Morilla explica por qué rechazó al Barcelona y Madrid, y su nueva vida tras 5 roturas de rodilla: «Soñaba jugar en el Sporting, no con ser futbolista»
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Podcast de Historias de fútbol con Jaime Felgueroso y Tito Leyva
15 feb 2026 . Actualizado a las 19:40 h.Declaraciones del ex futbolista del Real Sporting de Gijón, Pelayo Morilla, en el podcast de Historias de fútbol con Jaime Felgueroso y Tito Leyva. Se puede ver al completo en el siguiente vídeo:
«Muy lentamente, pero posiblemente empiece como entrenador, estoy haciendo cosillas con el Astur como segundo entrenador. Poco a poco porque valoro mucho tener los fines de semana libres de todo esto. No por ir de fiesta, por viajar o hacer planes. Estaba acostumbrado a librar un martes, que tus amigos están siempre ocupados»
«En alevines tuve un accidente esquiando, se me soltó un esquí y choqué, estuve 3 días en la UCI y me partí la mitad del cuerpo...Tuve descompensaciones desde entonces. Para mí una doble sesión en pretemporada me mataba por eso, voy al fisio desde los 12 años que no tenía ni músculos todavía casi. Una semana con molestias en vez de con dolores, para mí era una semana increíble (risas)»
«Luego paso al Sporting, estuve 11 o 12 años, pasando por todas esas categorías. Mi abuelo jugó en el Real Oviedo, mi madre es muy del Oviedo (risas). Mi padre es muy del Sporting y yo siempre fui del Sporting, tuve suerte porque soy de Oviedo y cuando era pequeño les tocó esa etapa mala. Yo lo ponía todo del Sporting, el chándal, el material del cole, ibas por la calle y te llamaban subnormal, yo ponía de cara de, qué voy a hacer...(risas), era un niño»
«Cuando llegas al Sporting estás jugando con los mejores de Asturias. En cadetes jugué con Gragera, Gaspar y esos. Destaco en el juvenil y me suben al filial, y a caballo entrenando con el primer equipo. Eso es complicado porque no te sientes parte de ningún vestuario, viajas pero no juegas con el A, luego vas a Miramar y tienes que destacar, son dos realidades»
«Mi debut fue inesperado, no era tan habitual debutar con 17 años. El Sporting tardaba en fichar, faltaba media plantilla en agosto y era salir yo o el entrenador (risas). Yo de pequeño no quería ser futbolista, quería ser jugador del Sporting. Mi sueño era jugar en El Molinón, llevar al Sporting a Primera y hacerlo muy bien. Fue lo máximo debutar, fue en Alcorcón. No estaba ni nervioso, no te das cuenta de la dimensión de lo que haces. Piensas, bueno, voy a jugar al fútbol, es de lo siempre. Tenía un contrato básico, mi primer contrato me lo dan porque tuve una oferta para salir, me dijo Manolo Murias que le iban a dar una vuelta y me ofrecen una beca. Te pagaban muy poco y era una cláusula tipo 10 millones, debuto cobrando 500 o 600 euros, estaba ahí Djuka que a lo mejor se levantaba un millón (risas). Pero vamos que el dinero me la sudaba, además con mi edad era el rey del mambo con esos 500 euros (risas). Cuando jugué en El Molinón sí estaba cagado (risas)»
«Hubo rumores de grandes clubes, pero con mucha fuerza vino el Fútbol Club Barcelona, llegué a estar en La Masía pasando reconocimiento médico. Yo no estaba jugando mucho en el juvenil B y apostaban por mí allí. Fueron 7 horas haciendo pruebas, te miraban todo. Aquello era un lujo, yo era más madridista pero era increíble eso. Yo no tenía contrato en el Sporting, tenía ficha federativa y como no hubo acuerdo entre clubes pues decido quedarme y evitar disputas, firmé la beca que os decía antes. Era una gran oportunidad, pero yo quería ser futbolista del Sporting»
«Luego me llama el Real Madrid, yo ya estaba llegando a entrenar con el primer equipo con ficha del B. Me llama mi agente y me dice de ir al División de Honor del Madrid, que suena a paso atrás pero allí te ven todos los equipos, es el trampolín al fútbol profesional. Pero no me arrepiento por lo que os decía, yo quería jugar en el Sporting, no ser futbolista. Qué cojones me voy a ir fuera...Pero eso me reforzaba a sentir que lo estaba haciendo bien»
«No me arrepiento de nada, volvería a firmar siempre con el Sporting, no con el Barcelona o con el Madrid. Fue una locura el gol contra el Numancia en Copa, el portero fue un gran amigo porque vaya cantada que hace el cabrón...(risas). Cuando lo metes lo celebras pero no eres consciente de lo que hiciste con 17 años, te dejas llevar. Cuando dejo el fútbol lo vi 350 veces...»
