Texto de análisis
02 abr 2026 . Actualizado a las 17:42 h.Cuando se da esa versión tan tuya en el que las cosas no salen, y además te mides a un rival al que habitualmente le sale todo, pasan estas cosas. El Real Sporting de Gijón cayó derrotado (3-1) en su visita a El Sardinero ante un Racing de Santander que se mantuvo como líder de Segunda y en el que los asturianos firmaron uno de sus mejores partidos de la temporada. La diferencia radicó en donde toca ser diferencial; en las áreas. Analizamos en base a 4 claves tácticas destacadas el desempeño de los de Borja Jiménez:
Plan desde el bloque medio y el control de balón
El Sporting volvió a formar con su habitual 4-2-3-1 planteando un bloque medio-alto que medía mucho los momentos en los que saltar a una presión alta emparejando hombre a hombre, sobre todo cuando primeramente lograba tapar las vías de pase por dentro ante un Racing que quería salir jugando pero con su característica verticalidad. La altura, ayudas e intensidad se tradujeron en numerosos duelos en los que el Sporting se mantuvo firme -de hecho, ganó más en el suelo que su rival, no así por alto-, lo cual facilitó que los cántabros no tuvieran muchas situaciones para correr al espacio. Lógicamente lo lograron en más de una ocasión, pero en su mayoría los rojiblancos lo controlaron bien. Y lo hicieron también a partir de su dominio del esférico, el cual se asentó sobre todo con el paso de los minutos. El Sporting inclinó el campo hacia la mitad racinguista, construyendo sus ataques con paciencia y tratando de minimizar las pérdidas o el impacto de estas. En líneas generales, el plan salió adelante.
De nuevo vulnerables a balón parado
En medio de todo ese contexto general que se dio en el grueso del partido tuvo lugar una acción de impacto en el marcador y muy temprano. A la salida de un córner, y justo después de hacer una sustitución por la lesión de Kevin Vázquez, el Sporting no acertó a defender correctamente -de nuevo- una acción a balón parado en la que le rematan por dos veces en el interior del área pequeña a diferentes alturas. Unas jugadas de estrategia que se le están atragantando a los rojiblancos después de que escasos días atrás fuese una falta lateral la que confirmase el empate ante el Deportivo en El Molinón. Un déficit que tiene su valor en puntos y que depende en buena medida del trabajo que se hace durante los entrenamientos.
El papel de los laterales y los envíos diagonales
El plan ofensivo, a partir de las largas posesiones comentadas anteriormente, estaba claro: aprovechar lo estrecho que se defiende el Racing para atacarles por fuera. El Sporting no trató tanto como en otras ocasiones el filtrar pases dentro para ser verticales, sino que priorizó dar circulación al juego despoblando los carriles exteriores para atraer las marcas en el pasillo interior con sus 4 jugadores de ataque y potenciar esa estrechez del rival. Lo hizo con la idea de dar vuelo y recorrido a sus laterales para compensar esa disposición, siendo los encargados de dar amplitud pero también profundidad, sobre todo por la izquierda.
Y es que la mejor manera de conquistar ese espacio fue con los numerosos envíos diagonales de Curbelo a perfil natural buscando la incorporación de Diego Sánchez. Un pase que se dibujó sin éxito desde muy pronto, pero que en cuanto comenzaron a medir adecuadamente los tiempos de pase y desmarque el boquete en la defensa del Racing fue importante. La forma de atacar por el otro lado, con Guille Rosas haciendo las veces de Diego por izquierda, fue más desde la asociación y la verticalidad, lo cual también dio sus frutos en la acción previa del 1-1 con el centro del gijonés y el remate del avilesino en el área. Muestra a su vez del atrevimiento del equipo en su plan de ataque. A todo esto cabe sumar la idea de atacar o bien área pequeña o la frontal de la grande con llegadas de segunda línea. Por estas dos vías se fraguaron las mejores ocasiones desperdiciadas en botas de Gelabert y Otero. Lo del acierto, para otro día.
Riesgos asumidos que solo penalizaron al final
Todo lo comentado anteriormente llevaba implícito una asunción de riesgos que el Sporting debía vigilar y mucho por el tipo de rival que tenía delante. Los espacios a la espalda de un bloque tan adelantado afilaban los colmillos de un Racing muy dañino en transiciones, tal y como demostró en los minutos de añadido más allá del 90. La frescura y el mazazo del 2-1 en una jugada de este estilo dinamitaron el partido, también con una clara influencia de los cambios desde el banquillo de uno y otro equipo, no tanto por una cuestión táctica sino de mero talento individual. Los rojiblancos contuvieron adecuadamente las opciones del Racing en transición, en algunos casos con defensa al límite cerca del área, pero sin llegar a conceder situaciones de uno para uno con el portero ante un equipo especialista en generar esas oportunidades. Salvo el asterisco de los minutos finales, también cabe reconocer un buen trabajo del Sporting en este apartado en su visita a El Sardinero.
Los cambios
Guille por Kevin. Cambio obligado por lesión muy pronto, sin posibilidad de valorar si la elección inicial de perfil era más o menos acertada.
Bernal y Queipo por Justin y Gaspar. Relevos necesarios a causa de la fatiga, aunque a nivel individual no consiguieron mejorar las prestaciones de los sustituidos.
Conde por Dubasin. Cambio en los minutos finales con un perfil más de área y también necesario por cansancio, pero sin tiempo ni opciones para aportar en el debut del guaje.
Nota a Borja Jiménez y el resto del cuerpo técnico
Notable. Candidato a ser uno de los partidos más completos de la temporada, solo el desacierto individual modifica lo que refleja el marcador final respecto a lo que fue el desarrollo del encuentro. El Sporting salió valiente, con un bloque medio-alto en la mayor parte del encuentro, contuvo bien las amenazas de un Racing con numerosos peligros y dominó buena parte del encuentro con balón sabiendo dónde atacar las vulnerabilidades del rival. La cuestión del balón parado y esos minutos finales de añadido, con responsabilidad limitada en esto último para el cuerpo técnico, fueron de los pocos lunares que se pueden encontrar al partido de los asturianos. Eso sí, cuando las cosas pueden salir mal, al Sporting es habitual que le salgan mal.