El equipo gijonés apostará también por la sostenibilidad económica al tiempo que refuerza su apuesta por Mareo
02 ene 2025 . Actualizado a las 10:22 h.El sportinguismo cierra un 2024 que ha significado todo un carrusel de emociones. Lo inició con grandes aspiraciones, pensando en el ascenso por la situación clasificatoria a primero de enero, en la posibilidad de ser sede de un Mundial, lo cual trajo varios sinsabores hasta el conocido desenlace, y lo acabó remando hasta un Playoff que marcó un punto de inflexión en un proyecto deportivo que abre las puertas de 2025 con muchos interrogantes.
El Sporting comienza este nuevo año atravesando su bache deportivo más pronunciado de la presente temporada. Esto deja a los de Rubén Albés en una situación clasificatoria que dista de la ilusión despertada hace no tanto, unas escasas semanas. De alcanzar los puestos de ascenso directo en Burgos, en la primera quincena de noviembre, a verse ahora en mitad del pelotón, lo que emborrona el horizonte.
Un proyecto deportivo, sin embargo, que mantiene la misma ambición que a finales de verano, con el objetivo al acabar el curso de estar entre los seis primeros como uno de los aspirantes al codiciado ascenso a Primera División. A pesar de las urgencias de estos últimos y aciagos compases de año, la oportunidad en el corto plazo de reforzar la plantilla y el proyecto deportivo en un nuevo mercado invernal y un futuro económico que se presenta al alza, el club quiere mantener al menos lo conseguido sobre el césped en la 23/24 y seguir creciendo en los distintos ámbitos de la entidad.
Empezando por lo económico, el club espera poder hacer realidad el primer resultado positivo derivado de su explotación, tal y como anunció en la junta de accionistas a comienzos de diciembre. De cumplir con las previsiones reflejadas en el presupuesto de la actual temporada, sería la primera vez en la era moderna que el club logra tal hito estando en Segunda División, siendo un paso de relevancia hacia la sostenibilidad económica que persigue el Grupo Orlegi desde su adquisición de la mayoría accionarial del club.
Las instalaciones del club han afrontado sus principales reformas y verán este año cómo se terminan los últimos remaches
Siguiendo, por otro lado, por las instalaciones de Mareo, que ya han superado durante este 2024 el grueso de su principal lavado de cara para situarse a la vanguardia de lo que requerían unas instalaciones de tal calado, verán en 2025 cómo se terminan de cincelar los últimos remaches, con especial enfoque a uno de los pilares básicos del club, la cantera, con un nuevo edificio dedicado al desarrollo de los jóvenes talentos y oficinas para el trabajo diario de los diferentes técnicos de la base rojiblanca.
Una cantera que aspira a seguir siendo un cimiento fundamental del proyecto tanto deportivo como económico en el corto y en el largo plazo. Esta temporada prácticamente la mitad de la plantilla fue formada en Mareo, con renovaciones estratégicas que afrontar en este 2025 de diferentes canteranos, habiendo cerrado ya la de Guille Rosas y con nombres como Nacho Méndez, Pablo García o José Ángel ‘Cote’ sobre la mesa.
Tres aristas clave -deportivo, económico y formativo- que quieren ir a más en este nuevo año que entra, aunque otros proyectos de marcada ambición como la carrera mundialista se queden ya en el fondo de algún cajón de las renovadas oficinas de Mareo. Como ya acostumbra en casa Sporting, no todo saldrá a pedir de boca, y lo primordial, para todo aficionado rojiblanco, será antes que nada que la pelotita entre. Ese, sería el mejor indicador posible para que todo lo demás venga de la mano.