«Suspenso a Borja, su elección táctica inicial condenó al Sporting a la derrota en Las Palmas»
SPORTING 1905
Texto de análisis
23 mar 2026 . Actualizado a las 16:03 h.El Real Sporting de Gijón ofreció dos versiones bien diferenciadas en el partido ante la UD Las Palmas, si bien se mostró incapaz de sacar algo provechoso del encuentro en forma de puntos condenado por una primera parte totalmente superado en lo táctico. Analizamos a partir de 3 claves tácticas destacadas el desempeño de los de Borja Jiménez:
Marcada inferioridad numérica por dentro a partir del planteamiento inicial
La principal clave de todas estuvo en el planteamiento de inicio por parte del entrenador. La propuesta pasó por tratar de incomodar a Las Palmas con una presión alta sobre su salida de balón, enfrentando un 5-2-3 de partida (que cambiaba según la altura a la que se defendiese el equipo) con el clásico 4-3-3 del rival, muy móvil en los jugadores por delante de balón. Un planteamiento que exigió, en esta ocasión, unos grandes esfuerzos a un Brian Oliván en presión alta, encargado de saltar sobre el lateral diestro rival para igualar en número esa primera línea amarilla. Algo enfocado más a equilibrar que a robar, pero que igualmente fue insuficiente ante la capacidad de los canarios para jugar rápido, verticalizar el juego y girarse cuando la situación lo requería. Todo ello con unos espacios demasiado amplios a la espalda de esa primera línea de presión que impedía un reparto de marcas eficiente ante los tres jugadores que inicialmente poblaban el carril central.
Con Manu y Corredera desbordados, la presión alta era totalmente ineficaz y fácil de superar. Borja optó por tener superioridad numérica en última línea, pero a cambio dio facilidades para que Las Palmas pudiera progresar por dentro en combinación, un mal que se ha repetido en las últimas semanas ante rivales que también plantean un fútbol asociativo como Andorra y Castellón. Todo ello desembocó en una defensa adelantada y expuesta que los amarillos supieron atacar. Para muestra la jugada del gol, con el apoyo de un Miyashiro liberado por un movimiento de arrastre, la salida de Kevin para acotar el espacio y el ataque a la espalda de este en el intervalo entre Rosas y Pablo Vázquez. Con apenas dos pases, previo giro y desmarque, ya se desarboló todo el entramado defensivo de los rojiblancos. Simple, porque era sencillo de superar. Un déficit muy marcado a nivel táctico que condicionó el partido y el marcador.
Discontinuidad con balón en situaciones de desventaja
A lo anterior se sumó también el papel del Sporting con balón. Un equipo que recuperaba bajo al verse superado tácticamente por su rival con suma facilidad y al que solo le quedaba defenderse con más efectivos en su área. Las recuperaciones en campo propio contaban con un doble problema: la activación de su rival en la presión tras pérdida y la lejanía de la última línea respecto a la portería para sacar situaciones de ventaja. Así, la única alternativa pasó por reiterados envíos directos sin conseguir trenzar previamente una circulación de balón que permitiera aclarar algo la jugada. Pases largos hacia Otero y Dubasin que estaban en inferioridad numérica ante la zaga amarilla y, además, en clara desventaja para sacar algo de provecho con envíos frontales fáciles de defender. Un equipo totalmente plano, como demuestran sus 0 tiros en toda la primera mitad, cuya presencia ofensiva en los 45 minutos iniciales fue inexistente.
Ajuste de sistema al descanso que mejoró prestaciones
Borja Jiménez decidió mover las piezas al descanso ante el desastre del primer tiempo y lo hizo con sentido: metió a Gaspar, deshizo la línea de 5 atrás y con el extremo desplazó a Gelabert a la mediapunta, sumando ese necesario tercer efectivo dentro y con ello, y además de forma atrevida -con un mediapunta y no con un pivote-, el Sporting mostró otra cara muy diferente en la presión a partir de su 4-2-3-1. Es cierto que ahora Las Palmas tenía superioridad en su primera línea -4 contra 3-, pero al igualar fuerzas por dentro, su plan de ataque tuvo que ser otro, primero a partir de la conducción de su central libre y, ante la falta de líneas claras de pase por dentro, apostar muchas veces por envíos más directos buscando la espalda de la zaga asturiana en situaciones que en su mayoría estuvieron bien defendidas, aunque con evidente riesgo. Esta dificultad para progresar desde el pase como habían hecho en el primer tiempo desembocó en más errores y pérdidas en la mitad de campo local, lo que se tradujo en opciones para que el Sporting transitara y generara situaciones de área. Nada que ver con el primer tiempo. Todo a partir de la lógica de igualar la partida por dentro. Lástima no haberlo hecho antes o de inicio. Como también lastimoso fue la cuestión del desacierto en la definición. Una vez más. Aunque eso ya responde a algo individual.
Los cambios
Gaspar por Kevin. Cambio clave al descanso a nivel táctico que permitió con el nuevo sistema equilibrar las fuerzas desde la pizarra. Individualmente su aportación estuvo muy lejos de tener la misma incidencia.
Pablo y Justin por Oliván y Manu. Mismo sistema y un perfil diferente para el medio para sumar mayor despliegue físico. Ayudaron en la tendencia positiva del equipo en el partido.
Queipo y Oyón por Gelabert y Diego. Diferentes perfiles, con cambio de sistema en el último cambio ya en el añadido, en busca del empate. Sin tiempo para destacar, aunque Queipo protagonizara uno de los remates peligrosos del tramo final.
Nota a Borja Jiménez y el resto del cuerpo técnico
Insuficiente. Una de las peores primeras partes de la temporada, si no la peor, condenó al Sporting a la derrota a partir de la elección de su sistema táctico. Se habrá trabajado durante la semana y no se habrá ejecutado adecuadamente, pero el cuerpo técnico decidió asumir ciertos riesgos y todos le salieron cruz. Los rojiblancos se vieron incapaces precisamente por lo que supone una manifiesta superioridad táctica de su rival, y aunque el ajuste al descanso fue lógico y mejoró tanto al equipo que generó lo suficiente para merecer más, esto no termina de compensar en la valoración al planteamiento por parte del técnico. Todos pueden equivocarse y lo hacen, pero en un día clave como este hay que tratar de evitarlo. O, al menos, minimizar las opciones de que eso ocurra. Esta vez fue al contrario.