«Suspenso para Borja por el mal planteamiento del Sporting en la derrota contra el Málaga»

Dani Souto

SPORTING 1905

Borja Jiménez
Borja Jiménez LaLiga

Artículo de análisis

06 ene 2026 . Actualizado a las 16:09 h.

El Real Sporting de Gijón tuvo un mal comienzo de 2026 al caer derrotado (1-3) ante el Málaga en un partido en el que se vio claramente superado en las áreas. Los de Borja Jiménez no encontraron argumentos ni colectivos ni individuales lo suficientemente competitivos como para haber cosechado un resultado diferente. No fue el día. Analizamos el desempeño de los rojiblancos en base a 4 claves tácticas destacadas:

Desajustes en la presión por los carriles exteriores

El planteamiento de la presión alta sobre la salida desde atrás del Málaga no funcionó. El Sporting trató de emparejarse por pares, como hace habitualmente, algo que en esta ocasión parecía sencillo al enfrentar en modo espejo dos sistemas en forma de 1-4-4-2. Sin embargo, la altura de los extremos andaluces dinamitó el planteamiento. Ambos se situaron muy bajos por momentos, muy próximos a sus laterales, una idea que fomentaba la combinación en corto y que abría la duda en los laterales rojiblancos de si abandonar su posición y saltar.

Algo nada sencillo, pues con los dos pivotes y los dos centrales emparejados, un 2vs2 en última línea no suele ser un buen negocio, y más cuando muchos de estos duelos y segundas jugadas iban cayendo del lado malaguista cuando oxigenaban su juego con algún envío directo a sus puntas, que hicieron un partido soberbio. Así, el Málaga encontró ventaja numérica para salir jugando por fuera y a partir de ahí combinar y llegar a campo rival. Y si el lateral del Sporting mordía el anzuelo, como en el 0-1, era fácil superarlos y atacar a campo abierto. Bastó una pared con Larrubia como protagonista para superar a Diego y tener muchos metros para galopar saliendo desde el primer tercio de su campo para que esa jugada abriese el marcador y lo pusiera todo en contra.

Demasiado vulnerables en el juego directo y las transiciones

La alternativa a la elaboración de una salida desde atrás del Málaga pasó por un juego directo que el Sporting mostró muchos problemas para defender. Unos envíos en largo de Herrero generaron duelos y situaciones en la zaga que se tradujeron fácil en ventajas para los atacantes andaluces y alguna que otra duda en un Yáñez que tuvo que ir al límite en varias de sus salidas. A todo ello se suman unas transiciones que fueron muy difíciles de parar, con el equipo demasiado estirado a pesar de partir muchas veces de un bloque medio-alto. Los problemas en la presión citados en la clave anterior fomentaron esta ruptura y vulnerabilidad, en definitiva.

Fatal toma de decisión en el último tercio

A pesar de lo comentado anteriormente, no fue un partido tan desastroso con balón. El Sporting tuvo algunas fases de control del esférico tanto en la primera, como especialmente en la segunda parte, con el paso atrás del Málaga al tener ventaja en el marcador. Las posesiones eran largas y buscaban ese pase vertical por dentro que dinamitara el entramado defensivo del Málaga. De hecho, lo logró varias veces, así como trenzar algunas transiciones, que aunque con menor frecuencia de la habitual, también son un arma muy peligrosa del Sporting. Sin embargo, la precisión en el último pase, la sutileza del último control o directamente la decisión de qué hacer al encarar la línea defensiva rival en ese último tercio limitó las opciones rojiblancas de traducir esos acercamientos en ocasiones de gol. Un conjunto de cuestiones individuales y comportamientos colectivos que impidieron igualar la pegada de un Málaga mucho más certero. Esta clave podría haber dibujado un desarrollo de partido muy diferente al que se dio.

Cambios de sistema en busca de la igualada

Las modificaciones desde el banquillo superada la hora de encuentro, ya con el 0-2 abajo, volvieron a no ser todo lo ortodoxas que cabría esperar. Aun así, la idea base de Borja era clara: ceder los carriles claramente a las proyecciones de sus laterales y poblar la zona central y especialmente el área con más efectivos. Una idea arriesgada, pero sensata en base al contexto. Primero dio entrada a Oliván para tener ese perfil más ofensivo, desplazando a Diego al centro de la defensa, mientras que Corredera sumó un jugador más por dentro y Dubasin pasó a ser compañero de Otero en la delantera. Menos de 10 minutos después, la entrada de Queipo hizo que ese jugador extra por dentro estuviera a una altura superior, con Corredera en el doble pivote de forma más definida y el canterano y Gelabert alternando posiciones, si bien no terminó de ser algo definido ni especialmente ordenado. En lo individual, expulsión de Oliván al margen, no fue algo destacado en sentido negativo, pero colectivamente no se tradujo en una mejor versión.

Los cambios

Oliván y Corredera por Pablo Vázquez y Gaspar. Modificó el dibujo dando más dinamismo al juego interior con Corredera y más altura al lateral con Oliván. La cosa no salió como se esperaba.

Queipo por Bernal. Vuelta a un sistema de partida más semejante al anterior a la primera ventana de cambios, pero con una posición de Queipo más indeterminada. Algo que no terminó de beneficiar.

Nota a Borja Jiménez y al resto del cuerpo técnico

Insuficiente. El partido estuvo tácticamente mal planteado desde un inicio, con problemas en la presión alta que poco a poco se fueron traduciendo en más dificultades a la labor defensiva en todas las zonas del campo. El Málaga modificó su esquema habitual y supo cómo descolocar y dañar al Sporting. Una amenaza que a los rojiblancos les faltó con balón en todo momento, sin ser un partido tan malo como en defensa, pero sin el criterio suficiente individual y colectivo para llegar con más claridad. Los ajustes en el segundo tiempo, en un contexto difícil de salvar, tampoco terminaron de ayudar tanto como se necesitaba. En definitiva, un mal día y una mala versión fruto de un rival que supo cómo superarte sin saber cómo adaptarte para frenarlo.