«Aprobado para Borja, ayudó al Sporting a ganar con su cambio táctico al descanso»

Dani Souto

SPORTING 1905

Borja Jiménez
Borja Jiménez LaLiga

Texto de análisis

09 feb 2026 . Actualizado a las 23:21 h.

El Real Sporting de Gijón se reencontró con la victoria superando a la SD Huesca especialmente en un arreón ofensivo nada más comenzar la segunda parte que permitió marcar las diferencias en un duelo que, por lo demás, estuvo más bien igualado. Un tramo 'loco' de partido fomentado desde la pizarra de Borja Jiménez que los rojiblancos supieron aprovechar para llevarse el botín, aunque en el transcurso hubo diferentes cuestiones tácticas que no terminaron de convencer. Analizamos en 4 claves destacadas el desempeño de los rojiblancos:

Dominio repartido con posesiones demasiado lentas

El partido tuvo dos mitades diferenciadas en cuestión de ritmo e intensidad. Ninguno de los dos equipos llegó a dominar el balón con contundencia sobre el otro, sino que fueron alternando por fases el control de la pelota. El primer tiempo con posesiones más lentas y predecibles, facilitando la labor defensiva en general al rival desde un posicionamiento adecuado y tan paciente como las circulaciones adversarias. En la segunda parte, mayor descontrol con ataques más fugaces y una gran dependencia de duelos.

En lo que se refiere a los primeros 45 minutos y al papel de los rojiblancos, los ataques en posicional pecaron de ese ritmo lento en la circulación, encontrando dificultades para progresar en combinación teniendo que optar por intentar atraer al rival para buscar envíos largos a la espalda. Algunos de ellos, eso sí, con éxito para encarar área. Mucho más que en posesiones largas. Faltaron opciones para verticalizar por bajo -algo normal, dada la comodidad rival en bloque medio-.

Ajuste al descanso para dar mayor equilibrio con y sin balón

Si bien los dos goles del Sporting en el partido llegaron en un lapso de tiempo muy corto, ambos se vieron influidos por lo que sucedió en el paso por vestuarios. El primero, más por una cuestión de voluntad; las intenciones con balón quedaron muy marcadas desde un inicio, queriendo ir hacia adelante desde el primer pase. Los rojiblancos tuvieron que circular el esférico de lado a lado, pero lo hicieron con esa idea de avanzar en cuanto fuera posible. Una circulación más rápida que las vistas durante el primer tiempo facilitó que Guille Rosas tuviera el tiempo y espacio para poner un centro al área que dio paso al gol de Ferrari.

El segundo tanto sí tuvo una mayor incidencia desde el ajuste táctico en la pizarra. Gelabert y Corredera intercambiaron posiciones de partida y el palentino pasó a ubicarse más abierto de inicio. Esta vez no fue como el día del Mirandés y no se mantuvo tanto en amplitud, sino que gozó de libertad para ir hacia dentro de forma recurrente. Aun así, fue un matiz que aportó cierto equilibrio sin balón, y sobre todo desequilibrio sin él. Gelabert pasó a ser el verso libre, más difícil de marcar, y Corredera entendió muy bien su rol complementario, pisando los espacios que liberaba el '10' rojiblanco.

Así se dio la acción previa que habilitó el golazo de Manu Rodríguez en una secuencia clara: Gelabert combina por dentro, se abre hasta la línea de cal dando amplitud -y cambiando de marcador-, Corredera lo lee, bascula y pasa a estar en la mediapunta que antes ocupaba el '10'. Con el movimiento de éste hasta la cal, el catalán ataca el espacio interior con un desmarque que no tiene como intención recibir el balón, sino volver a abrir un hueco dentro para Gelabert al arrastrar la marca. Esto sucede, César lo ve y va hacia dentro para recibir de nuevo, atraer con ello otra marca y ahí pasar a Manu que recibe liberado y con espacio para conducir hasta que le salte un rival. En la siguiente imagen se ve el punto en el que Corredera comienza ese movimiento para abrir la zona a Gelabert.

