolistas más desequilibrantes, en este caso los hombres de banda, David Mella y Mario Soriano. Que no tuvieran un contexto proclive, especialmente gozando de espacios para correr y encarar, siendo un equipo muy peligroso cuando puede transitar, sería sinónimo de éxito. Y el Sporting lo logró. Los rojiblancos fueron más selectivos a la hora de intensificar su presión alta, sin asumir tanto riesgo como en días previos al no compensar de manera tan agresiva la inferioridad numérica en su última línea, manteniendo a Queipo más abierto y dejando una mayor cuota de trabajo a Dubasin. Así, forzando por momentos el envío largo desde su defensa, con ventaja para los asturianos, pero sobre todo estando bien ordenado en un bloque medio que hizo fuerte al equipo por dentro y repartió eficientemente las marcas y las ayudas, los de Rubén Albés prácticamente no tuvieron situaciones límite que afrontar en fase defensiva por mérito propio.

Mismamente, a la hora de contener esas posibles transiciones, el equipo aplicó su habitual consigna de frenar con falta en la divisoria cualquier intento de contra rival en la que se pudieran ver superado. El Deportivo sólo logró coger al Sporting desorganizado y con espacios para correr tras una pérdida en una ocasión, con Mella encarando al último hombre, Maras, que retrocedió hasta la frontal, finalizando en una situación de peligro para los locales, mostrando su potencial en ese tipo de jugadas. Pero como está dicho, fue la única vez que el cuadro gallego logró conquistar ese escenario que tanto ansiaba, firmando un mal partido en ataque, pero también minimizados por el trabajo sin balón de los rojiblancos.

Control de balón demasiado plano y horizontal

Aunque el dato final de posesión muestre un reparto prácticamente calcado entre uno y otro equipo, la sensación fuera de la estadística arroja que el Sporting tuvo largas fases de un control casi total, pudiendo sumar posesiones largas y sin verse expuesto en defensa prácticamente en ningún momento, como se analizó en la clave anterior. Por contra, los de Albés apenas consiguieron que eso redundara en algo positivo hacia sus intereses. Los rojiblancos encontraron facilidades para circular el balón en su línea defensiva, e incluso poder avanzar con el juego en corto con ciertas ventajas, especialmente cuando salían por fuera y juntaban al lateral con el interior y el extremo de ese lado. Sin embargo, al equipo le costaba mucho más acceder a zona de último tercio. El partido estaba discurriendo en una zona sin amenaza, sin capacidad para ser verticales desde el pase ganando espacios interiores y con unos envíos largos que nuevamente fueron totalmente improductivos, buscando la espalda de la línea defensiva en una empresa casi imposible para un Otero aislado. Un control sin peligro que de poco sirve, siendo en este caso además tan prolongado y sin marcador a favor cerca de 80 minutos.

Falta de coordinación e ideas en ataque

Lógicamente, que costara llegar a último tercio no quiere decir que no se llegara. El Sporting tuvo que afrontar situaciones de ataque posicional en las que se le vio especialmente atascado y falto de inspiración individual. Colectivamente, el equipo ajustó al descanso, poniendo más su foco en el carril diestro con las caídas más pronunciadas de Dubasin, precisamente como llega el gol o la primera ocasión del segundo tiempo en botas de Queipo tras aprovechar una incorporación de Guille Rosas, respecto a una primera mitad con algo más de protagonismo para la izquierda, aunque mucho menos incisivo. Lo más preocupante de estas situaciones en el juego combinativo estuvo en una palpable falta de coordinación y cohesión de los futbolistas de ataque. Más allá de la combinación de los dos jugadores por fuera, el Sporting estuvo muy falto de ideas para buscar área rival, con pocos movimientos por delante de balón para conquistar espacios relevantes, sin mordiente para hacer daño con desmarques de ruptura o que pusieran en dificultades a la zaga deportivista. Más presencia que amenaza y llegadas en un día gris en ataque.

Deficiente gestión de la ventaja desde los cambios

No será una cuestión puramente táctica, pero sí de gestión desde el banquillo de un tramo final donde el Sporting acusó una falta de energía que fue determinante. Después de ponerse 0-1, los rojiblancos no lograron contener un paso al frente del Deportivo con balón, siendo el peor tramo del partido para los asturianos. Más allá del gol, que llega de un error de entendimiento entre Nacho Méndez y Nacho Martín que provoca una pérdida en zona muy vulnerable, Rubén Albés utilizó un cambio por ventana, a la antigua usanza, sin aprovechar los 5 recambios de los que dispone. Algo que tácticamente quizás no hubiera ofrecido una alternativa diferente, pues el equipo estaba bien defensivamente y tan sólo necesitaba gestionar los minutos que quedaban, pero sí había jugadores lastrados físicamente sobre el campo y que acusaron el desgaste, saliendo en la foto del gol como es el caso concreto de Martín y Cote. Habiendo diferentes motivos y responsabilidades, al Sporting se le vuelve a escapar en el tramo final un resultado que tenía de cara, y nuevamente con una alta dosis de demérito propio.

Los cambios

Gelabert por Queipo. Mantuvo el sistema a pesar de la diferencia de perfiles, aunque el cambio dotó de algo más de verticalidad individual con balón, agradeciendo el ataque el tener un recurso con ese desequilibrio de refresco, aunque siguió faltando colmillo en último tercio.

Campuzano por Otero. Refresco en la punta del ataque para dar algo más de dinamismo y trabajo con y sin balón, aunque no consiguió tener especial impacto en un equipo catatónico en fase ofensiva.

Bernal por Nacho Martín. Cambio en los últimos minutos, con razón de ser en lo físico, pero sin tiempo para influir en nada.

Nota a Rubén Albés y el resto del cuerpo técnico:

Insuficiente. Partido tan serio y maduro en defensa como improductivo y plano en ataque. Dos versiones bien diferentes que se vieron compensadas igualmente en una muy buena jugada colectiva para hacer el gol y en un par de errores de bulto para conceder el empate final. Una ventaja que se desaprovechó y volvió a figurar en el debe su gestión desde el banquillo, en esta ocasión con especial incidencia sobre los cambios por una cuestión más física que táctica. Un partido que el Sporting se podía haber llevado al bolsillo en una versión muy pobre en ataque, aunque sin haber necesitado mucho más al contener bien al Deportivo, pero en el que nuevamente fue presa de sí mismo. Paradójicamente, por méritos de ambos, cualquier premio para uno u otro al final podría interpretarse como excesivo. El Sporting hizo deméritos como para no ganar, pero el Deportivo tampoco hizo mucho por lograr empatar. Fútbol.