Las 4 claves del empate del Sporting y del aprobado a Albés

Dani Souto

SPORTING 1905

Rubén Albés
Rubén Albés Real Sporting

Texto de análisis

23 feb 2025 . Actualizado a las 16:02 h.

El Real Sporting no pasó del empate ante un fuerte rival como el Almería en un encuentro con fases muy marcadas a la hora de repartir el dominio entre uno y otro equipo, con alternativas y ocasiones que podrían haber decantado la balanza de cualquier lado. Un punto, y un partido, que tendría una valoración más positiva en otro contexto clasificatorio. Analizamos a partir de 4 claves tácticas destacadas el desempeño de los de Rubén Albés:

Dominio de inicio con ajustes desde el plano táctico con un 4-4-2 de partida

Había varias incógnitas a despejar en la previa del encuentro, principalmente a partir de la inédita ausencia de Lander Olaetxea. Albés optó por un centrocampista, Nacho Martín, si bien mantuvo a Diego Sánchez en el lateral izquierdo, al menos sobre el papel. Sin embargo, una vez el balón echó a rodar, las piezas parecían ordenarse en una especie de 4-4-2, sin especial proyección de los laterales, aunque con mayor presencia ofensiva por derecha con Kevin que por izquierda. Dubasin actuó por dentro, sin caer tanto a banda diestra como acostumbra, mientras que Nico Serrano alternaba situaciones en las que daba amplitud por el costado, buscando encarar con esa verticalidad que le caracteriza, con otras jugadas en las que pisaba zonas interiores con gran libertad de movimientos.

Una disposición que sorprendió al Almería, como reconocería posteriormente Rubi, y que ayudó al Sporting a tener sus mejores minutos en bastante tiempo, con una primera media hora asentado en campo rival, recuperando rápido y con varias alternativas para llegar a área rival, si bien la mayoría se quedaron más en acercamientos que en ocasiones claras.

La vigilancia sobre Marc Pubill, clave

Si en la clave anterior se citaba la posición de Diego Sánchez como lateral «sobre el papel» es precisamente porque en la práctica vino a realizar un rol más próximo al de tercer central por el perfil izquierdo. El canterano apenas se incorporó al ataque en contadas ocasiones, eligiendo muy bien cuándo hacerlo, cerrando la línea de retaguardia en muchos de los ataques de los rojiblancos. Pero la clave principal se dio en la fase defensiva. Con la movilidad de Leo Baptistao y Robertone por su zona, Diego tenía la indicación de cerrarse, acercándose a Pier y Maras, ya que ambos atacaban más el pasillo interior.

Un movimiento orquestado para facilitar las incorporaciones de Marc Pubill por el costado diestro, siendo uno de los laterales más ofensivos del campeonato. Albés exigió a Nico Serrano un despliegue defensivo inusual, persiguiendo al jugador indálico para formar en muchas ocasiones una línea de 5, siendo prácticamente un carrilero en fase defensiva. Esfuerzos que tuvo que repetir Gaspar en el tramo final del segundo tiempo. A pesar de necesitar de un gran sacrificio defensivo de su extremo izquierdo, el plan del vigués para contener una de las principales amenazas de los de Rubi funcionó en buena medida.

Dificultades en la defensa a balón parado y en estático

No terminó por marcar las diferencias, pero sí fue el origen de varias jugadas de peligro de los andaluces. Los de Rubi -al igual curiosamente que el Sporting- buscó centros pasados queriendo atacar la zona de segundo palo. Más allá de una superioridad en el duelo por alto en estas acciones, lo más reseñable fue la facilidad con la que los rojiblancos perdían referencias en esa zona, con algunos remates por parte de jugadores totalmente libres de marcas. Entre el desacierto rival, pero especialmente el gran nivel de inspiración de Yáñez en sus intervenciones -que podría volver a tener una de las claves dedicadas esta semana perfectamente-, el marcador no se movería más, a pesar de los intentos de los andaluces, que encontraban vías de peligro ante la defensa en estático de los gijoneses.

Defensa a la espalda y en transición ante el talento de Luis Suárez

Muchas miradas estaban pendientes de Luis Suárez, máximo goleador de la categoría. Albés reconocía en la previa que, siendo una gran amenaza, no era la única de los andaluces. Y tenía razón. Aun así, si bien el Sporting no renunció a la presión alta, sí se le vio especialmente voluntarioso en los retornos. El equipo volvió a priorizar el orden colectivo, asentándose lo más rápido posible en un bloque medio que no concediera muchos espacios a la espalda de la línea defensiva y que fuese compacto para tampoco ofrecer muchos espacios entre líneas.

La función de Gelabert en defensa, echado a la banda diestra, dejó a los rojiblancos muchas veces en inferioridad por dentro, sobre todo por esa tendencia interior antes citada de Leo Baptistao. Aun así, el equipo pudo en líneas generales corregir bien en sus balances, impidiendo sobre todo que apareciesen espacios intermedios que pudiera aprovechar el colombiano, que contaba con la vigilancia individual de un pegajoso y correoso Maras. A pesar de ello, el talento individual siempre aflora, y Suárez logró tener su amenaza al mínimo espacio que tuvo, especialmente en transición ya en el tramo final, emanando peligro con cada contacto con el esférico. A una mala, el colombiano no pudo superar a Yáñez cuando tocaba, más allá del error en el 0-1 que el cafetero aprovechó.

Los cambios

Pablo García por Róber Pier. Cambio obligado al descanso por las molestias físicas del central. Esto alteró en buena medida el perfil por ese sector izquierdo, matizando en cierta manera las funciones de Pablo, más ofensivo, que Diego, que venía haciendo de tercer central. Aun así, cumplió con su cometido en defensa, que era su principal foco de trabajo.

Gaspar y Dotor por Nico y Martín. Cambio de perfiles buscando un mayor dinamismo en ataque. Dotor se sumó más a posiciones ofensivas que Martín, mientras que Gaspar, desde la frescura del cambio, influyó más en zonas interiores que Nico para poder aprovechar la presencia de un Pablo García más ofensivo. El sistema se fue acercando más a lo habitual con línea de 4 en defensa.

Rosas y Campuzano por Kevin y Dubasin. Cambios por fatiga, especialmente en el lateral, sin especial modificación a nivel de sistema, ya en los últimos minutos de partido, con intención de sumar piernas frescas en el entorno del área rival.

Nota a Rubén Albés y el resto del cuerpo técnico

Suficiente. El Sporting firmó muy buenos minutos de inicio, mostrándose dominador, con un bloque alto y asentando la posesión en campo rival. Sin embargo, especialmente en el segundo tiempo, el equipo sufrió para contener defensivamente todo el talento adversario en ataque, con algunas concesiones que si en esto imperase la lógica se habrían traducido en algún gol más en contra, especialmente a balón parado. La decisión táctica de marcar a Pubill resultó acertada, siendo un ajuste específico a valorar, acompañado de un sistema no tan habitual esta temporada, para con todo ello mostrar una versión competitiva ante un fuerte candidato al ascenso directo. Un poco de todo en un partido que se tradujo en un punto que en otras circunstancias seguramente tendría otra lectura como tal.