Acción previa al 2-0 vs Huesca
Acción previa al 2-0 vs Huesca

Buena interpretación de las fases defensivas

Aunque al ajuste del segundo tiempo le faltó más recorrido e incidencia tras el 2-0, el equipo sí estuvo algo más equilibrado en defensa, aunque fuera tras recibir el aviso el 2-1. El 4-4-2 en fase defensiva dejaba en inferioridad a los rojiblancos sobre la primera línea rival, que habitualmente incorporaba un futbolista más próximo a los centrales para generar esa posibilidad. Además, la altura tan baja a la que se situaba Álex Cantero, combinado con la disposición sobre la última línea, con al menos tres jugadores para acaparar las marcas, hacía que Guille Rosas muchas veces quedase algo descolgado, sin arriesgar a la hora de saltar y abandonar la línea defensiva. Esto facilitó la salida del Huesca por su lado izquierdo al generar junto a su lateral un 2 contra 1 con Dubasin que el catalán no podía defender adecuadamente.

El Sporting se protegió midiendo los momentos en los que podía saltar colectivamente. La defensa del primer tiempo fue más pasiva, protegiéndose en bloque medio y asegurando que el Huesca no avanzase en circulación. En la segunda parte, en cambio, tuvo que ser más agresivo por el cambio de tendencia del partido y, a pesar de la ventaja en el marcador, no perdió el atrevimiento de defender hacia adelante cuando tenía ocasión. Algo que es de valorar. Eso, precisamente, permitió seguir incomodando las posesiones del Huesca y que estos no pasaran a controlar totalmente el partido y avasallar el área rojiblanca. El Sporting fue inteligente a la hora de defenderse en esta ocasión en fases de partido muy diferenciadas en cuanto a exigencias.

Dificultades para cerrar la progresión interior del rival en transición

El principal lunar sin balón estuvo en la defensa de las transiciones rivales. El Huesca encontró ahí su mejor contexto para intentar dañar, y por momentos lo logró, aunque sin finura en la finalización. Un desajuste que llegó sobre todo por el carril central. Borja Jiménez y su equipo tendrán que revisar en detalle dónde se origina esta problemática para que el equipo esté tan distanciado por dentro tras la pérdida. Ya sea trabajando en el origen para una activación más intensa en el intento de salida rival o bien en el posicionamiento de los jugadores por dentro un escalón más abajo, está claro que este tipo de comportamiento colectivo tiene que corregirse para no exponer tanto a una línea defensiva ya de por sí muy exigida en este modelo de juego.

Los cambios

Perrin por Cuenca. Prácticamente era la única opción; lesión del joven debutante y único efectivo en el banquillo para la posición. No era su contexto ideal, pero yendo 2-1 podía tener más situaciones de área. Y como todo futbolista, se adapta a jugar con lo que hay.

Pablo, Smith y Queipo por Oliván, Nacho y Ferrari. Triple cambio al final, sin apenas incidencia real en el juego. Pablo entró por unas molestias de Oliván, refrescando el carril izquierdo, mientras Smith dio algo más de aguante con balón para ayudar individualmente a gestionar los minutos finales.

Nota a Borja Jiménez y el resto del cuerpo técnico

Bien. Claros y oscuros en líneas generales, el plan de inicio no fue especialmente lucido, más bien equilibrado, pero el ajuste táctico al descanso favoreció a cambiar el rumbo del partido y a acercar al equipo a la victoria. El juego del equipo pudo ser más espeso, pero esa intervención desde la pizarra mejora la nota de lo visto en el primer tiempo, por más que el último tercio de partido fuese más de duelos que de fútbol. En defensa el equipo estuvo mayormente bien, equilibrado e inteligente para controlar sus impulsos, aunque debe estar con un ojo alerta a las transiciones defensivas. Por ahí se pueden escapar los partidos ante rivales de mayor potencial y amenaza. Bien, por su influencia en el desarrollo del partido, pero con 'peros', pues en líneas generales hubo varias cuestiones lejos de convencer.