«Yo busqué un psicólogo con 17 años, fue una situación complicada cuando bajo al B lo de gestionar eso de nuevo. Fue decisión mía, no del Sporting, lo de ir al psicólogo lo recomiendo al 100%. Son épocas malas, parece que se te olvida jugar a fútbol cuando no te salen las cosas. La siguiente temporada es cuando me llega la primera lesión de rodilla y en plena recuperación llegó la pandemia, no piensas mucho en ello, es un aprendizaje y le puede pasar a cualquiera...»
«Tenía fobia a saltar porque me rompí así, tuve que trabajarlo mentalmente y en casa, tenía que quitar ese miedo y recuperar la confianza. El fútbol es muy muy muy lesivo, yo practico ahora otros deportes y ni me acuerdo lo que son las lesiones (risas)»
«La segunda fue una rotura en la otra rodilla, el día de reyes, justo cuando ya me encontraba bien. De nuevo en un entrenamiento. Fue un palo gordo. Yo me encontraba en esa fase incluso mejor, más fuerte. La probabilidad de romper un cruzado es baja, pues romper dos veces...Pensé en empezar de cero, no quedaba otra cosa. Te preguntan y dices siempre que estás bien, aunque no sea verdad»
«Luego no quería jugar en Tercera por mis rodillas y me voy al Algeciras. Intenté acelerar la recuperación, era Primera RFEF, tuve varias ofertas de esa categoría para salir cedido y me gustó su propuesta, tenían ilusión por llevarme. Entrenaba y me dolía todo, había muchas descompensaciones. La gente no lo sabe, pero una rodilla tarda entre un año y ocho meses hasta los 2 años. Estar todo el rato parcheando molestias te descentra...Tuve una etapa mala de molestias y me vine a Asturias a revisarlo con un fisio de confianza. También mejoré la alimentación y eso me ayudó a sentirme mejor también, pero llega la tercera rotura en Algeciras, cruzado más menisco de la izquierda. Esta sí fue por un choque de un compañero. Pablo Pérez siempre decía que somos unos privilegiados, cuando sales del Sporting al Algeciras te das cuenta...»
