Las opciones de la propiedad rojiblanca para afrontar futuros mercados de fichajes
29 abr 2026 . Actualizado a las 23:13 h.El Real Sporting de Gijón ha vivido 4 operaciones financieras de relevancia distintas en sus cuentas desde que el Grupo Orlegi tomó el control del club en el verano de 2022. Más de 21,6 millones de euros inyectados en cuatro años a través de fórmulas que no siempre han sido las mismas, y cuya elección no es arbitraria, pues responde a una lógica contable, fiscal y estratégica que condiciona la masa salarial de la plantilla y sus planes de fichajes. No será su última inversión, pues en su plan financiero tienen previsto una nueva aportación para la próxima temporada, aún por definir en su ejecución.
En ese sentido, y bajo la normativa de LaLiga, Orlegi dispone de 3 mecanismos para inyectarle liquidez, además de una vía extra que hasta la fecha en el Sporting no se ha explorado, y afrontar los próximos mercados de fichajes. El primero es la ampliación de capital: el propietario suscribe nuevas acciones, su dinero entra directamente en el patrimonio neto del club y, a cambio, su porcentaje accionarial puede aumentar -o mantenerse, si el resto de socios también acude a la ampliación-. Es la fórmula más 'limpia' desde el punto de vista del club porque el dinero pasa a ser suyo sin obligación de devolverlo, pero exige más trámites -notaría, registro mercantil, convocatoria de junta- y puede diluir a los accionistas minoritarios que no tengan capacidad o voluntad de acudir. Por esta vía Orlegi inyectó 7,068 millones en el momento de su llegada para cubrir el déficit previo -de unos 6,5 millones-.
El segundo mecanismo es el préstamo ordinario, en el que el propietario actúa como acreedor: presta dinero al club a un tipo de interés pactado y con una fecha de devolución. Fiscalmente es deducible para el prestatario, pero ese dinero es deuda pura en el balance, con el impacto negativo que eso implica en los ratios de solvencia. Así, Orlegi abrió una línea de crédito de 5 millones, de los cuales se utilizó hasta el momento la mitad; 2,5 millones para paliar el efecto negativo de la sanción en favor del Espanyol por la venta de Pedro Díaz.
Y luego está una tercera figura que Orlegi ha elegido en sus dos últimas operaciones con el Sporting: el préstamo participativo. Es un instrumento híbrido cuya naturaleza a caballo entre la deuda y el capital le otorga propiedades contables peculiares. El prestamista -en este caso Orlegi- no cobra un interés fijo, sino uno variable ligado a los resultados del prestatario. Y aquí viene lo relevante para el club en términos contables: aunque sigue siendo técnicamente un préstamo, computa como patrimonio neto a efectos de reducción de capital y de liquidación de sociedades. En la práctica, refuerza el balance sin necesidad de emitir nuevas acciones.
Esta fue la vía con la que Orlegi habilitó primero 1,12 millones de euros,para afrontar el mercado de verano de la pasada temporada, y que en el verano de 2025 amplió con un segundo crédito participativo de 11 millones. Dinero que el club devolverá únicamente en caso de beneficios económicos en su balance, poniendo a Orlegi por detrás del resto de acreedores en orden de prioridad, y que también puede ser convertible en acciones en un futuro. Una fórmula cada vez más empleada, como explicaron Alfonso Villalba -vicepresidente del consejo- y Martin Hollaender -director financiero- en la última junta, asegurando que el 75% de las empresas privadas recurren ahora a este método de financiación en lugar de las dos históricamente más convencionales.
El sistema de control económico de LaLiga, conocido popularmente como 'fair play financiero' o límite de coste de plantilla deportiva (LCPD), determina cuánto puede gastar cada club en sueldos, fichas y amortizaciones. El cálculo parte de los ingresos previstos menos los gastos no deportivos, y a ese resultado se suman o restan las variaciones en el patrimonio neto del club. Es aquí donde el instrumento elegido por la propiedad marca la diferencia.
