«Suspenso para Borja; el plan del Sporting funcionó a medias en Eibar y debe ser más competitivo»

Dani Souto

SPORTING 1905

Borja Jiménez
Borja Jiménez LaLiga

Texto de análisis

03 feb 2026 . Actualizado a las 23:23 h.

El Real Sporting de Gijón volvió de vacío de su visita a Eibar fruto de una derrota en la que los errores rojiblancos en ambas áreas explican fácilmente el resultado. A nivel táctico, sin embargo, resulta más complicado extraer conclusiones del todo claras, con luces y sombras en las diferentes fases del juego. Analizamos en base a 4 claves tácticas destacadas el desempeño de los de Borja Jiménez:

El principal ajuste táctico con el rol de Queipo como carrilero

La única novedad en cuanto a bajas para el partido fue la de Nacho Martín, que venía siendo titular en la medular rojiblanca en las últimas semanas. La alternativa de Borja esta vez pasó por un perfil muy diferente, volviendo a alinear a Dani Queipo casi 2 meses después. Esa decisión trajo consigo la vuelta de Corredera al doble pivote y un punto de partida a nivel de sistema en forma de 4-2-3-1. Sin embargo, lo verdaderamente novedoso estuvo sin balón. El Sporting se ordenó en bloque medio-alto en un 5-2-3 para presionar esa salida armera con 3 hombres atrás y con la particularidad del rol de Queipo persiguiendo a Cubero, que hacía las veces de lateral en defensa y de extremo en ataque. Era el dueño claro de ese costado, conviviendo a la altura prácticamente de la última línea cuando el Eibar construía sus ataques y dando libertad a Corpas para que atacase posiciones interiores. Queipo tuvo una posición media a la altura del doble pivote, asumió un papel 'sucio', pero clave para tapar esas subidas del lateral en una consigna táctica clara del cuerpo técnico.

Dificultades para tapar el pase interior

Derivado de la clave anterior como punto de partida, la posición de Corpas entre líneas se sumó a la de Madariaga, ambos conviviendo por dentro en un cuadrado por delante del doble pivote con tono rojiblanco, Olaetxea - Sergio. Cuando el mediocampista vasco se unía a los centrales para hacer una línea de tres, Mada era el que se descolgaba en apoyo, escalonándose en altura con Corpas y Sergio, para ser una opción por dentro. Ese pase vertical se dio muchas veces, y cuando no, era el propio Corpas el que se alejaba tanto de la zona de influencia de Oliván, teóricamente liberado por la posición de Queipo y su vigilancia sobre Cubero, que al final el '17' local se encontraba muchas veces solo entre líneas, a espaldas de Manu y Corredera, con gran libertad de movimientos. Esa superioridad rojiblanca en la línea defensiva resultó improductiva a la hora de intentar robar y salir, contexto que buscaba el equipo, mientras se mantuvo el 0-0 en el marcador. El Sporting perseguía sombras en los primeros pases porque siempre aparecía una solución por dentro para verticalizar, recibir y en ocasiones girar el juego sin demasiada oposición. Solo cuando Oliván podía estar fijado con Corpas, el resto de piezas encajaban en el reparto individual de marcas. Pero el Eibar lo leyó mejor que los asturianos.

Espacios interiores para los mediapuntas del Eibar
Espacios interiores para los mediapuntas del Eibar

Correcta defensa colectiva dilapidada por errores individuales

La contrapartida positiva de esa superioridad en la línea defensiva estuvo en el comportamiento colectivo a la hora de proteger su área. A pesar de los múltiples intentos del Eibar de atacar área, especialmente a través de centros (22 en total), el Sporting estuvo sólido y consistente cerca de la portería de Yáñez, despejando muchos balones con la contundencia necesaria (ganaron 15 de esos 22) y estando vivo en los rechaces y balones sueltos. También hubo una buena coordinación en las ayudas en situaciones comprometidas. Sin embargo, errores de carácter individual -dos de Curbelo, uno en colaboración de Bernal, y otro fatal de Yáñez- fueron suficientes para condenar al equipo y proporcionar la gran mayoría de ocasiones de las que gozó el Eibar en el partido, incluyendo la del único gol que les dio la victoria.

Diferentes caras en transición dependiendo del punto de partida

Resulta habitual que el principal arma ofensiva de los rojiblancos pase por las transiciones. En este caso, las vigilancias del Eibar impidieron que se pudiera sacar más provecho de estas situaciones. El Sporting encontró muchas dificultades para progresar cuando recuperaba en campo propio, por ejemplo tras un saque de esquina, a priori un contexto idóneo para ello. Beñat San José hizo mucho hincapié en que los retornos de su equipo fueran eficaces y comprometidos, logrando que muchas de las salidas en conducción o pase vertical de los asturianos quedasen extinguidas muy pronto, muchas veces sin llegar a la mitad de campo rival.

Por contra, aunque no hubo tantas opciones, al recuperar cerca de la divisoria y con algo más de espacios, los rojiblancos sí pudieron dañar, por ejemplo en la ocasión que marra Dubasin tras un error en la entrega de Sergio Álvarez o en alguna acción posterior que no se definió adecuadamente por una errada toma de decisiones. Otra de las grandes ocasiones del partido, el mano a mano de Otero, viene precisamente de un balón largo de Yáñez que prolonga Ferrari, siendo una alternativa, no tanto como transición pero sí como ataque vertical y directo, para generar situaciones de peligro. Al margen del desacierto final, hay que mostrarse algo más.

Los cambios

Diego por Pablo Vázquez. Cambio obligado por lesión, optando por un cambio de perfil en la defensa. Se asumió el riesgo de perder contundencia y, aunque no fue el día de Diego tampoco con balón, realmente no terminó de ser un cambio trascendente en el partido.

Ferrari por Manu. Sustitución también condicionada por el estado físico del mediocampista, sirvió de pretexto para dar un paso adelante en busca del empate con un 4-4-2 más definido y ofensivo con Gelabert acompañando a Corredera en el medio. Le faltó algo más de entendimiento lógico con sus compañeros, con un posicionamiento que le boicoteó alguna jugada, pero dio esa píldora de la peinada para Otero como muestra de que puede surgir una prometedora sociedad arriba.

Bernal por Queipo. Mismo sistema, aunque ya se había renunciado a la defensa de 5 del primer tiempo, para dar mayor libertad a Gelabert sin comprometer el medio. Aun así, tampoco tuvo un impacto reseñable.

Nota a Borja Jiménez y el resto del cuerpo técnico

Insuficiente. La conclusión es que todo lo planteado funcionó a medias. El ajuste táctico con Queipo como marca de Cubero para liberar a Oliván sirvió para tapar el caudal ofensivo por fuera, pero no consiguió taponar la fuga dentro, que resulta más importante. El juego interior de los extremos más el mediapunta facilitó el dominio del Eibar mientras quiso mantener un bloque medio-alto (hasta el 1-0). En ataque, las opciones aparecieron a cuentagotas, pero sí fueron lo suficientemente claras. Aun así, el impacto de las transiciones se redujo, y la capacidad de hacer daño a balón parado o en el juego directo fue circunstancial; no se aprovechó de la manera que apuntaba podía hacerse. Lo mejor del equipo estuvo sin balón cerca de su área. Ahí un error puntual de Yáñez o algún exceso de confianza de Curbelo no son achacables al cuerpo técnico, aunque sí expliquen buena parte del resultado final -que no influye en la nota-. En días así el Sporting tiene que mostrar ser más competitivo, tanto desde lo colectivo (pizarra) como en lo individual.