«Obviamente me recuperé en Gijón, ya tenía menos entusiasmo en las sesiones de recuperación, pero no perdía la ilusión por el fútbol, lo que no podía era ver a mí equipo, lo pasaba mal. Fueron 12 o 13 meses para volver a entrenar con el equipo. Yo quería estar bien, así que ni vacaciones ni nada, a trabajar en Mareo en verano con esas instalaciones. Llevaba tanto sin jugar que tenía miedo de no saber dar ni un pase, debes coger buenas sensaciones»
«Luego llevaba 800 años en el B, era el más veterano, hice una buena pretemporada y estaba muy contento. Llega el último partido antes de la liga y hago un salto, el rival no salta, me toca un poco y me rompo al caer. Ahí ya lloro mucho, me planteo dejarlo todo, era la cuarta rotura. Lo había hecho todo perfecto y de nuevo falla la rodilla izquierda. Iba a Mareo y no hablaba con nadie, era una persona triste»
«Tuve que decidir entre la invalidez o volver a intentarlo, era mi último año de contrato. Yo no quería tener 30 años estando bien en lo físico y pensar que no lo había intentado todo, así que busque otro tipo de rehabilitación, me llegó información de una clínica en Madrid especializada en gente con varias roturas, te hacen un estudio biomecánico y había allí un chico que se llama Andrea que se convierte en mi mejor amigo entre comillas. Me opero allí en vez de con Maestro, fui con todo, era la última oportunidad y me hicieron de todo. Estuve allí de lunes a viernes durante 6 meses entrenando por la mañana y la tarde, y los fines de semana daba un paseo solo, mira que en Madrid estaba lleno de distracciones para la gente joven. A mí me apasionaba y me apasiona el fútbol, todo merece la pena...Cuando tienes una lesión, hay una parte del cerebro que se te daña en el sistema nervioso y me ayudaron con eso también. Estaba haciendo cosas diferentes, tenía un montón de refuerzos en la rodilla, tenía parámetros de fuerza que no había ni en jugadores de la Premier y recupero la ilusión»
«Tuve algunos desencuentros con los médicos del Sporting, no les gustaba que yo entrenase fuera. Yo me pagué toda mi recuperación en Madrid, tuve que firmar una renuncia de todo respecto a los médicos del Sporting y que el club no se hacía cargo. Entrenaba de locos cuando vuelvo, pero no me dejaban jugar por eso, no me dejaban un último partido en mi club, yo sabía que no me iban a renovar. El entrenador del B me decía que no le dejaban ponerme, que si fuera por él era titular»
«Luego paso a entrenar con el Avilés, estaba como un avión. Rozada me quería hacer ficha, pero ya no era Sub 23 y el Avilés tenía problemas con las fichas disponibles. Así que me voy al Teruel y duro una semana... Entreno increíble, meto el gol del empate, salgo contento y el lunes en el entrenamiento caigo para atrás, no noto nada y al día siguiente ya me doy cuenta de todo...Dejaba de ver el Sporting, la Champions, todo, no podía ver el fútbol. Yo tengo la conciencia tranquila, hice todo para jugar, me encantaba el fútbol, soy un enfermo competitivo, no era por dinero, era por jugar y competir los sábados»
«Cada vez que me encuentro a la gente me dicen que vaya putada, qué cojones voy a hacer...Pues tengo que hacer mi vida, me puse a hacer las prácticas de magisterio que tenía pendientes. Me apunté al curso de entrenador también, no me iba a tirar de un puente. También hago mucho deporte aunque sea irónico, me gusta mucho hacer bici de carretera. De la quinta rotura ni me operé porque era tontería, hago vida normal y soy carne de prótesis en unas décadas. Soy esclavo del gimnasio, pero para evitar los dolores, si no entreno me duele. Lo que evito es correr en exceso porque ahí la rodilla se queja»
«Hice un triatlón y la gente se sorprende, pero es que nadar, hacer bici y correr en línea recta al mismo ritmo es mucho más simple para el cuerpo que jugar al fútbol con cambios de ritmo, de dirección, saltar, contactos,...»
«Jordi Pola en lo técnico no es tan bueno como otros pero es un enfermo como se lo curra. Obviamente no es malo, pero hablando técnicamente los había mejores en el Sporting»
«Yo siempre valoré mucho entrenar y jugar por todo lo que pasé de las lesiones. Yo disfrutaba, me gustaba entrenar siempre. Con 15 o 16 años no eres consciente de tu futuro, en mi casa lo primero era estudiar siempre. Cuando empecé con el B no podía ir a clase por las mañanas, pierdes trato con los compañeros, era primero de bachillerato. Me tocó además un filial veterano, Cris Salvador, Isma Cerro,...todos se dedicaban ya al fútbol, yo estudiaba y ellos se ponían a echar una Play. Siempre fui buen estudiante y lo fui sacando más o menos»