¿Debe quitar el Sporting el benjamín? Así se organizan otras canteras profesionales

Dani Souto

SPORTING 1905

Cantera Sporting
Cantera Sporting Real Sporting

Análisis comparativo de las canteras profesionales próximas

10 mar 2026 . Actualizado a las 23:06 h.

La decisión reciente de la dirección del Real Sporting de Gijón de prescindir de sus tres equipos de categoría benjamín en la pirámide de Mareo ha abierto un debate en el entorno rojiblanco. La medida, que afecta a los escalones más tempranos de la cantera, ha sido recibida con escepticismo por parte de algunos sectores, en parte porque su principal competidor, el Real Oviedo, sí tiene previsto mantener tanto los equipos benjamines como los prebenjamines -estos últimos integrados en el Sporting dentro del benjamín C- en su estructura, similar en lo demás a la rojiblanca. Es por ello que una mirada comparativa respecto a otros clubes profesionales del norte peninsular permite situar el caso en un contexto más amplio.

En Asturias, la singularidad radica en la competencia directa entre los dos clubes profesionales. Sporting y Oviedo comparten un mismo territorio de captación y compiten por perfiles similares de futbolistas desde edades muy tempranas. A diferencia de otros lugares, ambos clubes se enfrentan en competiciones oficiales desde las categorías inferiores en sus primeras divisiones, lo que introduce una presión competitiva que no existe en otros territorios donde los equipos profesionales solo se miden a clubes modestos del entorno.

En Galicia, por ejemplo, tanto el Deportivo de La Coruña como el Celta de Vigo mantienen equipos benjamines en su estructura. El club vigués cuenta con dos conjuntos -Benjamín A y Benjamín B, correspondientes a primer y segundo año, mayormente- mientras que el Deportivo dispone de un equipo en esta categoría, además de un Fabril que hace las veces de filial. No obstante, la situación competitiva es distinta a la asturiana: los benjamines de ambos clubes no compiten entre sí en la liga regular, sino exclusivamente frente a equipos de base de clubes no profesionales, lo que rebaja la dimensión del pulso entre canteras en esas edades. Sí se miden, por ejemplo, en torneos amistosos a lo largo del año.

Un segundo grupo de casos lo forman clubes que no tienen benjamines pero sí conviven con una fuerte competencia territorial, lo que condiciona sus decisiones de estructura. El Athletic Club, por ejemplo, no dispone de equipos benjamines, aunque sí comienza a edificar su estructura de cantera en el escalón inmediatamente superior con dos conjuntos alevines en una pugna histórica con la Real Sociedad por el talento joven en el País Vasco.

La propia Real Sociedad ilustra bien ese intento de equilibrar estructura y captación con un rival de similares dimensiones. Durante años su cantera comenzaba directamente en categoría infantil, pero recientemente el club donostiarra ha incorporado un tercer equipo en ese escalón en el que, en la práctica, participan jugadores de edad alevín. La decisión responde a las dificultades detectadas en la captación temprana frente al Athletic, que también viene reclutando talento en la provincia de Guipuzcoa. Además, el club organiza equipos alevines que entrenan semanalmente en sesiones de tecnificación y compiten en torneos amistosos en combinados confeccionados por ellos mismos en un modelo similar al que el Sporting aplica con futbolistas procedentes de clubes convenidos en estos últimos años. En esta misma línea, otros clubes vascos como Alavés o Eibar también inician su estructura en categoría alevín -el primero con 2 equipos y el segundo con uno-.

En el extremo opuesto se sitúa el Racing de Santander, cuyo modelo se apoya en una lógica distinta. El club cántabro no cuenta con equipos benjamines y su cantera comienza directamente en categoría alevín. En un territorio sin otro club profesional cercano que compita por los mismos jugadores, la estrategia se articula principalmente a través de una red fuerte de convenios con clubes formativos de la región, que actúan como primer filtro en la detección de talento también en categoría benjamín y prebenjamín para tenerlos monitorizados.

En ese contexto comparativo, el cambio de rumbo del Sporting al respecto se explica desde la idea interna de que la competitividad en categoría benjamín en la región es muy limitada y su influencia en la captación a largo plazo resulta menor. La dirección rojiblanca sostiene que la ausencia de equipos en ese escalón no tiene por qué suponer una pérdida de talento si se mantiene una red sólida de seguimiento y colaboración con clubes del entorno, sobre todo de Gijón, como se les trasladó días atrás a los clubes de la Asociación de clubes del fútbol base local, un planteamiento que ya se aplica en otras canteras de referencia.

A este panorama se añade además una particularidad propia del fútbol base asturiano que cabe contemplar. Asturias es la única de las regiones analizadas en la que las categorías benjamín y prebenjamín compiten en fútbol sala -fútbol-5 y sobre pista- y no en fútbol-8 sobre césped, como ocurre en Galicia, Cantabria o el País Vasco, donde los clubes profesionales ya trabajan desde esas edades en ese formato. Esa diferencia estructural explica, entre otras cosas, que los equipos asturianos no se crucen con los de otras comunidades en torneos nacionales de esa etapa formativa, como el campeonato de España de clubes benjamines de fútbol sala que el Sporting ha ganado en varias ocasiones en los últimos años.