Una ampliación de capital repercute directamente en el límite salarial, aunque LaLiga ha ido modificando los plazos en que esa mejora se puede aplicar: en 2023 redujo el periodo de distribución de cuatro a dos años, lo que permite a los clubes activar antes esa mayor capacidad de gasto en plantilla. La norma prevé que las SAD puedan destinar la práctica totalidad de las ampliaciones de capital a mejorar su plantilla deportiva, con los porcentajes de dinero a destinar en función del ratio económico de cada club. Un club saneado puede llegar a trasladar prácticamente el 100% al límite en ese plazo.
El préstamo participativo, al computar también como patrimonio neto a efectos mercantiles, genera un efecto similar sobre el LCPD, aunque la traslación no es automática ni idéntica: depende de cómo lo evalúe el órgano de validación de LaLiga en función de la situación financiera del club. En el caso del Sporting, los vicepresidentes del consejo de administración aseguraron en la última junta de diciembre de 2025 que el crédito más reciente de 11 millones tuvo efecto inmediato tanto en las cuentas como en el cálculo del límite salarial, siendo la fórmula más ágil y flexible en ese momento.
Al margen de los instrumentos financieros directos, existe una cuarta opción de aliviar la presión sobre el límite salarial sin necesidad de inyectar dinero en el club y que puede gestionarse para que no tenga impacto -positivo ni negativo- en el límite salarial: operar en el mercado de fichajes a través de la red de clubes del mismo propietario. El modelo lo ilustra el Grupo Pachuca, que al adquirir el 51% del Real Oviedo en 2022 integró al conjunto carbayón en una estructura que incluye también al Pachuca y al León en México, entre otros. El caso más representativo de cómo funciona ese engranaje es el de Alemão: en el verano de 2023, Pachuca pagó alrededor de 3 millones de euros a Internacional de Porto Alegre para hacerse con los derechos del delantero brasileño, pero el jugador llegó cedido al Oviedo en lugar de aterrizar en México. Dos temporadas a préstamo, 22 goles y un ascenso a Primera después, Alemão fichó formalmente por Pachuca en julio de 2025 para ser traspasado apenas un mes más tarde al Rayo Vallecano por unos 4,5 millones de euros. El Oviedo dispuso durante dos años de un jugador determinante sin haber abonado un solo euro de traspaso.
Un vía cada vez más vigilada por los organismos reguladores, puesto que el efecto sobre el límite salarial del club receptor es mínimo o nulo, porque no ha afrontado ningún desembolso de compra. La FIFA va haciendo camino con modificaciones normativas tanto en cuestión de cesiones -poniendo un tope máximo a jugadores que pueden llegar de un mismo club a otro- o de frenar las posibilidades de tejer ventajas competitivas por parte de las multipropiedades, si bien estos mecanismos aún deben perfeccionarse.
En el caso del Sporting, los dirigentes de Orlegi han descartado replicar este modelo de Pachuca, optando por la vía financiera para tratar de hacer crecer el límite salarial con el saneamiento de las cuentas. Algo que han conseguido de forma progresiva hasta superar en el mercado de invierno los 11 millones de euros de tope de gasto. Sin embargo, y a pesar del aumento en las partidas de ingresos, las cuentas siguen arrojando pérdidas próximas a los 4 millones de euros, según se presupuestó para la temporada en curso. Un total de unos 16,3 millones de déficit acumulado -sumando la cifra aún no auditada de esta campaña- en estos años con Orlegi que se ha ido cubriendo con esas inyecciones de capital, si bien la primera ampliación respondió a la maltrecha situación económica que atravesaba el club en el momento de su compra, respondiendo con esos 7 millones a los 6,5 negativos que arrojó el último balance bajo la gestión de Javier Fernández. Las futuras inversiones condicionarán tanto el cálculo del límite salarial como las posibilidades en el mercado, con el Grupo ahora impulsado económicamente tras la venta de Atlas.