La opción B al banquillo del Sporting avalada por Marcelino y Emery

Dani Souto

SPORTING 1905

Unai Emery, Diego Martínez y Marcelino García
Unai Emery, Diego Martínez y Marcelino García

El técnico pretendido en Mareo comparte experiencias con grandes referentes del fútbol nacional

12 may 2026 . Actualizado a las 08:49 h.

La búsqueda de entrenador del Real Sporting de Gijón tiene un nombre propio entre la lista de alternativas a Nicolás Larcamón (con el que avanzan las conversaciones por ahora): Diego Martínez, que estuvo en Málaga viendo en directo el partido sportinguista. El técnico vigués, libre desde el pasado verano tras concluir su etapa en la UD Las Palmas, es uno de los candidatos que el club rojiblanco valora para ocupar el banquillo en la próxima temporada. Detrás de su figura hay una historia de formación forjada a la sombra de dos de los grandes nombres del fútbol español: el sportinguista Marcelino García Toral y Unai Emery.

La conexión de Diego Martínez con Marcelino se remonta a los inicios como técnico profesional del gallego. Cuando el asturiano llegó al Sevilla en el verano de 2011, el gallego dirigía al equipo juvenil de División de Honor del club hispalense -con el que se proclamó campeón de la Copa de Campeones juvenil-. Desde esa posición, el vigués convirtió los entrenamientos de Marcelino en una especie de aula particular: era un habitual en las sesiones del primer equipo, tomando nota, preguntando y empapándose del método de un técnico que ya entonces era referencia en el fútbol español.

En sus primeros pasos, Martínez aprovechó la proximidad con un técnico que ya gozaba de una trayectoria reconocida como Marcelino. El asturiano, que esta misma semana reconocía que el Sporting es «el club más importante de mi vida» mientras se despedía del Villarreal, ha 'avalado' dentro del mundillo del fútbol la figura del técnico gallego, muy valorado por el de Careñes. Su trayectoria posterior habla por sí sola.

Si Marcelino fue el espejo en el que Martínez se miró desde la distancia mientras dirigía al juvenil, Unai Emery fue el técnico con el que compartió vestuario y método durante más tiempo en aquella etapa. Diego dio el paso al cuerpo técnico del primer equipo el verano en el que comenzaba la temporada posterior a la era de Marcelino en el Sánchez Pizjuán. Por aquel entonces, Míchel González era el entrenador hispalense, con el que inició la campaña 12/13. Sin embargo, el madrileño fue cesado a mitad de curso, dando paso a la contratación de Emery. Con él, Martínez compartió año y medio de puro aprendizaje.

El resultado de aquel trabajo conjunto fue la Europa League de 2014, un título que Emery selló con un equipo que había construido sobre una base táctica exigente y un trabajo diario de altísimo nivel. El propio técnico vasco reconoció públicamente la aportación de Martínez en aquella campaña: «Ha hecho un gran trabajo y es un excelente entrenador. Vino con Carcedo, que es el segundo que le acompaña desde hace años, pero han formado un excelente grupo de trabajo con la gente del club. Es otra de las claves de la temporada», llegó a decir Emery, destacando a uno de los que era su auxiliar. 

Con ese bagaje acumulado tras esa etapa como ayudante, Martínez siguió dando pasos en solitario. Lo hizo 'bajando' en el escalafón para dirigir al Sevilla Atlético, segundo equipo hispalense. En su primera temporada los salvó del descenso en Segunda División 'B' para en la campaña posterior, la 15/16, logró ascenderlos a Segunda División, con una posterior permanencia holgada meritoria. Méritos que le hicieron asentarse en el fútbol profesional español e ir dando pasos hacia Primera División, pasando por Osasuna, Granada -donde ascendió y los llevó a disputar la Europa League, llegando hasta los cuartos de final-, el Espanyol, el Olympiacos griego y, finalmente, Las Palmas.

Una trayectoria con más luces que sombras, conocida en el Sporting. El club rojiblanco valora el expediente de un entrenador formado en la élite desde abajo, con experiencia y éxito en la Segunda División y con la capacidad acreditada de sacar rendimiento a sus equipos, por más que en sus últimas etapas no diera con la tecla de igual manera. Un plan alternativo si la directiva encabezada por José Riestra no logra llevar a buen puerto la operación Larcamón.