«Aprobado para Borja, el Sporting dominó 70 minutos en Albacete pese al empate»

Dani Souto

SPORTING 1905

Borja Jiménez
Borja Jiménez LaLiga

Texto de análisis

16 feb 2026 . Actualizado a las 13:51 h.

El Real Sporting de Gijón sumó un punto de su visita al Albacete BP en un partido con fases muy diferenciadas en el juego con y sin balón por parte de los rojiblancos. El marcador solo se alteró desde el punto de penalti, pero los asturianos tuvieron más situaciones en área rival que sus adversarios para haber logrado otro resultado final. Analizamos en base a 4 claves tácticas destacadas el rendimiento de los de Borja Jiménez:

Un rol especial para Manu como principal matiz táctico de inicio

Aunque el once era muy reconocible, la disposición de los jugadores con balón no fue la misma que en otros partidos, sobre todo en la figura de Manu Rodríguez. El gallego tuvo la misión de apoyar el intervalo entre Guille Rosas y Pablo Vázquez ante las caídas por ese perfil de las dos teóricas referencias del Albacete: Jefté y Puertas. Ambos se sumaban a la altura de su carrilero, Jonathan Gómez, para intentar generar superioridades por ese lado. La posición más baja de lo habitual del joven futbolista rojiblanco cubrió bien esa necesidad de un hombre más y permitió que la línea de 5 que se dibujaba por momentos facilitase el salto en la presión por el otro costado de Diego Sánchez o Brian Oliván -según la necesidad- sin quedar la línea desprotegida si tocaba defender área. Un matiz desde la pizarra con una incidencia positiva sin balón, aunque con él el gallego se vio muy sacrificado en esa primera parte.

Alternancia entre fases de dominio fluido y precipitación con balón

A pesar de ese matiz en la disposición de los jugadores, el Sporting no inició mal el partido con balón, a veces con el propio Manu iniciando desde un escalón más bajo y no tanto en labores de organizador, que recaía más en Nacho Martín y Corredera. Las primeras combinaciones fueron prometedoras, con circulaciones lado a lado a buen ritmo y con alternativas para los movimientos de Ferrari al espacio. Faltó concretar alguna llegada más -apenas se dio la del gol anulado por un triple fuera de juego-, pero estuvo correcto. Muy diferente fue el desarrollo del partido entre el minuto 20 y el descanso, sumando imprecisiones, pérdidas evitables en zonas clave por errores de percepción y precipitación al apostar por un juego más directo por dentro hacia un Ferrari de espaldas en absoluta desventaja. Una mala interpretación colectiva que desembocó en el peor tramo de partido para los gijoneses. En la segunda mitad se volvió a mostrar una mejor cara, asentados en campo rival y tratando de combinar por dentro, con mucho de contextual en ese tramo, más que por un ajuste táctico que más adelante sí se dio.

Desajustes en la presión para la caída colectiva

Otro apunte colectivo que derivó en esa peor versión de los asturianos tuvo que ver con el plan sin balón de la primera mitad. El matiz de Manu ayudó a corregir esa potencial dificultad cerca de área propia, pero el equipo encontró dificultades cuando el Albacete propuso salir jugando desde atrás. De inicio, los 3 de arriba (Duba, Ferrari y Gelabert) podían saltar a los centrales si Oliván y Rosas estaban liberados para vigilar a sus carrileros, fijando las marcas por dentro con un reparto individual. Sin embargo, en cuanto la altura de sus jugadores exteriores cambió, y los locales ajustaron la amplitud de su última línea para impedir ese salto de los laterales rojiblancos -sobre todo de Oliván-, Gelabert se encontró muchas veces en situaciones de 1vs2 que le impedían saltar al central, teniendo que aguantar en una zona intermedia que permitía al Albacete construir diferentes líneas de pase. Ese desajuste en la presión, además del cambio citado con balón en la clave anterior, fomentó que el Sporting se hundiera poco a poco en su campo y diera la manija del partido a los locales. Algo que se mantuvo hasta el descanso y el doloroso 1-0 en una de las últimas jugadas. 

Cambio de sistema para buscar superioridades por fuera

En la segunda parte, con el paso adelante con balón comentado con anterioridad, las vías para encontrar opciones de progresar por dentro ante el repliegue del Albacete a partir de su línea de 5 atrás eran más bien escasas. Borja decidió modificar sistema y perfiles con sus primeros cambios, especialmente tras la segunda ventana. Prescindió de un medio para sumar un extremo más y desde la presencia de Gaspar y Queipo trató de generar más situaciones de superioridad numérica por fuera, ya fuera para obtener una ventaja en el duelo directo o para estirar a la defensa del Albacete en amplitud. Las caídas en apoyo de Corredera desde atrás o de Dubasin desde el ataque se sumaban a la presencia de extremo + lateral para intentar crear esos desequilibrios. En cierta manera funcionó, teniendo que recurrir a centros laterales en los que se sumó alguna ocasión clara como la de Gaspar o el penalti cometido sobre Dubasin.

Los cambios

Gaspar por Ferrari. Primer cambio de perfiles, pasando a Dubasin a la delantera. Fue la transición hacia el cambio de sistema posterior, aunque por momentos justo se echó en falta la figura de un '9' en el área ante tanta situación de centro lateral.

Pablo y Queipo por Oliván y Nacho. Cambio de sistema para dar un paso adelante y terminar de ganar presencia por fuera, sumando además la frescura en el cambio del lateral.

Smith por Gelabert. Cambio sin apenas influencia ya en los minutos finales con un refresco en lo físico para bregar alguna acción puntual.

Nota a Borja Jiménez y el resto del cuerpo técnico

Suficiente. El matiz incluido en el plan de partido fue adecuado en base a las características y sistema del rival y el cambio de sistema en la segunda mitad cumplió con su cometido para ganar en variantes ofensivas. Sin embargo, diversos problemas colectivos en salida de balón, en la precipitación en el juego directo o en un desajuste en la presión que no se llegó a subsanar, penalizan su nota traduciéndose en esos 25 minutos largos de inferioridad manifiesta por más que el Albacete no pusiera en especiales compromisos defensivos a los rojiblancos. Fue mayor el tramo de control del Sporting en el global del partido, también obligado a ello en el segundo tiempo por el contexto del marcador, pero en los detalles tácticos la balanza estuvo más equilibrada con pros y contras.