Así juega Sáenz: el Sporting ficha juego aéreo, jerarquía y sangre fría para reforzar su defensa

Dani Souto

SPORTING 1905

Jorge Sáenz
Jorge Sáenz Real Sporting

La dirección deportiva del Real Sporting de Gijón tenía claro que de cara a esta nueva temporada sería necesario sumar jerarquía a la línea defensiva y más concretamente en la demarcación de central. No tanto por una cuestión de veteranía o carácter, dado lo que representan figuras como Pablo Vázquez y Lucas Perrin, sino que su encaje fuese también acorde a una propuesta de juego más atrevida que la pautada el verano anterior. En ese puzzle entró el nombre de Jorge Sáenz, capitán del CD Leganés en las últimas campañas, que sumaría en ese perfil de jerarquía, pero también sobre el papel tendría un mejor encaje en ese modelo de juego.

Jorge Sáenz (17 de noviembre de 1996, Santa Cruz de Tenerife) representa el perfil de un defensa central adaptable a diferentes contextos y sistemas, con 1,88 metros de estatura que le hacen ser una referencia importante por alto, y cuyas características le hacen destacar más en cuestiones puramente defensivas más que las asociativas. Jerarquía y experiencia, con un ascenso a Primera reciente a sus espaldas en el Leganés que acabó campeón de Segunda en la 23/24 con él como uno de los líderes, que busca reencontrarse tras una temporada marcada por una lesión en el muslo.

Una de las características que mejor lo define como central es su temple y sangre fría. Es un defensor «limpio», «aseado», que no por ello inocente. Hace valer su físico para ganar muchos duelos tanto en el suelo como por alto, pero sobre todo muestra inteligencia a la hora de interpretar las jugadas y medir los tiempos, con un desarrollado concepto defensivo. Una virtud, indudable, que como suele ser habitual también acompaña en ocasiones una sensación de exceso de confianza o una asunción de riesgos demasiado elevada que en alguna ocasión puntual puede jugarle una mala pasada en el duelo ante el atacante. Algo que se muestra en muchas decisiones con balón como en despejes o acciones que requieren de una mayor contundencia.

Un central que ha participado con diferentes propuestas de juego, alternando una defensa alta, alejado de su propia portería, con otras fases de mayor repliegue. En ambos contextos encuentra aspectos a favor y en contra. Si bien no es un velocista, tiene una buena zancada que le permite muchas veces lograr ganar la posición en esos primeros metros, sobre todo cuando lee la jugada para poder anticipar y así no sufrir de inicio a la espalda. Si la carrera se prolonga o el espacio es muy amplio sí puede verse más comprometido. En el entorno del área es un jugador muy seguro por alto, lo que le hace ser una garantía. Sin embargo, le llega a costar más defender acciones que requieren de explosividad, en espacios reducidos, siendo algo rígido en determinados momentos por sus propias características físicas.

En el aspecto con balón es un jugador que no asume habitualmente muchos riesgos. Es un central para asegurar la posesión por medio de un pase sencillo, y que sea otro perfil de futbolista el encargado de dar el cambio de ritmo a la acción. Es por ello que su primer objetivo es tratar de minimizar los errores en la entrega, aunque a veces sí pueda tomar el riesgo de buscar un pase vertical o un envío largo. Aun así, no es el tipo de perfil sobre el que hacer recaer la responsabilidad en salida de balón. Así fue durante su mejor versión, en aquel Leganés de Borja Jiménez, donde era líder de la zaga pero tenía bien delimitadas sus funciones. Una etapa en la que actuó tanto en el perfil derecho de una defensa de 4 convencional como en el centro o en el lado diestro de una línea de 3 centrales como la que apunta a desarrollar el nuevo técnico rojiblanco, Nicolás Larcamón.

Un futbolista cuya experiencia está fuera de toda duda, pero que ha ofrecido diferentes versiones a lo largo de su trayectoria, marcada por cierta inconsistencia. Irrumpió con fuerza cuando apenas era un adolescente en casa, en el CD Tenerife, debutando en Segunda División con apenas 18 años, asentado como titular en la categoría de plata y sumando internacionalidades sub-19 y sub-21 con España. Eso le hizo valer un traspaso al Valencia, pero sus posteriores salidas como cedido no fueron acertadas. Una vez en el Leganés se reencontró con su mejor nivel, destacando esa temporada 23/24. En Primera sumó otros 25 partidos, pero este último año, que lo inició como titular, arrastró una lesión en el muslo que prácticamente le dejó fuera desde finales de noviembre. Tras ser intervenido para eliminar el problema de raíz, en Mareo esperan dar con esa versión que fue líder en un equipo campeón en la categoría.

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