Texto de análisis
12 abr 2026 . Actualizado a las 23:52 h.Derrota cruel, por haberse producido en los minutos finales, pero no por ello reflejo de no haber hecho méritos para haberlo evitado. El Real Sporting de Gijón firmó un partido sin remates a portería, aunque sí se topó con el poste en un disparo de Gaspar, con dificultades tanto con balón como sin él. Analizamos en base a 3 claves tácticas destacadas el desempeño de los de Borja Jiménez:
Dominio inicial sin ritmo ni profundidad
El Sporting salió mandón al partido y tuvo el control del balón desde un inicio y a lo largo de todo el primer tiempo. Sin embargo, los rojiblancos apenas tenían amenaza en sus ataques, circulando de lado a lado sin un ritmo suficiente como para generar problemas a un Burgos muy junto y ordenado en sus basculaciones. Un juego excesivamente horizontal, sin capacidad para verticalizar ni para ganar la profundidad. Lo logró en alguna ocasión por fuera, especialmente a través de las incorporaciones de Oliván, pero se encontraron con una buena defensa de los locales a la hora de tapar las posibilidades de los centros laterales rojiblancos. En general, hubo muy pocos movimientos por delante de la posición del balón y demasiado juego al pie, sin desmarques de ruptura ante un rival que vivió muy cómodo replegado con la frontal de su área como tope.
Sin capacidad para conquistar los espacios entre líneas
Similar síntoma al que se vio en el juego entre líneas del equipo. El Burgos protegió muy bien su carril central con un definido 4-4-2 y unas líneas muy juntas, lo que redujo los espacios disponibles. La falta de movimientos de las piezas rojiblancas, como ya comentamos en la clave anterior, facilitó la faena al bloque defensivo local, y todo esto se tradujo en la nula verticalidad del equipo. Esos espacios tan importantes a conquistar; el pase por dentro, recepción y giro, no se dio en todo el partido. Por más que el rival estuvo bien a la hora de protegerse, el inmovilismo rojiblanco lo puso mucho más fácil. Una falta de verticalidad que limitó las situaciones de área y que explica su importancia de buena manera con el dato de los cero remates entre palos en todo el partido.
Demasiados espacios defensivos en los retornos
Tras una primera parte sin llegadas de uno ni otro equipo, el guion del segundo tiempo cambió por completo. El Burgos dio un paso adelante, logró subir su bloque varios metros y tomó la iniciativa con balón. A diferencia de los asturianos, los de Ramis sí supieron poner en dificultades a la defensa rojiblanca, tanto con llegadas por fuera, como especialmente a través de la verticalidad en transición. Una situación que el Sporting había tenido mayormente bien controlada en la primera parte, sobre todo al poder acabar sus jugadas de ataque -sin acierto- o parando el juego con falta. Sin embargo, el paso de los minutos fue dibujando un Sporting muy estirado, con amplios espacios entre su línea defensiva y de mediocampistas, lo que facilitó las transiciones de un Burgos que supo aprovecharlo con la mejor muestra de todas: el tanto del 1-0 ya en el añadido, en el que avanzaron con apenas dos pases verticales que ya dejaron a Fer Niño encarando a una línea defensiva que solo reculó, y en exceso, hasta dentro de su área, donde la acción defensiva individual de Diego Sánchez dejó mucho que desear. Una acción de gol muy evitable por la zaga rojiblanca, como bien dijo Borja tras el partido, tanto en lo colectivo como en lo individual.
Los cambios
Manu por Dubasin. Cambio de perfiles para sumar un recurso más en el mediocampo, aunque sin apenas incidencia en el juego con ni sin balón.
Pablo García y Conde por Gaspar y Smith. De nuevo, apuesta por diferentes perfiles para dar refresco en el frente de ataque, pero sin tiempo para cambiar el curso del partido a nivel táctico.
Nota a Borja Jiménez y el resto del cuerpo técnico
Insuficiente. Partido muy plano en lo futbolístico de un Sporting que tuvo el control una parte, para no ser capaz de hacer nada con él, y que lo perdió en un segundo tiempo en el que se le vieron sus carencias defensivas, colectivas e individuales. Los de Borja Jiménez tuvieron nula amenaza, sin ideas para ganar la profundidad y conquistar los espacios interiores, algo fundamental cuando se tienen posesiones tan largas como sucedió en el primer tiempo. Partido de deficiencias en ataque y defensa para terminar de sentenciar a los rojiblancos en un día que tenían que ganar sí o sí y que, a pesar de todo lo expuesto, el fútbol no le hizo estar demasiado lejos de ello, aunque solo se pueda rescatar el tiro de Gaspar al palo como opción de gol. Mayor sensación de oportunidad desperdiciada por eso mismo. Aunque igualmente ya iban tarde. Ahora ya no es necesario ni seguir haciendo cuentas.