Balance de los fichajes de invierno más recientes
13 nov 2025 . Actualizado a las 23:06 h.Aún queda mes y medio hasta que abra la ventana de fichajes de invierno, pero ya está instalado en el debate público las necesidades a cubrir en la plantilla del Real Sporting de Gijón. Un mercado que nuevamente se espera como agua en el desierto, con la ilusión de que sirva para paliar al menos algunos de los déficits clave que lastran la trayectoria de los de Borja Jiménez. Unos deberes incompletos en verano que en enero rara vez se sacan con nota en la reválida. Más si cabe repasando el historial desde la llegada del Grupo Orlegi a la gestión del club.
El primer invierno con la nueva gerencia fue claramente el más aciago. Su falta de experiencia en el mercado y de conocimiento de la competición en España marcó muchos de los movimientos de su primera temporada, y la ventana de enero no fue una excepción. Tres fichajes llegaron para cubrir algunas salidas que se produjeron ese mes -Mariño y Gragera-, además de intentar con sus incorporaciones tapar carencias evidentes de una plantilla que iba en declive y que terminó fijando su objetivo en la permanencia. Guillermo De Amores para la portería, José Marsà en el centro de la zaga e Ignacio Jeraldino para el ataque fueron los 'refuerzos', aunque el término quedase muy grande.
El meta uruguayo a fin de cuentas cumplió con un rol de guardameta suplente, sin lograr participar hasta la última jornada, sin nada en juego, cuando se le dio la oportunidad de sumar su único partido como rojiblanco. Un día de infausto recuerdo para él, jugando los últimos 40 minutos de encuentro, sustituyendo a un Pichu Cuéllar que se despedía de su afición en El Molinón. El uruguayo, sin mayor responsabilidad en los goles, recibió 3 tantos en ese lapso de tiempo, poniendo un broche lamentable acorde a una temporada que todos en el estadio querían olvidar.
No fue mucho más productiva la etapa de Jeraldino. El delantero chileno llegó en mitad del clásico debate por la falta de gol en la plantilla. Su llegada, lejos de paliar ese mal, sin conseguir anotar ningún tanto, también estuvo rodeada por la polémica de su estado de salud, con una lesión semanas atrás de la que no se había recuperado al 100% y que contó con el señalamiento público del que entonces era su técnico, Abelardo Fernández. El acuerdo incluyó su continuidad más allá de ese periodo como cedido, con un contrato por 3 temporadas que apenas media campaña después se rompería rescindiéndole tras 13 partidos como rojiblanco (8 en esa segunda mitad de curso), con 7 titularidades y ningún gol.
José Marsà fue el más productivo de los 3, disputando 13 partidos, 10 de ellos como titular. El catalán, canterano del Barcelona, hizo las veces de central, así como de centrocampista, sirviendo de comodín de forma puntual ante las bajas en la medular, mostrando su polivalencia. Aunque comparativamente con los dos anteriores salga muy beneficiado, su etapa en Gijón también pasó inadvertida en un mal momento de juego del equipo.
El contexto era muy diferente al invierno siguiente. Ya en 2024, el Sporting peleaba por las posiciones de ascenso directo bajo el liderato de Miguel Ángel Ramírez, en contraste con la segunda mitad del curso anterior. El debate, sin embargo, seguía siendo el mismo; el gol. En la demarcación de delantero centró sus esfuerzos la dirección deportiva de Mareo, avanzando rápido por un Mario González que tenía una ficha importante en Estados Unidos y a un nutrido grupo de pretendientes en la Segunda División.
Su rendimiento estuvo también por debajo de la expectativa, si bien tuvo un rol de mayor importancia que los fichajes del invierno anterior. El burgalés disputó 20 partidos como rojiblanco, incluyendo el Playoff de ascenso, aunque solo fue titular en la mitad. En total, Mario anotó 2 goles y dio una asistencia, aunque en la memoria colectiva quedaron errores clave como un remate a portería vacía en un derbi ante el Real Oviedo en El Molinón y una situación de mano a mano ante el Espanyol en el encuentro de vuelta de las semifinales del Playoff en Cornellà.
En enero de este año, cerrando ambas incorporaciones a finales de mes, la dirección deportiva del Sporting cubrió la baja de larga duración de Bernal con la llegada de Carlos Dotor, y firmó al extremo que había quedado pendiente de fichar en verano con Nico Serrano, ambos en calidad de cedidos desde Primera División. El mediocampista jugó la primera mitad del curso en Oviedo, lo que añadió polémica al movimiento, y aunque consiguió aportar 2 goles como revulsivo, tuvo un papel claramente secundario con 13 encuentros disputados y solo 4 como titular, sin llegar a los 500 minutos.
Nico, el último en llegar, fue a su vez el fichaje con mayor relevancia en los 3 mercados de invierno bajo la gestión de Orlegi. El extremo disputó 18 partidos, 15 de ellos como titular, superando los 1.000 minutos de juego, con cifras semejantes a las de Dotor y Mario, con 2 goles y una asistencia. Nuevamente, un fichaje muy influido en su rendimiento por el bajón del equipo a nivel colectivo en esa segunda vuelta, de nuevo a contracorriente luchando por la permanencia.
Claramente de menos a más en cuanto a nombres, pero sin que todavía haya un rendimiento individual a destacar entre las apuestas del club en los inviernos más recientes. La dinámica del grupo será importante, aún por descubrir para entonces con Borja Jiménez, pero está claro que, ante las evidentes carencias de la actual plantilla, la dirección deportiva de Mareo deberá hilar muy fino para, al fin, lograr mejorar al equipo tras el mercado de enero.
Quinielona
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