Las 4 claves del empate del Sporting y del suspenso a Albés por las carencias ante Ramírez

Dani Souto

SPORTING 1905

Rubén Albés
Rubén Albés LaLiga

Texto de análisis

02 mar 2025 . Actualizado a las 14:33 h.

Empate de urgencias entre Real Sporting y Real Zaragoza en La Romareda. Un reparto de puntos que evidenció lo lejos que se encuentran ambos conjuntos de un nivel de rendimiento acorde al de su potencial. Con fases alternas para uno y otro muy marcadas, el partido pudo acabar con cualquier signo, sujetos nuevamente a un inspirado y salvador Rubén Yáñez y al empujón final de los asturianos en busca de la remontada. Analizamos el rendimiento de los de Rubén Albés a partir de 4 claves destacadas:

Elección de sistema poco favorecedora

Había muchas dudas de cómo resolvería Rubén Albés la problemática baja de Lander Olaetxea y la falta de efectivos en el centro de la defensa. El técnico, que dudó hasta el último momento en si formar con línea de 5 o de 4 atrás, apostó, según explicó tras el choque, por un punto híbrido con la entrada de Kevin Vázquez por dentro. Una elección pensada para que idealmente hiciera de tercer central, pero no fue así. La elección de Miguel Ángel Ramírez en cuanto a sistema hizo que el Sporting respondiera ordenándose en un definido 4-4-2 en defensa organizada -un 3-5-2 con balón-, lo que hizo que la elección de piezas no fuese la óptima. De hecho, el equipo sufrió para defender el pasillo interior, especialmente entre líneas, donde los maños hicieron mucho daño, se impusieron en los duelos y generaron ocasiones muy claras de área desde la combinación y acumulación por dentro. Los rojiblancos no estuvieron nada cómodos en defensa con esta disposición, viéndose muy superados sobre todo en el primer tramo del segundo tiempo, con los locales enfocando sus ataques precisamente por ese sector diestro de la zaga asturiana.

Déficit a la contra por mala ejecución

El Sporting tuvo fases de dominio de balón, especialmente en el primer tiempo, con mayor alternancia, y en el tramo final, ya por debajo en el marcador. Sin embargo, las opciones de generar más peligro llegaban cuando el equipo podía transitar. Dada la altura del bloque de los de Ramírez, los rojiblancos tenían opciones de salir a la contra con espacios para poder atacar con verticalidad. Las conducciones de Gelabert y Dubasin fueron clave en estas situaciones, pero la bombilla se apagaba una vez había que tomar la decisión con el pase clave que permitiera acabar la jugada. El equipo fue presa de sí mismo y no logró aprovechar las buenas situaciones que se había generado previamente. De ahí que la gran mayoría no acabaran en remate ni simplemente en ocasión.

Falta de cohesión e ideas en ataque posicional

Mismos síntomas que en la clave anterior se reprodujeron cuando el Sporting amenazaba al rival desde la combinación. Con un Zaragoza más replegado, especialmente en el último tramo de la segunda mitad, ya con el 1-0 en el marcador, los rojiblancos tuvieron un mayor control de balón, se lograron asentar en campo rival recuperando alto, sin dar demasiadas opciones a los locales de transitar, y teniendo que intentar llegar al área de Femenías por otra vía. Hasta el último tercio los de Albés no combinaron mal, con algunas jugadas de nivel, aunque, si bien se sumaron muchísimas imprecisiones individuales, lo más alarmante fue la falta de ideas colectivas en los metros finales. Escasa movilidad de la última línea, movimientos descompensados, lentitud en una toma de decisión muy errática... En definitiva, nula amenaza. Tanto en lo individual como en lo colectivo. A pesar del gol final y de lo cerca que estuvo la remontada, el equipo no estuvo bien en esta fase del juego.

Rubén Yáñez, de nuevo una clave por sí mismo

Resulta de gran importancia que tu guardameta esté a buen nivel, inspirado para sostener al equipo cuando se le requiere. Pero se torna en problemático cuando tiene que ser tan destacado, porque eso deduce la debilidad mostrada atrás. Algo que últimamente sucede semana tras semana. Yáñez volvió a hacer un partido prácticamente perfecto, con seguridad en sus intervenciones y con varias paradas de mucho mérito. En esta ocasión, ha vuelto a ser un factor diferencial que explica buena parte del resultado por sí mismo. Algo que se sobrepone a cualquier decisión táctica.

Los cambios

Pablo García y Campuzano por Kevin y Caicedo. El primero era el cambio más lógico dado el 4-4-2 que venía utilizándose para pasar a una línea defensiva más reconocible y ajustada al plan de partido. Sin embargo, llegó con el marcador ya en contra. Campuzano, aunque con otro perfil para un juego que pasó a ser menos demandante en los envíos directos, ayudó a dar un dinamismo muy necesario a la última línea.

Gaspar y Dotor por Nico y Gelabert. Cambio de piezas buscando más presencia por dentro a la hora de combinar con balón controlado. Aunque por perfiles se ajustaban al contexto de partido, no terminaron de incidir especialmente en los minutos que tuvieron.

Nota a Rubén Albés y el resto del cuerpo técnico

Insuficiente. Las dudas en la previa se tornaron en soluciones poco eficientes en relación al sistema y las piezas elegidas. Algo que se ajustó cuando ya era demasiado tarde y los problemas defensivos más que palpables. Además, las deficiencias colectivas a la hora de generar peligro en últimos metros, ya sea a través de transiciones o de ataques posicionales, fueron un lastre demasiado grande en este partido. Una falta de ideas que estuvo acompañada de una errática toma de decisión y ejecución individual, como si fuese su segundo partido juntos en pretemporada. En definitiva, un encuentro de carencias en defensa y en ataque, sacado adelante con un empate a partir de algunos tramos rescatables, pero sobre todo al acierto e inspiración de Rubén Yáñez en el global de los 90 minutos y de Jonathan Dubasin en acciones concretas en área rival. Colectivamente, mucho por mejorar.