«Las 4 claves de la derrota del Sporting, que mostró varias debilidades, y un nuevo suspenso a Garitano en Málaga»
SPORTING 1905
Texto de análisis
19 may 2025 . Actualizado a las 11:17 h.Vuelta a la senda de las derrotas por parte de un irregular Real Sporting de Gijón que no supo aprovechar la ventaja en el marcador en su visita a La Rosaleda, cayendo finalmente derrotado ante el Málaga tras ser remontado. Un partido que enseñó varias debilidades y que quedó nuevamente marcado por los errores individuales, también en el banquillo, en esta ocasión. Analizamos en base a 4 claves tácticas destacadas el desempeño del conjunto rojiblanco:
Sin apenas continuidad con balón
Ya sabemos que el Sporting de Asier Garitano no suele caracterizarse por largos tramos de dominio de balón o su predisposición por llevar la iniciativa en el juego. Aun así, al equipo le costó más de lo deseable establecerse en campo rival, especialmente a partir de su discontinuidad con balón. Las secuencias de pases rojiblancas no superaban las 4 entregas, con numerosas pérdidas en zonas intermedias prácticamente cada vez que se buscaba un pase interior en vertical, o bien optando por un juego directo infructuoso, muchas veces forzado. Sólo un breve tramo en los primeros compases del segundo tiempo ofrecieron algo de presencia y continuidad en campo rival. Curiosamente, o quizás no tanto, en ese momento llegó el gol sportinguista. Sigue habiendo un gran margen de mejora en este aspecto.
Buenas opciones en transición
La cara más amable con balón, por contra, volvió a llegar por medio de las transiciones ofensivas. Cuando el Sporting encontró espacios para verticalizar o bien fue capaz de recuperar el cuero en zona de la divisoria o directamente en campo rival, los de Garitano volvieron a demostrar que esa es su principal arma en ataque. Verticalidad, mucha presencia interior y movimientos por delante en profundidad. Es el contexto que más les gusta y donde más sueltos se desenvuelven. Y se nota.
Envíos diagonales a un sector izquierdo vulnerable
En bloque bajo y con las ayudas próximas, fruto de tener un equipo ordenado con las líneas juntas, el Sporting no sufrió en exceso -sí lo hizo a balón parado-, pero en bloque medio el Málaga encontró una debilidad que castigar en los asturianos: los envíos diagonales hacia los costados, especialmente el perfil zurdo de la zaga rojiblanca. Con el equipo más alejado de la portería, y con ello menos ordenado y compacto, las ayudas no llegaban con tanta celeridad como en los momentos de mayor repliegue, lo que incentivó que el Málaga buscase envíos más directos con largas diagonales que dieran pie a situaciones de uno para uno con los laterales sportinguistas. Fue una constante, ya desde el primer tiempo, hasta que dio sus frutos. Las correcciones constantes de Pablo García se veían condicionadas por la falta de ayudas -entendible en ese contexto concreto- de Nico Serrano. El lateral se veía obligado a contemporizar e ir reculando hasta plantarse cerca de su área o esperar a que llegaran las ayudas. Pero lo que llegó por esta vía fue el gol del empate en una acción que ya se veía venir tras las varias intervenciones con peligro de un desequilibrante Larrubia. Una debilidad táctica a vigilar y corregir.
Gestión de los cambios con variación del sistema
Garitano explicó en rueda de prensa que le volvió a suceder algo similar al duelo en Castellón, encajando un gol justo en el momento en que se iba a producir un cambio táctico que tenía la intención de contrarrestar los movimientos del rival. Pellicer introdujo a un Dioni que pasó a tener una mayor incidencia por dentro que el sustituido, un Lobete ubicado de partida en la banda izquierda. El sistema pasó a ser asimétrico, dejando el carril a su lateral, Víctor García, y pasando a formar con 3 atacantes en su última línea. Garitano quiso protegerse con una línea de 5 que ya empleó en más ocasiones con ventaja en el marcador. Un ajuste razonable en la teoría, pero que no resultó en la práctica, con Diego Sánchez y Pablo García doblando funciones en algunas fases, sin la coordinación adecuada, y con un error del supuesto tercer central zurdo que lo señaló en una jugada que marcó el partido. Nuevamente los errores individuales. Garitano, como también ocurrió en el pasado, dio marcha atrás en su propuesta al volver al sistema del inicio con sus siguientes cambios. Claro, ahora por detrás en el marcador. Sintomático.
Los cambios
Diego Sánchez por Gelabert. Cambio incluido en la última clave, modificando el sistema para protegerse por dentro tras los diferentes perfiles que introdujo previamente Pellicer. Mejores intenciones que momento y resultado.
Queipo por Nico Serrano. Hombre por hombre sin mayor incidencia en el transcurso de los últimos minutos.
Nacho Martín y Campuzano por Olaetxea y Pablo García. Vuelta a la línea de 4 en defensa, sumando un efectivo más en ataque que con los cambios anteriores se había perdido. Aun así, sin tiempo para nada.
Nota a Asier Garitano y el resto del cuerpo técnico
Insuficiente. Si bien el plan de inicio no estuvo del todo errado, aunque se echara en falta mayor personalidad con balón, la gestión del segundo tiempo a raíz de las modificaciones del rival y los momentos del primer cambio, así como la deficiencia táctica que no se logró corregir y que supuso la igualada, terminan decantando la balanza en contra de los técnicos sportinguistas, con más sombras que luces en un partido que deja varios aspectos a corregir. Un equipo que se vuelve a mostrar vulnerable y, además, con la pólvora -la poca que hay- mojada y sin terminar de potenciar.