Ojeda, el pivote deseado por el Sporting al que fichó el Villarreal como delantero centro en 2022

Alejandro Vigil Morán

SPORTING 1905

Thiago Ojeda
Thiago Ojeda Instagram

El curioso caso del cambio de posición del futbolista argentino

02 jul 2026 . Actualizado a las 10:31 h.

El Real Sporting de Gijón ha intensificado en las últimas horas las gestiones para hacerse con Thiago Ojeda, centrocampista argentino del Villarreal B que es una de las opciones preferentes de la dirección deportiva para reforzar la medular. El futbolista de 23 años genera consenso en los despachos de la Escuela de Fútbol de Mareo por su margen de crecimiento y por un perfil que escasea en el mercado: un pivote con físico, inteligencia táctica y capacidad para iniciar el juego, como había solicitado Nicolás Larcamón.

La operación, sin embargo, no es sencilla. El Sporting no está solo en la carrera, también están entre otros el Burgos y el Real Valladolid, que había avanzado hasta ahora para incorporarlo. El club rojiblanco, por su parte, contempla diferentes escenarios y no descarta realizar un esfuerzo económico para intentar convencer al Villarreal.

El Sporting estaría dispuesto a firmarlo con una cesión más opción de compra, pero también mediante un traspaso, si encaja en su presupuesto la operación. El Villarreal, no obstante, negocia desde una posición de fuerza al tener al futbolista atado hasta el verano del 2028.

De delantero centro a pivote defensivo

La historia de Thiago Ojeda es una de las más curiosas de la categoría de plata del fútbol español, donde el año pasado jugó en la Cultural Leonesa. Cuando llegó al Villarreal en la temporada 2022-2023 lo hizo como delantero centro. Con sus 1,87 metros de altura era un atacante de referencia, un '9' de perfil físico cuya progresión parecía haberse frenado. A continuación puede verse un vídeo como delantero en su etapa del Club Atlético Vélez Sarsfield:

Todo cambió durante su cesión al CD Lugo. Allí comenzó a retrasar progresivamente su posición hasta convertirse en mediocentro posicional. Lejos de ser un recurso puntual, el experimento descubrió un futbolista completamente distinto. Como pivote encontró su mejor versión. Empezó a destacar por su lectura táctica, su colocación, la capacidad para ofrecer una salida limpia de balón y su fortaleza en los duelos. Aunque no sobresale por velocidad y puede sufrir en encuentros de ida y vuelta, su rendimiento como ancla del equipo convenció.

Posteriormente se consolidó como una pieza importante en el filial amarillo y la pasada temporada dio un nuevo paso adelante durante su cesión en Segunda división, donde confirmó que su reconversión no era casualidad. Las conversaciones permanecen abiertas y la competencia será importante, pero el club rojiblanco ya ha movido ficha para intentar adelantarse al resto de pretendientes.