«Borja aprueba en una victoria poco brillante del Sporting, debe corregir varias cosas»
SPORTING 1905
Texto de análisis
25 ene 2026 . Actualizado a las 12:24 h.Victoria contundente del Real Sporting de Gijón ante el CD Mirandés en un partido de menos a más, pero que se vio claramente condicionado por un penalti al filo del descanso que permitió poner en ventaja a los locales y dejar con uno menos a los visitantes. A partir de ahí, los rojiblancos gestionaron su ventaja para llevarse el triunfo sin sobresaltos, aunque sin mayor lucidez. Analizamos el rendimiento de los de Borja Jiménez a partir de 4 claves tácticas destacadas:
Plan matizado para conquistar la amplitud
Aunque el once fue el mismo que la pasada semana en León, el posicionamiento de los jugadores fue marcadamente diferente. Gelabert y Dubasin -esta vez sí- se acercaron más al rol de extremo, con un punto de partida mucho más próximo a la cal. No estaban fijos sobre la línea, sobre todo el hispano-belga, que alternaba con posiciones más interiores para fijar a uno de los 3 centrales rivales. Aun así, su cometido pasaba por dar amplitud al equipo de cara al último tercio, sin tanta presencia ofensiva de los laterales -que también aportaron igualmente- y liberando espacios para las caídas a ese lado de Corredera o Manu Rodríguez, dependiendo del perfil. Con la aparición de ese tercer hombre, Duba y Gela sí tenían esa posibilidad de ir hacia dentro, pero la clave pasaba por ser muy anchos para estirar también a un Mirandés que vivía cómodo replegado y compacto, con su línea de medios y puntas muy próxima a la defensa, haciendo prácticamente dos líneas de 5 por momentos. Para abrir tal cerrojo, la amplitud jugó un papel crucial, y de ahí el matiz en el sistema elegido.
Diferentes dificultades en el ataque posicional
Fruto de ese plan defensivo del Mirandés que citamos, la dificultad para avanzar y generar situaciones de área desde la combinación era evidente. Aun así, el Sporting mezcló varios problemas con balón especialmente en el tramo de 11 contra 11. En un inicio fruto de la precipitación, buscando con envíos directos los desmarques de Otero o bien pases verticales a la aparición de algún compañero por dentro. Un cebo muy goloso para buscar ese atajo, pero que no terminó de crear situaciones de ventaja. En otros momentos ocurrió, precisamente, todo lo contrario; una lenta circulación de balón que no entrañaba dificultad en la basculación de la zaga rojilla. Ni tanto ni tan poco. De hecho, la primera triangulación que salió bien tras circulación de balón en una salida desde atrás se produjo ya al filo del descanso, atrayendo jugadores en un espacio reducido por el perfil izquierdo y empleando un tercer hombre bien ejecutado para acabar poniendo en carrera a Oliván tras dos pases. Una jugada perfecta que desembocó, de hecho, en el córner en el que se produce el penalti. Lo único malo es que fue un momento de lucidez dentro de un día más bien plano de inspiración.
Correcto balance defensivo con vigilancia a las transiciones
A nivel defensivo no se le pueden poner excesivas pegas al partido en su conjunto. Los balances fueron correctos, el plan se matizó en un 4-2-3-1 sin balón en el que Nacho Martín saltaba sobre su pivote, Salvi, para quedar protegidos una línea más arriba, con el doble pivote especialmente pendiente de los movimientos de su media punta. No fue un partido de robo en fase de inicio ya que el Mirandés no dudaba en salir directo, con lo que la influencia de la presión fue más bien leve. Sin embargo, aunque en algunos de esos duelos sí se le puede aprobar a la zaga, la atención debe ponerse en las transiciones. Una vez más los rojiblancos encontraron dificultades para defender este tipo de jugadas. Algún retorno dejó que desear en lo individual, además de no estar lo suficientemente coordinados en algunas situaciones de igualdad numérica. Sobre todo en ese tramo del primer tiempo más gris de los asturianos, el Mirandés pudo amenazar con muy poco. Punto claro de mejora para días de mayor exigencia.
Sacando partido del balón parado
Más allá de la efectividad plena desde el punto de penalti, algo que viene siendo habitual pero que responde a una cuestión individual, la acción del 3-0 definitivo redondeó el resultado a partir de una acción ensayada en el saque de esquina. El equipo estuvo muy inteligente y muy vivo para aprovechar el despiste de la defensa jabata. Fruto del acercamiento con cierta parsimonia de Brian Oliván hacia la esquina, encargado de sacar los córners durante el partido, los zagueros rivales no estaban listos al considerar que hasta que no se colocase el zurdo no se sacaría el córner. Sin embargo, Gelabert, que estaba marcando qué jugada hacer, buscó rápido un pase raso a la esquina del área adonde se desmarcó Corredera, que sin marca se alejó del área en su trayectoria para atraer rivales y buscó directamente a Guille Rosas, también libre, en la frontal. Un muy buen golpeo culminó la acción con éxito, que estuvo planteada de forma inteligente desde un inicio, incluso cuando el balón aún no estaba en juego.
Los cambios
Bernal y Ferrari por Nacho y Dubasin. Refresco para dos de los jugadores más tocados, manteniendo el sistema al escorar a Otero ligeramente a un costado. A nivel individual no elevaron el techo del equipo, pero sí había especial expectación por ver el estreno del nuevo '9' rojiblanco. Habrá que verlo más.
Queipo, Kevin y Smith por Gelabert, Rosas y Corredera. Hombre por hombre, con un perfil más marcado en el extremo con Queipo, pero siendo cambios más orientados a la gestión de minutos que a buscar una revolución en el partido.
Nota a Borja Jiménez y el resto del cuerpo técnico
Bien. No fue un partido brillante, qué duda cabe, pero el matiz inicial fue acorde al plan de partido que se esperaba por parte del rival y el equipo apenas sufrió a la hora de defenderse, lo cual se valora positivamente en la nota. Aun así, varias cosas aparecen en el debe. El encuentro se puso de cara con los dos penaltis y la expulsión, pero hasta ese 1-0 al filo del descanso, el Sporting sumó varias dificultades con balón para comprometer a la defensa rojilla, apenas con dos ocasiones -una de ellas muy clara, eso sí- en más de 40 minutos. Además, defensivamente también hubo algún aspecto que vigilar, sobre todo en las transiciones. Con viento a favor, la gestión fue positiva, para cuando esos famosos detalles no caigan tanto de este lado, mejor será ofrecer una versión superior.