«Aprobado a Borja por el gran inicio del Sporting y su final horroroso en la victoria contra la Real B...»

Dani Souto

SPORTING 1905

Borja Jiménez
Borja Jiménez LaLiga

Texto de análisis

07 abr 2026 . Actualizado a las 23:00 h.

Victoria por la mínima del Real Sporting de Gijón ante la Real Sociedad 'B' en un partido que se desatascó in extremis al término de una primera parte de buen nivel, y que dejó, de nuevo, la sensación opuesta en un segundo tiempo excesivamente plano y mal gestionado. Analizamos en base a 4 claves tácticas destacadas el desempeño de los de Borja Jiménez:

Luces y sombras en la presión alta

El Sporting salió de inicio nuevamente con un 4-2-3-1 ya habitual que por momentos forma un 4-4-2 sin balón a la hora de ir alto a la presión. La intensidad de la primera línea rojiblanca y la voluntad de salir jugando del rival facilitaron que en el primer minuto se generase ya una ocasión manifiesta en área rival tras robo en esta faceta. Una muestra positiva que evidenciaba que se podía sacar tajada de esto, aunque la superioridad habitual de los donostiarras en su primera línea a partir de la intervención de su portero hizo que lograsen salir en combinación en diversas ocasiones, aunque en otras los asturianos consiguieron forzar el golpeo en largo. A lo largo del primer tiempo -sobre todo-, el Sporting fue selectivo a la hora de decidir cuándo saltar a la presión sobre el pase atrás de los blanquiazules, y aunque apenas pudo sumar más robos de relevancia, sí forzó algunos errores que permitían a los locales vivir alto.

Ritmo de circulación adecuado y superioridades por fuera 

Una altura media sobre el césped asentada en la clave anterior y que también fomentó un mayor protagonismo del Sporting con balón en el primer tiempo. Los rojiblancos no tardaron en hacerse con el control del cuero, reiniciando rápido sus ataques sin apenas abandonar la zona de la divisoria hacia su mitad, y teniendo claro que ante el 4-4-2 realista la mejor opción pasaba por mantener un ritmo fluido en la circulación y tratar de atacar por los costados. En ese contexto, curiosamente el papel de dos jugadores por dentro, el doble pivote, fue fundamental para generar desequilibrios. Los apoyos de Smith por el sector derecho y de Corredera por izquierda ayudaron a que ambos pudieran ver la jugada de cara mientras el lateral trataba de dar profundidad y el extremo de ese lado se movía con libertad generalmente buscando situaciones de área.

Un plan al que se sumaban Otero o Gelabert en ocasiones desde zonas más intermedias. Aunque las fuerzas se igualasen en un 3 para 3, las combinaciones acababan por crear esos espacios que daban el tiempo necesario para poner buenos centros al área o llegar a ella en conducción. Lo que vino después a nivel de (des)acierto boicoteó bastante el correcto trabajo previo que se estaba haciendo, más ante un rival que se mostró tan vulnerable en la defensa del área.

La defensa de envíos diagonales, a examen

Si bien el dominio del primer tiempo era sportinguista y las ocasiones eran habitualmente para el bando rojiblanco, la Real también sumó algún acercamiento e incluso una ocasión de peligro en un centro lateral también mal definido. Sin embargo, sí se dio un patrón bastante repetido en el conjunto guipuzcoano y que generaba ventajas ante la defensa en bloque medio de los asturianos, y era algo tan básico en el fútbol como los envíos diagonales. Con un extremo muy abierto y aprovechando lo estrecho de la disposición defensiva del Sporting, los envíos largos en diagonal, ya fuese desde las botas de sus centrales o sus mediocampistas, conseguían un doble efecto que ponía en apuros a la zaga local: generaba una situación de uno para uno por fuera, sin tiempo para las ayudas al girar el juego por la vía rápida, y verticalizaban los ataques de una circulación en zona de la divisoria a un duelo individual hacia el último tercio con los extremos con la clara indicación de encarar nada más recibir. Una acción básica que no por ello sencilla de defender, sobre todo si se prioriza la ocupación de espacios por dentro, pero que se debe vigilar antes de que sea un problema.

Sin gestión de la ventaja a partir del balón

Se puede decir que por suerte el Sporting encontró el camino al gol en el primer tiempo después de haber generado multitud de ocasiones muy claras, básicamente porque lo visto en el segundo tiempo estuvo muy lejos del nivel del primero. Hasta qué punto influyó el marcador es algo difícil de medir, pero la versión de los de Borja Jiménez con ventaja en el marcador volvió a dejar mucho que desear. El equipo no salió con la misma intención en la presión, trató de resguardarse en un bloque medio que muchas veces lo terminó empujando contra su propio área por la iniciativa del rival y acabó pasando más tiempo del deseado cerca de su portería. Si bien es cierto que no pasaron muchas cosas en el entorno de Yáñez, es algo que se podría haber ahorrado con una gestión más proactiva del Sporting especialmente con el balón, que también puede emplearse como una herramienta defensiva. Como tantas otras veces, los rojiblancos no fueron inteligentes a la hora de gestionar su ventaja, algo que viene penalizando mucho esta temporada.

Los cambios

Pablo García por Oliván. Perfil igualmente ofensivo para refrescar el lateral, aunque por la deriva que estaba teniendo el partido no terminó de ayudar a dar ningún paso adelante.

Curbelo y Bernal por Justin y Gaspar. Refresco necesario en el medio por el desgaste físico y cambio de sistema a una defensa de cinco para terminar de proteger área cuando el rumbo del partido ya se había escapado de las manos sportinguistas.

Conde por Otero. Cambio en el tiempo extra más bien orientado a perder tiempo que otra cosa, pues esos 4 minutos no suponen nada para el sustituido y en todo caso la oportunidad de un guaje de estrenarse en El Molinón, pero nada más allá de lo simbólico.

Nota a Borja Jiménez y el resto del cuerpo técnico

Suficiente. Fue con lo suficiente con lo que el Sporting ganó el partido, acertando en una ocasión para ponerse por delante y a partir de ahí tratar que no pasase nada. Y si pasaba, que al menos la ternura del rival permitiese que el marcador no se moviera. Si ese fue siempre el plan la nota debería ser un sobresaliente, pero a nivel de juego, especialmente de la segunda mitad, estuvo lejísimos de ser algo parecido. Una primera parte más bien notable que deja la nota final a la baja por un segundo tiempo horroroso. Por más que hagan cosas bien, parece que solo se pueden ir con lo justo. Pensar en 8 de 8 así no es más que un ejercicio de fe.