«Las 4 claves del empate del Sporting y del suspenso a Albés por fallar en el plan de partido contra Iván Ania»
SPORTING 1905
Texto de análisis
17 mar 2025 . Actualizado a las 00:17 h.Una tardía reacción impidió la derrota de un Real Sporting de Gijón que se vio superado en amplias fases del encuentro por un Córdoba con las ideas más claras en su juego. Rubén Albés apostó por un novedoso sistema para este partido en concreto, pero otras cuestiones individuales y colectivas dejaron lejos a los asturianos de tener opciones de ganar. Analizamos en base a 4 claves destacadas el desempeño de los rojiblancos:
Nuevo sistema y ajustes en la presión alta
La gran novedad táctica en el partido se percibió nada más conocer el once y ver juntos a Nico Serrano y Gaspar en la alineación. La solución pasó por un definido 4-4-1-1 sin balón, con el canterano por delante de la línea de centrocampistas, siendo un sistema más asimétrico con la posesión dada la libertad de la última línea de ataque. En fase defensiva el equipo estuvo bien organizado cuando defendió hacia adelante, lo suficientemente coordinado para que Dubasin saltara junto a Otero como doble punta sobre los centrales, repartiendo las marcas por dentro con Gaspar más adelantado y con el habitual movimiento de Guille Rosas acudiendo a la zona del lateral zurdo rival, en este caso habitualmente bastante adelantado, y Maras vigilando al extremo que liberaba el gijonés al dar el paso adelante. Una buena versión defensiva sobre todo desde la divisoria hacia campo verdiblanco, sin una presión asfixiante, pero bien trenzada cuando lograban forzar un pase atrás.
Batalla perdida por dentro en campo propio
Los problemas, sin embargo, aparecían al defender hacia atrás. El Córdoba, siendo un equipo muy compacto y estrecho, con muchos jugadores próximos al poseedor de balón, resultó vencedor en la gran cantidad de duelos que se produjeron en el carril central, inclinando el campo hacia la mitad rojiblanca al llegar antes y con más efectivos a las ayudas y los balones divididos. Así, los locales lograban recuperar rápido, además aprovechándose de las constantes imprecisiones de los de Albés cada vez que tenían la posesión, incapaces de encadenar pases ante ese elevado ritmo de juego. El Sporting sufrió a la hora de contener a los andaluces en su mitad de campo, en una peor versión en bloque bajo que en el medio-alto. No estuvo tan mal en área propia, pero sí en el entorno de la misma, con un Córdoba que insistía por su sector diestro, el izquierdo de la zaga sportinguista. Un aspecto clave sobre todo en el grueso de la primera mitad (última media hora).
Problemas en la defensa a balón parado
Ya en las primeras situaciones defensivas a balón parado se observaron ciertas dificultades a la hora de repartir marcas y sobre todo ocupar eficientemente los espacios. A la zona desprotegida del segundo palo en el primer córner en contra o en una falta lateral que cabeceó fuera un Rubén Alves demasiado desatendido, cabe sumar la acción del gol en contra. Más allá de la polémica, Juan Otero rompió hasta en dos ocasiones la línea del fuera de juego, siendo el más alejado a la zona a defender. Los zagueros rojiblancos no lograron imponerse en los duelos y la jugada acabó de la peor manera, marcando el partido al filo del descanso. Aunque el castigo tampoco fue tan excesivo a la postre, las sensaciones no fueron nada buenas en la defensa de este tipo de jugadas.
Cambio de plan al descanso abriendo la vía del juego directo
Albés no tardó en esta ocasión en intervenir en el discurrir del partido con los cambios, buscando por un lado reducir la incidencia del juego interior en la que estaba resultando vencedor el Córdoba y por otro sumar una amenaza en campo rival que permitiera estirar al equipo y ganar aire con un juego más directo a través de la figura de Jordy Caicedo, ya que la alternativa en corto no estaba permitiendo progresar y en largo Otero apenas pudo inquietar. El sistema pasó a ser más un 4-4-2, con César Gelabert cayendo con mayor frecuencia al costado diestro, donde estuvo más cómodo en el partido, y Dotor sumando amenaza por dentro con su llegada y un mayor control en campo rival. Un sistema que se asentaría minutos más tarde con la entrada de Pablo García en lugar de Maras, pasando a Diego a la posición de central en línea de 4. Sin especial brillantez colectiva, el trabajo del punta ecuatoriano sirvió para llegar a campo rival con opción de disputar algunas segundas jugadas, especialmente provechosas para Dubasin o el citado Dotor, dando con mejores situaciones de ataque que en la práctica totalidad del primer tiempo, si bien representaban acciones menos 'controladas' para los rojiblancos.
Los cambios
Dotor y Caicedo por Gaspar y Otero. Cambios al descanso que abrieron una vía diferente para el ataque, muy necesaria, y que facilitó las llegadas de un Dotor con más presencia desde la segunda línea, ajustando levemente el sistema con el paso de los minutos.
Pablo García por Maras. Terminó de acoplar el cambio de sistema con esta modificación, dando llegada a un Pablo que sería clave en el centro del gol. Maras volvió a ser el sustituido, posiblemente por el escenario de partido más abierto, en una decisión habitual de Albés, a pesar de contar con Róber Pier ya amonestado en ese momento.
Kevin y Campuzano por Guille y Nico. Ajuste en los últimos minutos, abriendo a Dubasin en izquierda para mantener el 4-4-2. Si bien Campuzano aportó su habitual trabajo e intensidad en última línea, apenas tuvieron tiempo para incidir.
Nota a Rubén Albés y al resto del cuerpo técnico
Insuficiente. A pesar de realizar un ajuste táctico de cara a este partido, el plan de inicio no resultó, por más que se compitiera en cierta igualdad durante el primer cuarto de hora. El equipo estuvo bien organizado en la presión en líneas generales, pero sufrió al defenderse en campo propio, sin capacidad para tener continuidad con balón ante la intensidad de un Córdoba que se impuso en los duelos y las imprecisiones de los asturianos. Los ajustes de cara al segundo tiempo, más por perfiles que por sistema, con un cambio más tibio, beneficiaron al equipo, logrando estirarse con un juego directo que, si bien no generó un gran volumen de llegadas, sí fue suficiente para amenazar más que hasta ese momento, alejando el juego de su mitad de campo. Por otro lado, también cabe considerar lo que sufrió el equipo en la defensa del balón parado, que también depende en buena medida del trabajo del cuerpo técnico. Un día con escasas cosas a las que poder agarrarse.