«Las 4 claves del empate del Sporting y de un nuevo suspenso para Albés en uno de los días más grises del equipo»
SPORTING 1905
Texto de análisis
17 feb 2025 . Actualizado a las 09:57 h.Diferentes valoraciones caben entre el empate cosechado por el Real Sporting de Gijón en su visita al Levante UD y las sensaciones que ofreció el conjunto rojiblanco en cuanto al juego desplegado. Esta vez fueron los méritos del guardameta Rubén Yáñez los que permitieron a los asturianos sacar algo del Ciutat de València, alejado de ofrecer una buena versión una vez más en un campo históricamente maldito. Un partido que pasó más por la labor defensiva, pero que aun así fue insuficiente para contener el poderío ofensivo de los valencianos. Analizamos en base a 4 claves destacadas el desempeño de los rojiblancos:
Dificultades en la defensa del pase interior
Esta vez Albés apostó por una defensa mayormente en bloque medio, si bien puntualmente trató de presionar los primeros pases de los granotas, sobre todo al inicio, mientras que en otras fases terminó replegado en su área, especialmente en el tramo final. Un plan más reactivo, reconocido por el técnico ante la prensa tras el choque, para tratar de contener algunas de las principales virtudes de los de Julián Calero; su capacidad a la contra y su verticalidad atacando los espacios. Lo primero, salvo en una acción en la segunda parte que finalizó en una ocasión clara de Forés tras una pérdida evitable, en cierta medida se logró. No fue así ni mucho menos en el segundo caso.
Desde bien pronto quedó patente la intención del Levante, acumulando muchos futbolistas por dentro, estrechando mucho su ataque, con Carlos Álvarez incidiendo en zonas intermedias siendo el más clarividente para filtrar balones a la espalda de la zaga asturiana, buscando especialmente los desmarques de ruptura de un José Luis Morales que encontró su contexto predilecto. Esos 'cortes' atacando el intervalo entre lateral y central sportinguista fueron una constante, generando situaciones muy claras de área para los levantinistas ya desde los primeros compases del choque y que se dieron durante todo el partido. El Sporting se mostró muy vulnerable y lo pasó muy mal para defender estas acciones, incapaz de parar la hemorragia en el circuito de pases interiores granotas.
Sin apenas capacidad ni finura en transición
Hilado con la propuesta defensiva, las vías de ataque de los de Rubén Albés pasaban especialmente por tratar de hacer daño en transición. En un bloque medio, la clave pasaba por recuperar en zonas intermedias, sin tener que llegar al entorno de área propia, y así poder salir con verticalidad. El equipo apenas lo logró, pues no cumplió siquiera con esa primera premisa necesaria. La mejor de todas se dio en el primer tiempo, sin acierto en la ejecución y la toma de decisión por parte de Gelabert, pero a todas luces es un volumen insuficiente de situaciones. Caicedo estuvo demasiado aislado en estas jugadas, con el equipo excesivamente estirado sin compañeros lo suficientemente cerca y teniendo una guerra que librar en la que partía con total desventaja. Los jugadores de segunda línea, en ese sentido, estaban a muchos metros de área rival como para poder construir esas transiciones, ya fuera combinando o con un pase directo al ecuatoriano. El Sporting apenas pudo correr como le gusta y eso redujo al mínimo las opciones en ataque.
Control desde el balón sin especial recorrido
Precisamente, la única fase en la que puede rescatarse algo a nivel colectivo fue en el tramo grueso del primer tiempo hasta el descanso, cuando el Sporting frenó la buena inercia inicial de los locales asentándose con balón y posesiones largas, reduciendo el ritmo del encuentro, pero otorgando seguridad al juego ante el riesgo de contra que le podía suponer una pérdida. Bien es cierto que apenas el equipo tuvo amenaza así, con dificultades para progresar desde la combinación salvo alguna jugada aislada, pero ciertamente fue el tramo en el que menos apuros se pasaron. Y fue durante un tramo concreto, sin mayor recorrido en el partido. Una defensa construida desde la posesión de balón, aunque este no era el plan de partido, como reconoció Albés. Unos minutos, eso sí, soporíferos para el espectador en líneas generales por la falta de estímulos.
Yáñez, elemento diferencial
No supone una clave táctica ni colectiva, pero resulta imposible explicar un 0-0 en este partido sin considerar la incidencia de Rubén Yáñez. El meta catalán, más allá de su seguridad y sobriedad en el área y fuera de ella cuando se requirió, sobresalió con hasta 3 intervenciones de muchísimo mérito, salvando situaciones de uno contra uno en el área. Lo más 'normal' hubiera sido que alguna acabase en el fondo de la red, pero la inspiración hoy del meta sportinguista fue un muro imposible de flanquear para los locales, que generaron un gran volumen de ocasiones y, además, de mucha claridad.
Los cambios
Dotor por Serrano. Primer cambio por decisión técnica, argumentado en base al desgaste de Serrano a la hora de realizar ayudas defensivas, pasando a Gelabert a la banda al introducir a un medio, en un cambio claramente defensivo con la intención de que el equipo estuviera más compacto y menos partido. Aun así, perdió a su principal amenaza ofensiva por fuera.
Campuzano por Caicedo. Cambio obligado por las molestias físicas del delantero, que se desfondó en el trabajo con y sin balón, introduciendo un perfil diferente, aunque el único que tenía a disposición, que encontró más dificultades para dar soluciones a un equipo que ya achicaba agua como podía. Esto complicó aún más que el equipo lograra estirarse y coger aire en alguna transición.
Kevin, Oyón y Nacho Martín por Rosas, Gelabert y Olaetxea. Cambio de perfiles, manteniendo la estructura, sin incidencia alguna al disputar apenas los minutos de añadido de la segunda mitad.
Nota a Rubén Albés y el resto del cuerpo técnico
Insuficiente. Un partido planteado desde la defensa en el que no se pudo contener a un Levante que pudo hacer gala de sus principales virtudes ofensivas no es un partido bien ejecutado. Si se le suma la incapacidad para convertir ese plan en situaciones de ataque provechosas, entonces el marcador no puede pasar como máximo de un 0-0 que en realidad sólo se explica por el buen hacer de tu guardameta. Ni en campo propio se consiguió lo que se pretendía ni en campo contrario, cuando se llegó, hubo amenaza alguna. Un día de los más grises de la temporada en cuanto a juego y que curiosamente esta vez sí tuvo recompensa en el resultado, aunque en la situación actual puede verse insuficiente.