«Borja aprueba, pero el Sporting tiene numerosas cosas que corregir»

Dani Souto

SPORTING 1905

Borja Jiménez
Borja Jiménez LaLiga

El Real Sporting de Gijón no consiguió romper el empate en el marcador ante el CD Leganés en un partido en el que tuvo varias situaciones para ello, pero el desacierto individual, propio y ajeno, dificultaron que se pudiera dar otro resultado. Más allá del electrónico, el partido de los de Borja Jiménez volvió a dejar luces y sombras en diversas facetas del juego. Lo analizamos a partir de 4 claves tácticas:

Dificultades para conquistar la profundidad por fuera, no tanto por dentro

Atacar a un rival replegado no es tarea fácil para ningún equipo, y las soluciones suelen pasar siempre por hacerlo por las zonas donde menos jugadores hay: los costados. Estirar a la zaga rival para generar espacios en el área que poder atacar a través de centros laterales. Para ello hay multitud de fórmulas, dependiendo del perfil de los jugadores o las intenciones tácticas, sea con un extremo encarador o las incorporaciones de un lateral vertical o los cambios de juego como desatascador. El Sporting no tuvo nada de eso anoche. Por fuera fue un equipo demasiado inocente y previsible, salvo un par de las clásicas internadas individuales de Guille Rosas ya en el segundo tiempo, en otro contexto. Por curioso que parezca, los rojiblancos encontraron más vías de ataque por dentro, justo la zona más protegida del rival. Los movimientos de ruptura de Otero y Dubasin, que a su vez también sirvieron de arrastre para generar espacios por ejemplo para Gelabert, fueron las que produjeron las mejores ocasiones de gol de los gijoneses. Otra cosa ya fue materializarlas.

Deficiente toma de decisión en últimos metros

Y es que la ejecución de esas ocasiones generadas estuvo muy lejos de ser positiva. A todos se nos viene a la cabeza ese mano a mano de Dubasin en el área que acabó incluso sin remate. Algo extraño en el máximo goleador rojiblanco. No fue solo una cuestión de falta de inspiración individual que se juntó en varios jugadores clave -que también-, sino que en muchas otras situaciones no tan claras de cara a puerta también se erró. Situaciones de centro que se descartaron para reiniciar el juego, toques de más en la zona de la frontal por dudar en el siguiente pase, lo que redundaba en una circulación a un ritmo que permitía al rival reordenarse y protegerse, falta de atrevimiento en disparos de media distancia... Muchas cosas que van más allá de una última definición que se trabaja durante la semana y que, visto lo visto, tiene que seguir trabajándose y a mayor intensidad, porque eso puede marcar las diferencias en un día que te falte inspiración individual.

Ajuste al descanso para tener un bloque más compacto y dar un paso adelante

Explicó el propio Borja que se hicieron algunos ajustes mínimos en el posicionamiento de algunos jugadores al descanso, tratando de liberar a Gelabert de la marca de Diawara con la fijación de Dubasin, o haciendo que Diego diera un paso adelante en su posición de partida para estar más próximo a Gaspar y obligar así a un mayor repliegue para las ayudas de Juan Cruz. Este segundo factor fue uno de los que más contribuyó a una tendencia más colectiva que pasó por ordenarse en un bloque más compacto -menor distancia entre primera y última línea- y que así los jugadores rojiblancos estuvieran más próximos para ganar segundas jugadas y tuvieran mayor iniciativa para defender hacia adelante con una presión más adelantada. Algo que se vio en los primeros minutos del segundo tiempo, hasta que los ajustes con los cambios modificaron la tendencia del partido. En ese tramo, el Sporting había encontrado su mejor versión en el encuentro en un duelo en el que los apuros defensivos fueron mínimos, siendo lo mejor de la noche.

El cambio de sistema al 4-4-2 no benefició al equipo

Unos cambios desde el banquillo que dieron energía renovada al Leganés, con jugadores punzantes como Duk o de buen pie como Melero, pero que en el Sporting no tuvieron un impacto positivo especialmente desde un cambio de sistema al 4-4-2 que no llegó a otorgar ventajas. Un sistema mucho más marcado que en la primera hora de partido, sobre todo en la figura de un César Gelabert que hasta ese momento se movía con mayor libertad. El nuevo dibujo le puso el costado diestro como punto de partida, si bien era Rosas el encargado de dar tanto la amplitud como la profundidad por ese costado. El '10' buscaría pisar zonas interiores, pero con Otero y Ferrari no se terminó de sacar tajada a ese reparto zonal. Lo mismo ocurrió con otra opción a explotar, como los centros laterales, que no inquietaron a la zaga pepinera. También faltó un plus en ese aspecto.

Los cambios

Bernal y Ferrari por Manu y Dubasin. Cambio de sistema a un 4-4-2 de forma más marcada que no benefició al equipo en lo colectivo, y que en lo individual tampoco consiguió sumar respecto a los sustituidos.

Queipo por Gaspar. Cambio en el tramo final para dar más energía a un costado izquierdo que no estaba siendo punzante, pero sin tiempo para incidir.

Nota a Borja Jiménez y el resto del cuerpo técnico

Suficiente. El equipo fue capaz de generar suficientes situaciones claras para hacer gol, aunque el volumen total fuese inferior al de otros días, y estuvo cómodo en defensa prácticamente en todo momento. Eso, en el lado positivo de la balanza. En los debe, ciertos comportamientos ofensivos mostraron un gran margen de mejora para lograr generar más situaciones de área, sin capacidad para corregir el déficit por fuera, especialmente por banda izquierda, y con un ajuste táctico de cara a los últimos 20 minutos que no ayudó al funcionamiento colectivo, que venía de hacer su mejor tramo en el partido. Luces y sombras que, valorando lo que se generó en ambas áreas, termina por aprobar a pesar de las numerosas cosas por corregir. El equipo tiene que tener herramientas para conseguir compensar las carencias de aquellos días menos inspirados en lo individual.